Mariano Andújar es uno de los referentes de Estudiantes. Protagonista en la histórica goleada por 7 a 0 en el clásico frente a Gimnasia, el arquero sorprendió en el Versus de Líbero al revelar que vive ese tipo de encuentros con un temor que no es habitual en él. "No creo que se pueda volver a repetir. No hay esa diferencia, porque no es real. Antes de cada partido tengo unos nervios terribles. No los quisiera jugar más. La paso mal, toda la semana previa estoy con dolor de panza. Los sufro", deslizó en diálogo con TyC Sports.

Como es habitual en ese tipo de entrevistas, el jugador se anima a contar detalles que no son conocidos en el ambiente del fútbol. Por lo tanto, cuando le consultaron sobre su experiencia con Alejandro Sabella, respondió con una admiración claramente perceptible. "Es un maestro. Desde el manejo del grupo hasta el trato con las personas. Es único. Entiende los momentos para elegir las palabras en cada situación. Hablaba mucho de historia y nosotros aprendimos con él", confesó.

En este sentido, la anécdota que recordó durante la Copa del Mundo que se disputó en Brasil reflejó cómo eran los días en el país vecino. "Cuando estábamos en cuartos de final dijo que había que cruzar el Rubicón, que es el río que hay que atravesar para llegar a Roma. Cuando terminó, el Pocho (Lavezzi) dijo que no entendía nada. ¿Qué es el Rubicón?, tiró; y Alejandro después le explicó lo que era", dijo entre risas.

Andújar también habló de su vínculo con Juan Sebastián Verón y su sinceridad se observó en su respuesta: "No soy amigo, tenemos la relación de presidente y jugador. Él está en una situación de tomar decisiones y yo tengo que jugar".

Por otro lado, como el arquero también defendió la camiseta del Nápoli, no dudó en brindar los detalles de lo que eran sus días en el sur de Italia. "Mi relación con la mafia que comanda la ciudad era diferente a la que tenían con los empresarios. No creo que ellos sean tan amables como eran con nosotros. Un día fuimos a comer con Mariano González, Mario Santana y nuestras familias. Tenían gente para probar las comidas y saber si estaba envenenada. Había 10 mozos para 8 personas", confesó sobre la velada que tuvo a su esposa como principal protagonista. "Cuando terminamos de comer, mi mujer, que estaba embarazada, estaba antojos de canolos (postre italiano). Como no había, tuvieron que ir a buscar a donde sea por la presión de los italianos. Cuando los trajeron comió un pedacito y los dejó. Casi la mato", agregó con el sarcasmo que le provoca el recuerdo.

Finalmente, también se refirió a su relación con Diego Maradona, quien lo convocó para disputar el Mundial de Sudáfrica en 2010. "Él está por encima de Nápoli en la ciudad. Con nosotros trabajaba el mismo utilero que trabajaba con Diego. Nos hacía ponernos de pie cada vez que hablábamos de él. Por suerte pude formar una gran amistad con él", concluyó.

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