Así trabajaba Orti como vendedor ambulante en el tren Sarmiento

"Fui vendedor en el tren, carbonero…  Como carbonero habré durado tres días, ensuciaba todo. Compraba las cosas en un mayorista, en Liniers. En los trenes vendía Cola Cola, helados, cuadernos… Íbamos con el Flaco Peñalba -ex Argentinos, Estudiantes y Quilmes- a vender". Néstor Ortigoza se abrió como nunca ante el Versus del programa Líbero, de TyC Sports. Y ofreció una catarata de anécdotas, que hacen suponer que el mediocampista central de Rosario Central, de 34 años, vivió más de una vida. De la infancia humilde, en la que tuvo que salir a trabajar para ayudar a su familia y jugaba torneos por dinero, a ganar la Libertadores con San Lorenzo y jugar un Mundial con la selección de Paraguay. Incluso, se animó a reproducir el "cantito" que utilizaba para convencer a los potenciales compradores en su etapa como vendedor ambulante. "Bueno sí cómo no mis amigos, voy a hacer uso de su amable atención…", lo prologó, como si aún estuviera recorriendo los vagones.

LAS MEJORES ANÉCDOTAS DE ORTIGOZA

El día que simuló un robo para convencer a su mamá de mudarse.

"Mi vieja no se quería ir de Loma Grande, Merlo. Estuvo como un año, que no, que no y que no. Así que llamé a unos amigos y les pedí que me robaran dos ruedas del auto. Y le dije que si me pasaba algo era culpa suya, ja".

Su corta experiencia con el karate

"Fui dos semanas a hacer karate, me mandaron porque era un pibe inquieto. Pero me peleé en el colegio, le rompí el tabique a un nene y se armó un quilombo…".

Por qué su familia le dice Jonathan

"Siempre me dijeron jonatan. En el 82 hubo guerra con los ingleses por las Malvinas, y cuando me fueron a anotar, le dijeron que era un nombre inglés, que no se podía. Entonces me pusieron Néstor, pero siempre me dijeron Jonathan".

Cuánto fue lo máximo que llegó a pesar

"En Argentinos llegué a pesar 87, 88 kilos. Y, si me apurás, 89.

Los desafíos futbolísticos por plata antes de ser profesional… Y durante su carrera, también

"Jugábamos desafíos por plata en Fuerte Apache, a la villa Carlos Gardel, a Catán; en un mano a mano jugábamos por 30 mil pesos. En cuatro o cinco partidos, con tres partidos, ya estabas para todo el mes. Campeonato de penales jugabas los viernes desde las 9 a las seis de la mañana. Caruso me cagó a pedos una vez. Habíamos jugado contra Boca, era domingo, marqué a Riquelme, fui figura y el lunes, que era feriado, metí campeonato.

El campeonato del que tuvo que escaparse en el baúl de un auto

"Campeonatos de penales jugaba en pareja o solo. Íbamos con mi tío. Se ponían picantes, un día nos fuimos en el baúl de un auto. Nos mandaron a buscar y nos dijeron: 'Vengan a patear penales, nomás'. Patea mi tío y erra. Voy yo y erro. Nos querían matar. Nos fuimos en el baúl de un auto, un Ford anaranjado, no me olvido más. Había mucha plata, fue en Catán. Lo de los penales era terrible, no nos conocían y nos apostaban. Y los pelábamos. Por ahí un viernes agarrábamos 2.000, 3.000 pesos y nos íbamos a bailar.

Se preparó para un título… En un picado

"En 2013, antes del partido con Vélez en el que salimos campeones con San Lorenzo, me fui a jugar un partido con unos paraguayos, para agarrar ritmo. Quería estar bien. Me agarré con un paraguayo duro en el medio, me cagué a patadas".

El penal más difícil de su carrera

"Yo me mentalizo y sé que lo voy a meter el penal. El más difícil fue en San Lorenzo, el de la Promoción con Instituto, porque de la moral no veníamos bien. Incluso más que el de la Libertadores".

La peor burla que recibió en un estadio… Y su respuesta

"Me gritaron: 'Gordo, ¿dónde fuiste a hacer la pretemporada, a una pizzería, a un tenedor libre? El otro día, en Patronato, hubo uno que me volvió loco gritándome Gordo. Y tenía panza. Así que le grité: '¿Vos te comiste un fitito amigo?".

El día que vendió su asiento en un avión

"Vuelvo de China con la selección para jugar con Argentinos, por Copa Sudamericana. En Madrid hice escala, cuando voy a subir al avión, llegó al asiento y había un chino sentado. Vino la azafata y me dijo si quería vender el asiento. 'Cuánto sale?', le pregunté. '2500 dólares', me dijo. ¡Parado me volví!".

Su fanatismo extremo por Riquelme

"Mi tío era fanático de Boca; mi tía, también de Boca, y me regalaban cosas. Yo no era fanático, pero me hice fanático de Riquelme. Lo seguía a él. Soy un admirador de él, es mi ídolo, me voy a dormir y miro videos de Youtube de él. Vi a Messi, a Cristiano, a Maradona, pero Riquelme es Riquelme. Un día le pegué, hay que pegarle porque no lo parabas, pero le pegué en la cara para no lesionarlo. Mirá que no soy cholulo, nada, pero creo que tengo cinco o seis camisetas de Román. En el pan y queso, ni Maradona ni Messi. Riquelme".

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