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Fue un papelón histórico. Un error imperdonable que costó la eliminación de Las Gigantes de los Juegos Panamericanos de Lima. En un contexto en donde el espíritu de la esencia amateur mantiene la llama de la antorcha encendida, Colombia se negó a jugar el partido de la segunda fecha del Grupo B porque Argentina se presentó al Coliseo Eduardo Dibós con la indumentaria inadecuada.

A pesar de tener el amparo del reglamento, la polémica se instaló sobre el accionar de la delegación cafetera. ¿Hizo bien el rival en exigir los puntos o debió aguardar una solución y disputar su compromiso con el riesgo de no avanzar a las semifinales?

Victoria Llorente, una de las figuras de Las Gigantes, reconoció que "como jugadora siempre se desea jugar". "Es mi esencia. Una identidad que nos caracteriza como equipo. Somos competitivas y queremos salir a la cancha a jugar los partidos", insistió la protagonista que se colgó la medalla de plata en la versión 3×3, pero que ahora no tendrá más aspiraciones que el quinto puesto.

En la misma sintonía, Melisa Gretter acompañó a la figura del Gernika KESB al afirmar la postura grupal. "En un momento pensamos en no presentarnos a jugar con Islas Vírgenes, pero era por calentura… Somos conscientes de que tenemos que seguir representando a la Argentina", deslizó en una rueda de prensa luego de la victoria por 73 a 59.

A pesar del triunfo, las protagonistas se retiraron del predio con lágrimas en los ojos. Se consolaban mutuamente. Todavía sentían el dolor que provocó la insólita falla que concluyó con el walkover a favor del combinado cafetero. "Los errores sirven para seguir aprendiendo. Vamos a seguir luchando para que el básquet femenino siga creciendo, porque demostramos en los últimos torneos que estamos a la altura", deslizó Gretter, una de las más fuertes del plantel. Y agregó: "De las diferencias que hay entre el básquet masculino y el femenino prefiero no hablar. Quiero tener la cabeza puesta acá, porque para nosotras todavía no terminaron los Juegos Panamericanos".

Los antecedentes que revivieron una situación similar entre los hombres encendió otra polémica. "Cuando pasó algo así en el masculino, ellos no pidieron los puntos. Somos Argentina y nos gusta ganar como se debe, aunque las reglas están hechas para algo. Ahora hay que cambiar la página", reflexionó Debora González, capitana del seleccionado.

"Como todo deportista, siempre que te sacan la posibilidad de competir duele muchísimo. Disfrutamos del básquet, porque hace años que Las Gigantes armamos este camino. Nos duele mucho lo que pasó, pero hay que seguir hacia adelante, porque esto no nos va a parar. Estos obstáculos nos tienen que fortalecer para formar un nuevo camino", insistió Llorente, quien concluyó como la máxima anotadora del choque ante Islas Vírgenes (19 puntos).

El jefe de equipo, Hernán Amaya, presentó su renuncia ante la Confederación luego del episodio. Sin embargo, la entidad no brindó ningún comunicado oficial sobre el futuro del responsable del plantel, ya que existe la posibilidad de que no le acepten dicha dimisión. "Yo no voy a hablar de Hernán. Lo conozco desde los 18 años. Es como un padre. Cada uno sabe lo que hizo", remarcó la capitana del elenco nacional, quien a pesar del sinsabor advirtió que "no fue una mancha lo que pasó". "Lo tomamos como una situación que nos tocó vivir. Tenemos que salir fortalecidas, porque nos encanta ponernos la celeste y blanca", continuó González.

Las tres representantes de Las Gigantes coincidieron en que el lamentable hecho no debe opacar el proceso que se gestó hace años. "El equipo está más unido que nunca", resumió Llorente. "Trabajamos mucho la parte mental", explicó la capitana. "De esto se sale todas juntas y abrazadas", concluyó Gretter. Que así sea.

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