La imagen de la polémica: el telón de Maradona no pasó por el cacheo (Fotobaires)
La imagen de la polémica: el telón de Maradona no pasó por el cacheo (Fotobaires)

Primero fue poner a sus líderes en derecho de admisión. El segundo paso, controlar a los 500 miembros de la barra con los aparatitos de Tribuna Segura, para tenerlos vigilados y espantar a quienes tengan causas judiciales. Y ahora, llega la fase final: la Ciudad le declaró la guerra a La Doce y desde esta noche no le dej ingresar banderas, bombos ni elementos musicales a la segunda y tercer bandeja que da a Casa Amarilla, territorio histórico de la barra brava de Boca. Y como los miembros más conspicuos de este grupo aseguran que resistirán la medida, se pueden anticipar tempestades de acá en más en el ingreso de los violentos por la tradicional Puerta 14 del estadio Alberto J. Armando.

La historia tiene un trasfondo digno de ser contado, más allá de las suspicacias que despertará la noticia entre los hinchas de Boca, quienes seguramente pensarán que la medida tiene por objeto perjudicar la fiesta por el campeonato obtenido el domingo pasado, el primero de la nueva era del trinomio Ameal-Riquelme-Pergolini, quienes justamente desbancaron de la dirigencia a Daniel Angelici y sus compañeros, de conocida afinidad con la alianza Juntos por el Cambio. Pero se insiste, el trasfondo es otro. El sábado por la noche, las autoridades de seguridad porteña vieron con asombro el telón que desplegó La Doce en honor a Diego Armando Maradona, al momento en que se le rendía homenaje. No se trataba de una indignación por la figura del mejor jugador de la historia, sino que ese “trapo” de dimensiones considerables, no había pasado por el cacheo previo. Es decir, lo habían ingresado en forma irregular en las narices de los propios jefes del operativo, quienes suponen que entró por un vehículo no revisado o que como tantas otras veces, algún empleado infiel les permitió esconderlo en algún recoveco del estadio el día anterior.

La restricción para el sector en el que se ubica la barra brava

Ante esa imagen, se le pidió a los oficiales de Conductas Delictivas de la Policía, que es la división que se encarga del fútbol, que ingresaran a la segunda bandeja Norte y retiraran el telón. La respuesta de la Policía fue bastante lógica aunque también descriptiva del estado de situación: “si vamos ahora esto será una guerra”, porque, claro, ese territorio es gobernado por la barra. Entonces se resolvió ir más tarde y pedir por las buenas a los jefes de La Doce, Rafael Di Zeo y Mauro Martín, que entregaran el telón en cuestión, que se abría una causa contravencional y que sería devuelto en 48 horas, tal como había sucedido por ejemplo con el Vélez-River del año pasado. Pero la respuesta que encontraron los oficiales fue otra: “Esto no es Vélez, esto es Boca y acá no se entrega ninguna bandera”. Y por lo que narran los testigos, no hubo manera de hacerlos entrar en razón. Así, la Ciudad vio impávida como una orden política era desafiada por la barra que tras el término del encuentro, amenazó con ir a la guerra y se llevó todos los “trapos”.

Ayer, en la mesa chica del Comité de Seguridad, se habló del tema. Y se decidió demostrarle a La Doce quién gobierna. Así esta mañana se tomaron dos medidas: una causa por amenazas contra tres de los barras más importantes y la resolución por la cual amparándose en que se obstruye la visión de las cámaras de seguridad, no sólo no pueden ingresar banderas y bombos esta noche, sino nunca más hasta que el club mande una nota oficial de qué cosas se pretenden entrar y quiénes serán los responsables de las mismas. Es como si a partir de ahora Boca debiera poner en una nota “va a mostrarse una bandera que dice ‘Nunca hicimos amistades’ y el encargado de la misma es el señor Rafael Di Zeo”. Para el mundo fútbol, esto es inadmisible.

El nuevo derecho de admisión

Toda esta situación puso en máxima alerta al operativo de esta noche. Cierto, la resolución habla expresamente de los elementos que se muestran en la tribuna Norte, es decir que la barra podría mudarlos a la tribuna que da al Riachuelo. Pero fuentes de La Doce descartan por completo esa movida: “Nuestro hogar ya saben cuál es. Y nadie va a invadirlo”, aseguran. Así, el equipo de Russo festeja su título y arranca su camino de local en la Libertadores aislado de todo. Pero con una salvedad: a La Doce, la Ciudad le declaró la guerra.

La palabra de Jorge Amor Ameal:

Ameal, sobre la resolución del Gobierno de la Ciudad contra La 12

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