Un nuevo escándalo empaña la definición del Torneo Regional Amateur. En la final de Cuyo se enfrentaban en San Juan el local Peñarol frente a San Martín de Mendoza, que se había impuesto por 1 a 0 en el encuentro de ida. El dueño de casa ganaba 3-0, pero los futbolistas visitantes, enojados por la actuación del árbitro Juan Carlos Bazán (oriundo de Catamarca), decidieron abandonar el campo de juego, que terminó siendo suspendido a los 30 minutos del segundo tiempo.

La desconfianza al arbitraje había nacido en la semana. Los futbolistas de San Martín le adjudicaron a Carlos Biasotti, arquero de Peñarol, una frase cargada de polémica: "El árbitro para la vuelta está arreglado, los vamos a acostar". El guardameta desmintió la declaración, pero la situación condicionó la revancha.

Y la situación sumó tensión tras los dos primeros goles del dueño de casa, protestados por los futbolistas del conjunto de Mendoza. En el primero, marcado por Gustavo Pereira, reclamaron una falta previa al arquero Cabreiro. Y en el 2-0, sobre el final del primer tiempo, también anotado por Pereira, el futbolista se hallaba en posición adelantada.

Con esas dos conquistas, Peñarol ya quedaba adelante en la serie. En la segunda parte, a los 25 minutos, Facundo González anotó el 3-0 para los locales y el encuentro terminó de desmadrarse. Las protestas por el arbitraje terminaron en una gresca entre futbolistas y allegados, intervino la Policía, y la delegación de San Martín decidió retirarse del campo en señal de protesta.

"Nos robaron todo menos la pasión", escribió el club mendocino en sus redes sociales. Y convocó a recibir a sus futbolistas. "En las buenas y en las malas mucho más", agregó el departamento de comunicación en la publicación.

Ahora la decisión quedará en manos del Tribunal de Disciplina del Consejo Federal: el Torneo Regional Amateur, que otorga plazas para el Federal A, viene acumulando escándalo tras escándalo. Hace 15 días, la serie entre  Sporting Club Victoria de San Luis y Peñarol de San Juan terminó en una batalla campal y también debió de ser suspendida. Los barras del conjunto puntano ingresaron al campo de juego y agredieron a los futbolistas del elenco rival: Ernesto Ceballo, jugador de Peñarol, fue desmayado de un rodillazo.

Y hace siete días, la primera final entre Independiente de Chivilcoy y El Linqueño se suspendió a los 10′ del complemento por la agresión al árbitro Joaquín Gil, quien debió ser trasladado a un hospital con un importante corte en su cabeza.

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