Chad Le Clos: "Vencer a Michael Phelps es como ganarle a Diego Maradona en la final del Mundial"

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Chad Le Clos fue campeón olímpico en Londres 2012
Chad Le Clos fue campeón olímpico en Londres 2012

Chad Le Clos tocó el cielo con las manos el 31 de julio del 2012 al vencer a Michael Phelps dentro de una pileta. Aquel día, el nadador sudafricano se quedó con la medalla de oro en los 200 metros mariposa de los Juegos Olímpicos de Londres y relegó a la leyenda de la natación al segundo lugar. Pero el germen de aquella consagración había estado dos años antes, en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Singapur 2010.

"Aquella experiencia fue fantástica. Fue mi primera vez en una villa olímpica, yendo de la pileta al comedor, de los centros culturales a los micros. Era todo muy nuevo y no estaba realmente preparado. Había muchos medios y cosas a las que no estaba acostumbrado en mi país. Era muy joven y no tenía experiencia: no había viajado al exterior, no sabía lo que eran las competencias internacionales. Esa fue la plataforma para todo lo que vino después", contó Le Clos a Infobae durante su visita a Buenos Aires.

A pesar de esa falta de roce con el profesionalismo, Singapur 2010 -la primera cita olímpica de la juventud de la historia- se convirtió en el trampolín que lanzó al sudafricano a la élite de la natación. Allí ganó cinco medallas (un oro, tres platas y un bronce) y, sobre todo, se formó como deportista.

Le Clos ganó cinco medallas en Singapur 2010 (EFE)
Le Clos ganó cinco medallas en Singapur 2010 (EFE)

"Fui muy afortunado de poder ir a los Juegos Olímpicos de la Juventud", aseguró el nadador de 26 años. Y agregó: "Esa experiencia me enseñó muchas lecciones para el futuro. El deporte en general y la natación en particular son muy sacrificados y hay que aprender muchas cosas a muy corta edad".

Ese 2010 marcó un antes y un después en la carrera de Le Clos. No solo viajó a Singapur, sino que luego compitió (y descolló) en los Juegos de la Mancomunidad de India y en el Mundial de Dubai. Eso lo obligó a ausentarse por varias semanas de la escuela, donde estaba cursando el último año. Con la ayuda de sus compañeros de equipo, pudo terminar sus estudios.

"Sacrifiqué mucho mi vida social y el estar en mi casa porque no quería estar distraído. Por suerte tuve un gran equipo y el apoyo de mi familia. Yo tenía una gran visión y un gran sueño: esto era algo que quería hacer", recalcó.

(Thomas Khazki)
(Thomas Khazki)

Entre 2010 y 2012, el nacido en Durban creció físicamente y ganó en confianza. Dejó de ser una joven promesa para convertirse en un atleta de renombre y competir codo a codo con las leyendas de la disciplina. En Londres llegaría la gran consagración.

"Yo estaba feliz solo de estar, de participar en los Juegos Olímpicos y de representar a mi país. Obvio que quería ganar, era mi sueño ser campeón olímpico, pero estar en Londres 2012 con toda la gente gritando era increíble. Siempre tienes que creer en tí. Si antes de esos Juegos me aseguraban una medalla de bronce, yo aceptaba. Pero, una vez que estás ahí, siempre apuntas al Oro. Mentiría si dijera que otra medalla no me hubiera satisfecho. Yo era joven y quería ser campeón olímpico, sea en Londres, Río o Tokio", señaló.

Le Clos rememoró aquella jornada en la que venció a Phelps como "una noche mágica" para él y para su país, y utilizó una metáfora vinculada al fútbol -deporte que practicó de pequeño- para dimensionar el valor de aquella hazaña.

El día que venció a Michael Phelps y ganó el oro en Londres 2012
El día que venció a Michael Phelps y ganó el oro en Londres 2012

"Sin Michael yo no sería lo que soy. Fue como ganarle a Diego Maradona en la final del Mundial. Me volví más famoso, le gané con respeto y fue una gran oportunidad para mí", sostuvo con una sonrisa el Embajador de Omega, la marca encargada de la cronometría en los Juegos Olímpicos.

Pero la trayectoria de un deportista no está exenta de obstáculos. Muchos atletas llegaron a Buenos Aires 2018 con grandes esperanzas y se han ido con las manos vacías. Para ellos y ellas el nadador tiene un mensaje claro: "Hay que superar las dificultades en la vida para triunfar. No digo que tiene que haber sufrimiento, pero hay que perder para saber lo que significa ganar. Hay que empezar desde la dificultad. Cuando perdés, aprendes más. Para los que no logren sus metas, que usen esta experiencia como motivación, como una forma de enfocarse en la próxima competencia porque va a haber más, son muy jóvenes".

Le Clos empezó a nadar a los ocho años y fue el primero de su familia en dedicarse a esa actividad. A los 12, su vínculo con la natación se volvió definitivo y su padre fue uno de los grandes motivos: "Él siempre me ayudó y me dijo que podría ser tan bueno como quisiera. Siempre creyó en mí. Ningún resultado podría haberme hecho sentir así".

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Hoy, la mira de Le Clos -que entrena en Turquía con su equipo y su entrenador- está puesta en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y en su trabajo solidario en Sudáfrica, donde recientemente abrió una Academia en Ciudad del Cabo que lleva su nombre y que no solo busca formar a los nadadores profesionales del futuro, sino que también tiene como misión concientizar sobre la seguridad dentro del agua.

Dentro de dos años, el sudafricano se enfrentará dentro de la pileta algunos de los deportistas que ahora están compitiendo en Buenos Aires como juveniles. Entre ellos, destacó al húngaro Kristof Milak. Muchos de esos atletas lo verán en Tokio como el ídolo, pero también como el gran rival a vencer.

"De joven quería ser campeón olímpico y representar a mi país. Hoy quiero seguir siendo lo mejor que pueda, ganar más oros y seguir con mi legado. El gran desafío es superarme a mí mismo. Si me ganan dentro de la pileta, benditos sean. C'est La Vie", finalizó.

(AFP)
(AFP)

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