Maravilla tuvo un intercambio en las redes con Chávez Jr. planteando una posible revancha (Getty)
Maravilla tuvo un intercambio en las redes con Chávez Jr. planteando una posible revancha (Getty)

Inesperadamente, el último 7 de Agosto, día en que se celebra a San Cayetano, "Patrono del Pan y del Trabajo", el misterioso espacio cibernético unió a través de las redes la comunicación entre dos peleadores que se "mataron" sobre el ring. El mexicano Julio Cesar Chavez (Jr), se valió de este recurso mágico para desafiar a Sergio Maravilla Martínez, el hombre junto a quien protagonizara una de las más cruentas e inolvidables batallas del boxeo: aquella del 15 de Septiembre de 2012 en Las Vegas y tras la cual Maravilla de excepcional faena lograra la corona mundial de los medianos.

He aquí el desafío

Tras éste intercambio entre quien desafía (Julio César Chávez Jr., 32 años) y quien acepta tal reto (Maravilla, 43 años) se me ocurrieron algunas evocaciones propias de un veterano cronista escribidor. Comencemos.

Delante mío caminaba lentamente una espalda ancha, maciza y modelada. Sus hombros sobresalían cual diques simétricos y laterales de un tubo grueso con apariencia de cuello humano. Los pies largos y expandidos se hundían mientras aplastaba la mullida y silenciosa alfombra del casino del Caesar's Palace de Las Vegas. Bien pudo tratarse de la imaginaria espalda del Moisés que Miguel Ángel esculpió de frente y que ante tanta perfección y al contemplarla terminada martillándole la rodilla derecha gritóle: "¡Parla!" tras su ultimo toque de cincel.

Serían las dos de la tarde y esa noche, la del 5 de Abril de 1987 nos esperaba una gran velada para el boxeo mundial: habrían de pelear "Sugar" Ray Leonard y Marvin Hagler por la corona mundial de peso Mediano, reconocido por el Consejo Mundial del Boxeo.

El gigante del paso lento, brazos caídos y pendulares, cabeza rapada, encharolada y circular iba solo de toda soledad sin que nadie se le acercara. Los jugadores de cien mesas de ruleta, black-jack o aquellos que esperaban el sonido salvador de las tragamonedas no reparaban en él, esa figura imponente y llamativa. Al pasarlo yendo verticalmente en la misma dirección me di vuelta. Inequívocamente el gigante negro de cara redonda cual brillante luna llena era George Foreman, el ex campeón mundial de todos los pesos. Se trataba del mismo que había barrido del ring a Joe Frazier y Ken Norton logrando casi 70 nocauts en 80 peleas hasta caer contra Muhammad Ali en Kinshasa. Una atracción inequívoca para millones de personas en el mundo cada vez que había subido a un ring. Sin embargo su paso era solo una sombra en silencio. También él iba hacia el Spa del hotel a tomar un baño sauna.

George Foreman, protagonista de las épocas doradas del boxeo
George Foreman, protagonista de las épocas doradas del boxeo

En esos espacios de ocio, el diálogo se facilita:

— Que gusto George soy un periodista argentino y cubrí sus peleas contra Ken Norton en Caracas y frente a Muhammad Ali en el Zaire y me da gusto verle

— Que bien, que bien…

— Además de la pelea de ésta noche, ¿vino por alguna otra cosa hoy a Vegas?

— Sí, estoy reencontrándome con gente del boxeo, me gustaría volver a pelear; de hecho hace tiempo que me vengo entrenando

— Oh George, ahora tiene 39 y hace 10 años que no sube al ring, sería una hazaña ponerse en forma y pelear

— Verá… fui un hombre malo, de bajos sentimientos, de horribles actitudes. Destruí todo lo que construí y la pelea contra Cassius fue una lección, me bajó a la tierra. Ahora Dios entró en mi cuerpo y todo será distinto

Foreman, desde entonces es Predicador y Ministro de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo en Houston (Texas). Esta mole de 1.85 y 125 kilos volvió, peleó, ganó y perdió (Jimmy Young y Evander Holyfield) pero culminó su carrera recuperando el titulo mundial de peso Pesado (O.M.B) venciendo a Michael Moorer en 1993 a los 46 años.

Foreman recuperó su corona mundial 21 años después de haberla perdido. No existen precedentes. Se trata de un hecho excepcional como el cambio de su propia vida: del alcohol, las agresiones callejeras, las mujeres y las drogas a la inquebrantable fe del generoso Predicador.

Este retorno contrastó con los anteriores intentos de enormes campeones. Por ejemplo tras perder dos peleas seguidas contra Gene Tunney en 1926, Jack Dempsey fue tentado para retornar en 1940 cuando ya tenía 45 años. Se trató de una exhibición ante Clarence Cowboy Luttrell, un luchador de catch as catch can de tono menor. Obviamente Dempsey noqueó a Luttrell de manera contundente en el segundo round arrojándolo desde el ring (como Firpo a él), pero advirtió su decadencia. Fue en tales circunstancias que pronuncio su célebre frase: Never come back ("Nunca se vuelve").

También el enorme Joe Louis lo intentó. Retornó dos años después de haberse retirado como campeón mundial de peso pesado. El Estado jamás le perdonó sus deudas impositivas: siquiera aquellas ganadas por bolsas que Louis había donado enteras para el ejército durante la Segunda Guerra Mundial.

Fue por esta razón que debió retornar a los rings y lo hizo directamente por el título. Perdió por puntos tras 15 asaltos contra Ezzard Charles. Luego prolongó su "suplicio" durante un año y medio más finalizando su maravillosa carrera con una dolorosa derrota por KO ante Rocky Marciano.

Aquellos regresos por necesidades económicas fueron penosos. Entre algunos argentinos recordamos los de Luis Ángel Firpo quien quiso volver 10 años después de haberse retirado y sufrió una tremenda paliza frente al chileno Arturo Godoy quien lo noqueó en el Luna Park o Hugo Pastor Corro quien seis años después de haber perdido su corona frente a Vito Antuofermo lo intentó perdiendo por nocaut contra Hugo Corti y "Martillo" Roldan.

No podemos olvidar al propio Muhammad Alí: el "más grande" de todos los tiempos había colgado los guantes en 1978 tras ganar su tercer título mundial pesado frente a León Spinks en una histórica revancha disputada ante más de cien mil personas en el "Superdome" de Nueva Orleáns. Pero volvió dos años después –pisando los 39 años– y la maldita decrepitud transformó en triste realidad un imposible como que lo venciera Larry Holmes, su sparring más valorado.

Muhammad Ali y Robin Williams practicando sus puñetazos en la Noche de Pelea de Celebridades XII, en Arizona, 2006
Muhammad Ali y Robin Williams practicando sus puñetazos en la Noche de Pelea de Celebridades XII, en Arizona, 2006

Recuerdo bien aquella acongojada noche de Las Vegas. Fui uno de quienes compartieron la post pelea. Larry Holmes, el bueno de Larry, el que le hacia los "mandados" que vivió muchos años sin necesidades ni apuros gracias a ser un colaborador de Alí le dio una paliza que hasta por momentos pareció involuntaria. También él sufría al pegarle con tanta facilidad. Luego algo más admisible fue que lo derrotara Trevor Berbick aunque resultó penoso ver que lo castigara impunemente. Cerca de los 40 años los reflejos, las articulaciones, la tonicidad muscular y la potencia comienzan a estar cada vez más lejos del deportista.

Sergio Maravilla Martinez tiene 43 años y un presente merecidamente exitoso. Es parte de la empresa Brooklyn Fitboxing, fundada en el 2014 en España y ya con franquicias y presencias en los Estados Unidos, Italia, Bélgica, Irlanda, Marruecos y Colombia. Los planes son expandirse a Brasil, Rusia , México e Inglaterra. Obviamente se trata de imponer una marca, un módulo operacional y un sistema de entrenamiento que cubre la ancha franja que va desde lo aeróbico hasta el boxeo tradicional y las nuevas formas de lucha. Por cierto Miguel De Pablos, su socio en este tipo de negocios también forma parte de la compañía.

No es todo: Maravilla se apresta a filmar un documental y para estar en forma ha solicitado la reválida de su Licencia de Boxeador que le permitirá hacer guantes con profesionales. Tal situación ha despertado todo tipo de especulaciones. Para la mayoría de los calificados colegas que se especializan en la crónica pugilística la respuesta por Twitter a Chávez sería un recurso comunicacional para promocionar sus próximas apariciones ya sea en el cine (película) o en la televisión (documental). Sampson Lewkowicz, su ex manejador y socio, coincide con ésta interpretación.

Hasta aquí lo objetivo es que Sergio Maravilla Martínez hace algún tiempo ha regresado al gimnasio para entrenarse. En España lo hizo bajo las ordenes de Tinin Rodríguez en el "Detroit Boxing Academia" de Madrid. Y ahora, ya en Buenos Aires, abreva en el gimnasio que la campeona mundial minimosca y psicóloga social (AMB y OMB), Jessica "La Tuti" Bopp, tiene en Wilde.

En medio de tanta especulación valdría la pena decir que aquel combate celebrado en Las Vegas el 15 de Septiembre de 2012 fue memorable. Quedará para siempre como una de las batallas mas intensas que ofrecieran dos pugilistas en procura de una corona mundial. Especialmente el último asalto cuyo nivel de dramatismo, valentía, coraje, destreza y entrega por parte de los dos impulsaron a que el público no pudiera hacer otra cosa que vivir de pie tal frenesí, especialmente tras la caída de Maravilla y su decisión de atacar tomando todos los riesgos que un boxeador muy adelante en las tarjetas pudiese aceptar.

Después se cruzó Martin Murray en la vida de Martínez. Fue aquella lluviosa noche en Vélez Sarsfield (27 de Abril de 2013) cuando no alcanzó su nivel, aunque reafirmó su tremendo corazón al ponerse de pie tras la cuenta por caída y avasallar a Murray.

Y finalmente una pelea que nunca debió hacerse: la realizada en el Madison Square Garden de Nueva York (7 de Junio del 2014) ante Miguel Cotto. En condiciones normales Cotto hubiese resultado una cita estadística en la vida de Maravilla Martínez quien le habría ganado luciéndose. En cambio, con el otorgamiento de semejantes ventajas como la de una rodilla sin flexión, articular el combate fue una pesadilla y dejó además un cierre inadecuado para la campaña de alguien que revalorizó al boxeo argentino siendo el fruto de su propia lucha.

Su última presentación, en 2014 ante Cotto (NA)
Su última presentación, en 2014 ante Cotto (NA)

Si definitivamente la razón no es una necesidad económica y eso está fuera de toda discusión, ¿cual sería un sólido motivo para que pase por sus expectativas y a los 43 años un posible retorno al ring? ¿ Qué cosa le estaría faltando a la vida de Sergio Maravilla Martínez? En la superficie no aparece nada. Sigue siendo su madre -Susana- la principal fuente amorosa de su vida, tiene una pareja de armoniosa relación, prepara un documental y una posible película, ha recorrido el país de punta a punta manejando él su 4×4 para dar charlas que lo reconfortaron en todos los pueblos, ciudades o comunidades donde se presentara.

Vinculé entonces éste caso con el de Leonard. Podríamos decir que "Sugar" Ray tuvo cuatro retornos: el primero fue luego de su desprendimiento de retina en 1982. Volvió en el 84′ ante el desconocido Kevin Howard ganándole por KO y estrenando el uso de los guantes con pulgar adherido para evitar los "dedazos" en los ojos. No obstante y sin ánimo aparente volvió a alejarse del boxeo. Pero retornó en 1987 con una enorme motivación: enfrentar a Marvin Hagler, fue aquel día que me encontré con Foreman en el sauna del Caesar's Palace y donde empecé a contar esta historia. Ganó tras cerrado fallo y dramática pelea y siguió boxeando con pronunciada infrecuencia hasta 1989 cuando derrotó a Roberto "Mano de Piedra" Durán en el tercer enfrentamiento del "clásico". Salió del retiro en el 91′ para perder por paliza ante Terry Norris. Fue entonces cuando afirmó que se retiraba definitivamente.

Sin embargo tuvo un nuevo retorno –otro más- en 1997. Resultó una dolorosa afrenta para la historia del boxeo que "Sugar Ray" , uno de los cinco mejores boxeadores de todos los tiempos, recibiera semejante paliza por parte de "Macho" Camacho. A aquellos golpes los sentimos todos…

— ¿Es que Sugar Ray al retirarse no volvería a ser tapa de "Sports Illustrated", del "New York Times", o de la propia revista "Life"? ¿Ya no lo invitaría David Letterman a su famoso "Late show", referente de la televisión norteamericana de entonces?

— ¿Es que a Maravilla ya no lo convocan ni Alejandro Fantino, ni Marcelo Tinelli, ni tiene sala en la calle Corrientes para su famoso stand up? Los requirentes se han alejado de él… ¿Hace falta escuchar aplausos para sentirse reconfortado? ¿Cuantos autógrafos habría que firmar por día ? ¿Y reportajes? ¿Y retuits?

Durante una de sus charlas
Durante una de sus charlas

La franja entre el haber sido y el ser impulsa la idea de querer volver a ser.

Sería una pena que Maravilla desafíe su digno hoy para reencontrar estímulos de su yo interno que pertenecen a la gloria pasada. Y ella es inamovible, está suspendida en el recuerdo, invoca lo mejor de una historia, tiene la imborrable estética de la belleza que ningún hoy debiera perturbar. Ni lo pienses amigo, tenía razón Jack Dempsey: Never come back ("Nunca se vuelve").

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