Alain Badiou, filósofo francés: “Nunca hay una verdadera amistad entre alguien que domina y alguien que es dominado”

A más de dos décadas de su histórica visita a la Argentina, un rescate de una entrevista donde este intelectual nacido en Rabat en 1937 (por entonces Protectorado francés de Marruecos) desarmó la hipocresía de la fraternidad global

Alain Badiou
Alain Badiou, filósofo francés: “Nunca hay una verdadera amistad entre alguien que domina y alguien que es dominado”
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En los discursos políticos contemporáneos y en las campañas de marketing de los organismos internacionales abunda una palabra bienintencionada: fraternidad. Se nos invita constantemente a tolerar al otro, a tildar de “amigos” a usuarios anónimos en redes sociales y a creer en una pacificación global abstracta. Sin embargo, frente a esa cordialidad cosmética que esconde las asimetrías de nuestra era, el pensamiento crítico actúa como un bisturí. Aquí es donde aparece el filósofo francés Alain Badiou.

El intelectual nacido en Rabat en 19378 (por entonces Protectorado francés de Marruecos) dejó en una emblemática intervención una máxima que congela cualquier intento de cinismo institucional: “Nunca hay una verdadera amistad entre alguien que domina y alguien que es dominado”. Esta frase, que hoy recobra una vigencia urgente en un mundo fracturado por nuevas guerras y brechas económicas insalvables, no nació en la frialdad de un tratado académico, sino al calor de un debate en el cono sur.

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Para rastrear la genealogía exacta de esta declaración hay que viajar en el tiempo hasta julio de 2004. Badiou llegó a Buenos Aires en un viaje bisagra donde dictó conferencias y dialogó con la militancia local en una Argentina que todavía procesaba las cicatrices políticas y sociales del colapso del 2001. En ese marco, concedió una recordada y extensa entrevista al diario Clarín, publicada en su suplemento Zona, que luego sería reproducida y analizada en revistas académicas como Reflexiones Marginales.

Cuando el cronista lo interrogó sobre la posibilidad de una paz duradera entre las naciones ricas de Occidente y los países periféricos azotados por la miseria, Badiou desarmó la trampa del lenguaje diplomático. Explicó que los centros de poder mundial hablan de “ayuda humanitaria” pero no están dispuestos a sacrificar sus privilegios coloniales y financieros. Es allí donde disparó su tesis: la amistad y la confianza exigen la reciprocidad absoluta, pero no como simulacro condescendiente.

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Alain Badiou
Heredero dilecto de las tensiones del Mayo del 68, alumno de Louis Althusser y fuertemente influenciado por el existencialismo de Jean-Paul Sartre y el psicoanálisis de Jacques Lacan, Badiou ha dedicado su vida a combatir el sentido común de nuestra época (Crédito: Wikipedia)

Aunque la frase se pronunció en el registro de una entrevista, sintetiza el núcleo duro de todo el edificio conceptual que Badiou desplegó en obras monumentales como El ser y el acontecimiento (1988) y Lógicas de los mundos (2006). A diferencia de las corrientes políticas tradicionales que ven a la igualdad como un ideal lejano, una utopía a la que se llegará al final de un largo proceso, para Badiou la igualdad es un axioma de partida. O se declara desde el primer minuto, o jamás existirá.

Este postulado conecta con su ensayo Elogio del amor (2009). En ese texto, el autor sostiene que el amor es el experimento radical de la “escena del Dos”, es decir, la aventura de experimentar el mundo ya no desde el egoísmo individual, sino desde la diferencia pura de dos sujetos que se reconocen como iguales. Si trasladamos esta lógica a la frase de la entrevista de 2004, queda claro por qué la dominación destruye cualquier lazo: porque el opresor reduce al dominado a un mero objeto.

Leída en nuestro presente, la advertencia de Alain Badiou funciona como un antídoto frente al adormecimiento ideológico de las clases medias occidentales, un tema que él mismo profundizaría años después en su libro El despertar de la historia (2011). El filósofo nos recuerda que la verdadera concordia no se logra con discursos morales biempensantes o con la “ética” de cotillón que promueve el capitalismo parlamentario. La confianza real es indisociable de la justicia distributiva y de la simetría de poder.

Al sentenciar que entre dominadores y dominados solo puede haber recelo, Badiou recupera la veta más combativa de sus maestros Louis Althusser y Jean-Paul Sartre. Nos obliga a mirar las costuras de un sistema que maquilla la explotación con lenguaje de autoayuda y redes de contención social pasivas. La amistad verdadera, tanto entre individuos como entre pueblos, es un acto de resistencia colectiva. Y para que acontezca, primero hay que tener el coraje de dinamitar los cimientos de la dominación.

Alain Badiou es un filósofo, dramaturgo y novelista francés nacido en Rabat, Marruecos, en 1937, cuyo largo recorrido intelectual lo convierte en una de las mentes vivas más influyentes del pensamiento contemporáneo
Alain Badiou es un filósofo, dramaturgo y novelista francés nacido en Rabat, Marruecos, en 1937, cuyo largo recorrido intelectual lo convierte en una de las mentes vivas más influyentes del pensamiento contemporáneo

¿Quién es Alain Badiou?

Alain Badiou es un filósofo, dramaturgo y novelista francés nacido en Rabat, Marruecos, en 1937, cuyo largo recorrido intelectual lo convierte en una de las mentes vivas más influyentes del pensamiento contemporáneo. Hijo del matemático y miembro de la resistencia Raymond Badiou, estudió en la prestigiosa Escuela Normal Superior de París, donde fue alumno de figuras fundamentales como Louis Althusser. Su pensamiento y su activismo político quedaron marcados por el Mayo del 68.

A lo largo de su carrera docente, ejerció como profesor en la Universidad de París VIII (Vincennes-Saint-Denis) y dirigió el departamento de Filosofía de su alma máter, consolidándose como un intelectual militante que une la rigurosidad conceptual con la agitación pública. Su vasta obra escrita es célebre por cruzar la filosofía clásica, el psicoanálisis de Jacques Lacan y la abstracción de la matemática moderna, en especial la teoría de conjuntos, la cual utiliza para fundamentar su ontología.

Su tesis central se despliega en El ser y el acontecimiento (1988) y en su continuación, Lógicas de los mundos (2006), donde desarrolla su famosa teoría del “acontecimiento” como una ruptura radical que funda una nueva verdad en el arte, la ciencia, el amor o la política. Otros de sus libros son Elogio del amor, El siglo, La hipótesis comunista y La verdadera vida: Un mensaje a los jóvenes. También ha escrito novelas y obras de teatro. Tiene 89 años y vive en París.

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