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El documental sobre Xul Solar, el "amigo raro" de Borges y cómo revivió un piano mudo

La película de Cristian Costantini recorre la vida y la obra del artista argentino, con una sorpresa de alto voltaje: recuperar el instrumento intervenido por él y llevarlo otra vez a la música

Pantalla de computadora con fondo de pantalla artístico de rostros, varios íconos de carpetas, archivo de video VHS XVL SOLAR y archivo PDF
Un archivo digital del documental de Cristian Costantini sobre Xul Solar se visualiza en la pantalla de un computador con un fondo artístico.
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Es hermoso el momento en que suena la música y la cámara recorre un cuadro, y es el cuadro que retrata esa música. La música es de Frédéric Chopin y el cuadro se llama Impromptu y lo pintó, en 1949, el argentino Xul Solar. Retratar la música: ambicioso.

La escena ocurre en Xul, el documental que filmó Cristian Costantini y que recorre un poco la vida y mucho la obra de ese artista singular que Borges quiso y admiró. Músico y pintor así se definía. Y creador de dos lenguas, de un piano con tres filas de teclas y de una versión del ajedrez. Y astrólogo. La película se verá en el Malba todos los sábados a partir del 8 de agosto.

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Óscar Agustín Alejandro Schulz Solari nació el 14 de diciembre de 1887 en San Fernando, provincia de Buenos Aires. A los 25 años se fue a Europa y allí pasó 12 años. Se codeó con las vanguardias, vio el mundo desde lugares que no eran los de todos los días. Creó con todo eso y por eso, dicen, es inclasificable. La película, entonces, no intenta clasificarlo. Sí mostrarlo desde quienes lo analizan y desde quienes lo trataron de cerca.

Primer plano de manos de una persona sobre las teclas de un instrumento musical. Las teclas son rectangulares, texturizadas y de diversos colores en hileras.
El piano de Xul Solar, en el documental de Cristian Costantini.

“El entró en la muerte como en una batalla”, dirá la voz de Jorge Luis Borges hacia el final. Xul Solar, lo acabamos de escuchar murió el 9 de abril de 1963 en su sencillísima casa del Tigre, una casita típica de la zona. A su lado dormía su mujer, Lita Cadenas. “Uno vive siempre con la creencia de ser inmortal y que los demás sean inmortales”, dice Borges.

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Pero el recorrido, claro, empieza antes. Empieza con un paneo por el Museo Xul Solar, en el barrio de Palermo, donde vivía el artista. Cuadros, formas, escaleras. “La libertad era desfachatez”, dice el crítico Rafael Cippolini. Y también: “Era conocidísimo, pero como un amigo de Borges raro". “Las dificultades no están en su obra pictórica”, dice ese gran pintor que era Luis Felipe Noé, y que murió el año pasado. Que también ve que como “amigo de Borges”, Xul quedaba “subsidiario” a Borges. Como pintor, dice, fue relegado. ¿Por qué? Y... era más atractivo lo astrológico.

Pintura con paisaje montañoso abstracto, figuras humanoides estilizadas, algunas con ojos y conos. Tonos marrones, naranjas, azules y amarillos. Firma XUL y fecha 1949 abajo izquierda
Una pintura de Xul Solar de 1949, titulada Impromptu de Chopin, presenta figuras antropomórficas integradas en un paisaje montañoso abstracto.

Pero Borges, ah, cuando Borges habla de Xul... Hay un párrafo largo que Costantini deja entero y se lo agradecemos. Dice Borges: "Hablo de Xul y pienso en una imagen, no sé si es de Conrad o si es mía, total qué importa, las imágenes son las mismas, y es ésta: es la de un navegante que atraviesa el mar* y ve una línea que es una realidad en el horizonte. Y entonces piensa: esa realidad es el Africa, o es Asia o América. Y piensa que detrás de esa claridad, esa vaga línea que él apenas descifra en el horizonte, que detrás de esa vaga claridad hay un continente. En ese continente hay religiones, dinastías, ciudades, selvas, desiertos, hay muchas cosas. Pero que a él le toca ver simplemente esa línea. Ahora siento que en este momento soy ese navegante. Tengo que hablar de ese gran continente, de este vasto país con sus imperios, su historia y sus mitologías, su botánica y su zoología, todo eso que fue Xul Solar“.*

Y es Borges, también, quien acerca una definición de Xul Solar como pintor. “Me dijo que era un pintor realista, que pintaba lo real, no lo real de este mundo sino del otro”. ¿No se entendió todo?

En el documental hablan la investigadora Patricia Artundo, la astróloga Alejandra Eusebi Polich, la psicóloga y coach Vilma Piñeyro, el traductor Daniel Nelson y el crítico Jorge Schwartz. Y aparece, entre otros, Natalio Povarché, que murió en 2020 y fue su marchand histórico y el fundador de la Fundación Pan Klub-Museo Xul Solar en Buenos Aires, que hoy dirige su hija Mariana.

Hombre mayor y mujer adulta tomados de la mano posan de pie frente a una pared blanca. Detrás, un cuadro enmarcado con una escena de montañas y edificios
Natalio Povarché y Mariana Povarché posan de pie, tomados de la mano, con un cuadro del artista Xul Solar enmarcado en el fondo.

Es emocionante ver a Marco Naya, afinador del Teatro Argentino de La Plata, recorrer y descubrir ese piano raro, con teclas de colores. Y a Leo Genovese tocarlo hacia el final. Pero nada se compara con el testimonio de Martha Caprotti en la casita de Tigre, hablando de aquellos años en que Xul decidió que ella y su marido se quedarían cerca de él, de ese proyecto, de esa vida, de aquella noche de la muerte.

Una mujer de cabello gris con lentes de sol, chaqueta roja, pantalón negro y bastón blanco, camina sobre un deck de madera. Se observa un río, una casa de madera sobre pilotes y vegetación densa
Martha Caprotti camina por el deck de madera, junto al río y la casa del Tigre de Xul Solar.

¿Por qué meterse ahora con Xul Solar? Dice Cristian Costantini:

“Hace tiempo que me daba vueltas la idea de hacer este documental. Me llevó bastante tiempo no pretender agotar a Xul, porque es, es inagotable y es inabarcable. Entonces pensé: ‘Voy a hacer algo que no cierre, sino que todo lo contrario, que abra”.

¿Cómo decidiste qué aspectos tomar?

—Traté de dividirlo en tópicos. La astrología por un lado, la lengua por otro; obviamente, la pintura. Después apareció la música. Ese piano estaba ahí como pieza de museo en el museo Xul Solar, como muestra. Inerte. Y empecé a ver si podía sonar. Al fin y al cabo, es un piano, modificado por Xul, con tres teclados, pero así y todo es un piano que se tenía que poder afinar.

¿Y lo afinaron?

—Marco lo revisó, dio un diagnóstico, eso está en la película. Logramos afinarlo. Para mí, una sorpresa que logró la película es que eso sonara. Había estado quieto desde lo años 60.Tampoco sabía si el museo me iba a permitir intervenir ese piano, porque estaba ahí exhibido como una obra. Eso fue algo que no me esperaba, porque no estaba en la idea inicial. En el último tiempo también me contacté con Cintia Cristiá. Ella escribió un libro que se llama “Xul Solar, un músico visual”, donde habla solo del aspecto musical de Xul. Entonces empecé a abrir también ese capítulo sobre la música de Xul. Le hice una entrevista, incluso por Zoom, porque ella vive en Canadá. De alguna manera, no estaba previsto y la verdad es que me sorprendió que se hubiera podido hacer. Y hacer sonar ese piano es una especie de leyenda que ahí cobró vida.

Un hombre de camisa a cuadros filma con cámara en trípode a otro hombre de cabello blanco sentado en sillón, rodeados de estanterías llenas de libros. Hay una mesa y una lámpara de pie
El director Cristian Costantini entrevistó a Jorge Schwart para el documental "Xul".

¿Por qué era necesaria esa película hoy?

—Cuando entrás en el mundo de Xul, te metés y ya no podés salir. No sé si la película responde a una necesidad histórica. Pero me parece que hay algo así como un resurgimiento de esta figura. Me parece que despierta un interés y que todavía queda mucho por descubrir. A veces se lo vincula demasiado con Borges y queda reducido a eso: pintor, amigo de Borges. Y me parece que también vale la pena dedicarle una especie de semblanza, recorrido o ensayo sobre Xul. Y, en este caso, Borges es un apéndice de la película. No es el protagonista.

Ficha

Xul puede verse en el MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415, Buenos Aires) todos los sábados a las 18:00, a partir del sábado 8 de agosto.

Guion y dirección: Cristián Costantini Fotografía y montaje: Miguel de Zuviría Sonido directo: Gabriel Real, Eugenio Pastor, Félix Marano Producción: Candelaria Artundo y Cristián Costantini Música original: Leo Genovese Diseño sonoro, armado y mezcla: Gabriel Real

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