
“El neurocientista español Santiago Ramón y Cajal decía que las neuronas son las mariposas del alma. Hace un tiempo sentí que tenía que escribir lo que las mariposas de mi alma me estaban dictando”. Así, Marta Oyhanarte -cofundadora de Poder Ciudadano- comienza hablando de su libro, La silla de mimbre, editado por Galerna, en diálogo con Infobae Cultura. En esta obra, catalogada como un mosaico poético y autobiográfico, la autora propone una travesía conmovedora por su memoria, amalgamando alegrías y tristezas.
El libro viaja desde sus raíces familiares en Rojas, provincia de Buenos Aires, pasa por el desgarro de la tragedia que marcó su juventud y llega hasta su madurez en las altas esferas de la gestión pública global. La mítica silla de mimbre funciona como el hilo conductor de una resiliencia inquebrantable: el símbolo de los sueños rotos pero, sobre todo, de la terca esperanza de una mujer que se propuso cambiar las reglas del juego democrático en Argentina. “Historia de nuestro país e historia personal, datos biográficos, también poesía, ficción y algo de humor”, dice sobre el libro.
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“Y un mandato interior —continúa— reflejado en el pensamiento del checo Vaclav Havel -uno de los intelectuales y políticos más importante del siglo XX- que dice así: Además, se va acercando inexorablemente el momento en que quienes me rodean, el mundo y —lo que es peor— mi propia conciencia ya no me preguntarán cuáles han sido mis ideales y objetivos, ni qué es lo que conseguiré, ni cómo quiero cambiar el mundo, sino que empezarán a preguntarme qué es lo que efectivamente he logrado, cuáles de mis propósitos he hecho realidad y con qué resultados, cuál me gustaría que fuera mi legado y qué tipo de mundo me gustaría dejar´'“.

Su vida explotó en mil pedazos la mañana del 29 de julio de 1985. Ese día, su esposo, el empresario Osvaldo Sivak, fue secuestrado en el barrio porteño de Palermo. Lo que siguió fue una pesadilla de dos años signada por la extorsión de bandas paramilitares y policiales, que culminó con el hallazgo de su cuerpo en 1987. Tenía 39 años y cuatro hijas en edad escolar. Desde ese abismo, Oyhanarte no eligió el silencio ni el resentimiento; eligió la reconstrucción democrática del país.
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Nacida en 1945 y graduada con Diploma de Honor en la Universidad de Buenos Aires, su nombre se convirtió en un pilar fundamental de la sociedad civil argentina. En 1989, buscando canalizar la demanda social de transparencia tras los resabios de la última dictadura, cofundó la organización no gubernamental Poder Ciudadano, entidad que presidió hasta 1995 y que marcó un antes y un después en el control institucional en Argentina.
Su vocación comunitaria la llevó a la gestión pública. Se desempeñó como Directora del Centro para la Participación y el Control Ciudadano, y luego ocupó una banca como Legisladora de la Ciudad de Buenos Aires entre 1997 y 2003. Más tarde, asumió la conducción de la Subsecretaría para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia de la Nación, donde lideró el innovador programa federal de “Auditoría Ciudadana” en decenas de municipios.
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Fiel a sus principios, a finales de 2009 presentó su renuncia indeclinable tras denunciar que las estructuras políticas obstaculizaban los avances en materia de transparencia y acceso a la información pública. Su prestigio internacional la llevó también a integrar el Comité de Expertos en Administración Pública de las Naciones Unidas (CEPA). La silla de mimbre no es su primer libro; ha publicado textos de formación cívica como Cómo ejercer su poder ciudadano y el relato testimonial Tu ausencia, tu presencia.
¿Cómo fue el proceso de escritura, mirar hacia atrás, recorrer su vida y poder contarlo? “No me fue fácil unir cerebro y corazón en un proceso de análisis, reflexión y pensamiento. Soy meticulosa y guardo mucha documentación por eso, hurgo en carpetas, archivos, cuadernos y fotos que producen momentos dolorosos, por momentos divertido. Muchas veces me frenaba, dejaba pasar unos días, luego retomaba impulso, corregía y continuaba”, responde.
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“Pensaba que este libro iba a despertar interés mayormente en personas de mi generación pero estoy recibiendo muy buenos comentarios de jóvenes”.
Hace unos días, una chica de no más de veinte años le escribió: “Estoy disfrutando mucho la lectura de tu libro. Me lleva a lugares guardados en mi memoria, descubro autores y completa historias con las que crecí”. Oyhanarte analiza: “Está de moda la literatura del yo, mi libro podría leerse así pero prefiero pensar que es una ‘literatura del nosotros’ que ojalá nos ayude a soñar y hacer un país mejor”, concluye.
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