Las directoras latinoamericanas que se destacan en el Festival de Cannes

En el festival francés, Valentina Maurel y Manuela Martelli participan en la sección Una Cierta Mirada, donde cineastas de la región exploran temas personales y sociales alejados de los estereotipos tradicionales

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Valentina Maurel, directora de "Siempre Soy Tu Animal Materno" (Foto: REUTERS/Gonzalo Fuentes)
Valentina Maurel, directora de "Siempre Soy Tu Animal Materno" (Foto: REUTERS/Gonzalo Fuentes)

América Latina se hace notar en Cannes aunque esté ausente en la carrera por la Palma de Oro: este año dos directoras de Chile y Costa Rica irrumpen con fuerza en la sección donde el festival suele descubrir nuevas voces.

La costarricense Valentina Maurel (San José, 1988) y la chilena Manuela Martelli (Santiago, 1983) compiten en Una Cierta Mirada, la sección paralela más prestigiosa del certamen de cine francés, que entregará sus premios a finales de esta semana.

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A lo largo de más de cuatro décadas, este apartado se consolidó como una plataforma clave para descubrir nuevas voces del cine mundial.

“Es un orgullo gigante. Me siento muy feliz”, dijo Martelli, celebrando que su segundo largometraje haya sido seleccionado en Cannes, un festival al que ve como una “vitrina que le da un impulso a las películas”.

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Manuela Martelli, directora de "El Deshielo" (Foto: REUTERS/Sarah Meyssonnier)
Manuela Martelli, directora de "El Deshielo" (Foto: REUTERS/Sarah Meyssonnier)

Nueva generación

No es casual que la presencia latinoamericana este año lleve la firma de Maurel y Martelli. Según especialistas consultados, en la última década emergió una nueva generación de directoras latinoamericanas que está renovando el cine de autor de la región desde miradas más íntimas, personales y arriesgadas.

Junto a Maurel y Martelli, cineastas como la costarricense Antonella Sudasassi, la chilena Dominga Sotomayor o la salvadoreña-mexicana Tatiana Huezo han ganado visibilidad internacional en festivales como Berlín, San Sebastián o Sundance.

“Es curioso porque el cine, en la gran mayoría del mundo, sigue siendo mayoritariamente dirigido por hombres”, apunta el curador especializado en cine y periodista cultural costarricense Fernando Chaves Espinach.

Para Chaves, lo que une a muchas de estas cineastas es una manera de explorar tensiones sociales y políticas a través de relatos más íntimos.

“Pueden tomar un punto de vista profundamente personal y llevarlo hacia cuestionamientos morales, políticos o incluso religiosos”, resume.

La directora costarricense Antonella Sudasassi (Foto: EFE/Jeffrey Arguedas/Archivo)
La directora costarricense Antonella Sudasassi (Foto: EFE/Jeffrey Arguedas/Archivo)

Historias íntimas, heridas colectivas

Martelli, actriz y directora chilena que se dio a conocer internacionalmente por Machuca, presentó en la Croisette El deshielo, un thriller psicológico ambientado en el Chile de 1992, en plena transición democrática tras la dictadura de Augusto Pinochet.

Su largometraje forma parte de una trilogía sobre la historia reciente de Chile narrada desde la periferia y la experiencia de mujeres y niños anónimos, lejos de las versiones oficiales de la memoria política.

Maurel, que ya había pasado por Cannes con el cortometraje Lucía en el limbo, regresó al festival con Siempre soy tu animal materno, una película sobre tres mujeres de una misma familia atravesadas por tensiones emocionales y creencias esotéricas.

Dominga Sotomayor
La directora chilena Dominga Sotomayor (Foto: ANDER GILLENEA / AFP)

“Estamos intentando imaginar un cine más inclusivo”, dijo Maurel. “A veces, cuando se es cineasta latinoamericano, y aún más cuando se es mujer, se espera una cierta mirada o ciertas temáticas”.

Para la realizadora costarricense, parte de esta nueva generación busca alejarse de los estereotipos históricamente asociados al cine latinoamericano.

“Queremos salir de una visión que se concentra solo en la violencia, el miserabilismo o los espectáculos sensacionalistas”, afirmó.

Más allá de la Palma de Oro

La aparición de estas nuevas voces femeninas coincide, sin embargo, con un año marcado por la ausencia total de películas de la región en la competición principal.

Esta ausencia pesa aún más si se considera que, en la edición pasada, Brasil marcó el pulso latinoamericano del festival con El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, que ganó los premios a mejor dirección y mejor actor dentro del apartado principal.

La mexicana de origen salvadoreño Tatiana Huezo (Foto: EFE/ Juan Herrero)
La mexicana de origen salvadoreño Tatiana Huezo (Foto: EFE/ Juan Herrero)

Pero, para algunos observadores, limitar la lectura a la competición oficial sería reducir demasiado el mapa del festival.

Según Eva Morsch Kihn, coordinadora de programación del festival francés Cinélatino, Cannes sigue mostrando interés por el cine de la región.

“Es importante ampliar la mirada al conjunto de las secciones, porque eso permite ver un panorama mucho más amplio”, explica la especialista.

“Por supuesto que lamentamos que América Latina no esté en la competencia principal, pero ese no es el único lugar donde se puede descubrir el cine de la región", sostiene.

Fuente: AFP

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