“Al ‘Me Too’ lo mataron muy pronto”, consideró este domingo la actriz Cate Blanchett durante un encuentro con el público del Festival de Cannes, donde habló de temas como su visión del cine, la inteligencia artificial (IA) o su defensa de valores como la igualdad y el apoyo a los desplazados.
La intérprete australiana, ganadora de dos Óscar, instó a reflexionar sobre por qué fue anulado un movimiento que invitó a mujeres que tenían un altavoz a hablar de los abusos y discriminaciones que habían sufrido, lo que motivaba a su vez a otras a decir “a mí también”.
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“Reveló una capa sistémica de abuso, no solo en esta industria”, recordó Blanchett (Ivanhoe, 1969) en Cannes, donde presidió el jurado de la Palma de Oro de 2018.
Defendió que la presencia de mujeres y la diversidad en general tiene un impacto positivo en el trabajo, porque “cuando las voces son todas las mismas todo se vuelve beige”. Por eso, consideró que el ‘Me Too’ ha tenido un efecto positivo en “lo que vemos”.
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Como ejemplo, la actriz de películas como ‘Tár’ o la saga de ‘El Señor de los Anillos’ explicó que otro título icónico de su carrera, ‘Carol’ (Todd Haynes, 2015), logró a duras penas ser financiado, en una época en la que casi no había historias que presentaran relaciones no heterosexuales.
En su momento era una “proposición arriesgada”, razonó, pero ahora “hay muchas más narrativas” que “reflejan el mundo”, algo de lo que había “hambre”, y los productores se suman más fácilmente.
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La intérprete que encarnó a Katharine Hepburn en ‘El aviador’ (Martin Scorsese) consideró que el estado del mundo es “desolador” y lamentó que haya que denunciar situaciones como la de Palestina y otros conflictos en festivales de cine, en vez de en los lugares donde realmente se deben tomar decisiones.
Ella trabaja particularmente en el tema del desplazamiento -es embajadora de buena voluntad de ACNUR- y es impulsora de la iniciativa Displacement Fund, que ayuda a realizadores afectados por este problema.
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Recordó que dos años atrás, cuando lanzó el programa, había 60 millones de desplazados y ahora esa cifra se ha doblado.
Otro asunto espinoso que no esquivó fue el de la separación del autor y la obra, una “pregunta eterna”. Ella defiende “la escuela de que la gente evoluciona”, pero cuando hay conductas reprobables, si no hay cambio, simplemente hay que dejar de trabajar con esas personas.
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La IA y el consentimiento de los artistas
Blanchett expresó igualmente su visión sobre los cambios que atraviesa el cine -“desde la creación de la industria, siempre ha sido una guerra” que requiere “resiliencia” para “manejar el caos”-, como la irrupción de la IA.
El problema, para ella, es que es una herramienta muy poderosa que no está regulada, en especial en temas como el “consentimiento” para usar la voz, la apariencia o el trabajo en general de los artistas.
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“Como toda herramienta poderosa debe ser manejada con respeto y cautela”, argumentó, y no dejó de resaltar que era una conversación que logró poner sobre la mesa la última huelga de profesionales del cine en Hollywood.
Puede ser “un juguete interesante” en el cine, agregó, pero en general lo encuentra poco inspirador y problemático cuando el uso de la IA no está identificado correctamente. Además alertó de que no se está pensando en ella para facilitar el arte, sino en que “es más barato”.
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A sus 57 años, repasó una carrera en la que ha trabajado con cineastas como David Fincher, Alfonso Cuarón o Scorsese, y compartió detalles sobre cómo se aproxima a sus papeles, una inmersión que admitió que es “lenta”.
Tras salir de la escuela de interpretación, buscaba “tierra firme” con sus personajes, pero el tiempo le hizo darse cuenta de que “sin importar la rama artística, siempre trabajas en arenas movedizas”.
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“Y creo que en realidad trabajo mejor”, opinó, antes de asegurar que la pasión por su oficio sigue ahí.
Habló de rodajes caóticos e intensos como ‘Babylon’ (Damien Chazelle), que la llevaron a reflexionar sobre la forma en la que se habla en el set, o del de ‘Tár’, el que más la cambió a nivel personal, además de provocarle meditaciones sobre la “brutalidad” de los procesos creativos.
Sobre ‘Carol’ prefirió no desvelar qué pasó por su mente en la última escena, porque consideró que el final abierto es esencial: “Cuando lo haces ya no te pertenece -respondió, interrogada por una espectadora- y definiéndolo para la audiencia minimizas el enigma de lo que pasaba”.
Fuente: EFE
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