El bien morir, un desafío para humanizar el final de la vida

La negación social y las carencias en cuidados paliativos invitan a repensar el acceso equitativo a una experiencia final basada en la compasión, la bioética y el sentido de comunidad

Detalle de “La muerte de Marat” (1793) de Jacques-Louis David
Detalle de “La muerte de Marat” (1793) de Jacques-Louis David
Guardar

El humano es el único animal que sabe que va a morir. La muerte es una experiencia universal, pero su comprensión y su vivencia están profundamente condicionadas por factores culturales, históricos y personales. En las últimas décadas, el concepto de bien morir ha cobrado relevancia en el campo de la medicina, la bioética, la filosofía y las ciencias sociales. Este enfoque propone humanizar el final de la vida, promoviendo la dignidad, el alivio del sufrimiento y la autonomía del paciente. A diferencia de la visión tradicional centrada exclusivamente en la prolongación de la vida, el bien morir invita a reflexionar sobre la calidad del proceso de morir.

“Quiero que me prolonguen la vida, no la muerte”, me dijo un paciente. La medicina no debe buscar solamente evitar la muerte, sino evitar el sufrimiento innecesario. Esta perspectiva implica reconocer que el cuidado y el acompañamiento son tan importantes como la intervención terapéutica.

PUBLICIDAD

La idea de morir bien no es reciente. En la Edad Media, los tratados conocidos como “ars moriendi” ofrecían orientaciones espirituales para afrontar la muerte con serenidad y sentido. El historiador Philippe Ariès sostiene que las sociedades tradicionales vivían la muerte como un acontecimiento familiar y comunitario, en el que el moribundo ocupaba un lugar central. Podía despedirse, reconciliarse, repartir sus bienes, transmitir enseñanzas y preparar su espíritu.

Anciano en pena de Vincent van Gogh, creada en mayo de 1890
"Anciano en pena" de Vincent van Gogh, creada en mayo de 1890

Sin embargo, con el avance de la modernidad, la muerte fue progresivamente desplazada hacia el ámbito hospitalario. Según Ariès, este proceso condujo a una “muerte prohibida”, caracterizada por el silencio social, la negación y la pérdida de rituales. Una muerte con sondas, máscaras y sedantes. El bien morir, en la actualidad, busca recuperar la dimensión humana y relacional de este proceso sin renunciar a los avances médicos.

PUBLICIDAD

No existe una definición única de bien morir, pero diversos autores coinciden en algunos elementos fundamentales. En primer lugar, la dignidad. Desde la perspectiva filosófica de Emmanuel Kant, la dignidad es un valor intrínseco de la persona que no puede ser instrumentalizado. En el final de la vida, esto implica respetar la identidad, los valores y los deseos de cada individuo.

En segundo lugar, el alivio del sufrimiento. Cicely Saunders, fundadora del movimiento moderno de cuidados paliativos, introdujo el concepto de “dolor total”, que integra las dimensiones físicas, emocionales, sociales y espirituales del sufrimiento. Esta visión transformó la práctica médica, ya que mostró que tratar únicamente el dolor físico no es suficiente.

El sociólogo Zygmunt Bauman señaló que la modernidad líquida busca eliminar la muerte del horizonte cultural (Crédito: AFP)
El sociólogo Zygmunt Bauman señaló que la modernidad líquida busca eliminar la muerte del horizonte cultural (Crédito: AFP)

En tercer lugar, la autonomía. Beauchamp y Childress, en sus principios de bioética, destacan que el respeto por la autonomía exige que la persona pueda tomar decisiones informadas sobre su tratamiento, expresar sus voluntades anticipadas y rechazar intervenciones desproporcionadas.

Finalmente, el acompañamiento. Elisabeth Kübler-Ross mostró que uno de los mayores temores de las personas que se acercan a la muerte no es el morir en sí, sino hacerlo en soledad.

Durante gran parte del siglo XX, la medicina estuvo orientada hacia la curación y el control de la enfermedad. La muerte era vista como un fracaso terapéutico, lo que llevó en muchos casos a la obstinación terapéutica, es decir, la prolongación de la vida biológica mediante intervenciones que no mejoran la calidad de vida. Los cuidados paliativos surgieron como una respuesta a esta problemática. Saunders afirmaba que no siempre es posible curar, pero siempre es posible cuidar. Este cambio de paradigma implica acompañar al paciente, controlar síntomas, brindar apoyo emocional y espiritual y respetar las decisiones individuales. La Organización Mundial de la Salud ha destacado la importancia de integrar los cuidados paliativos en todos los niveles de atención sanitaria, reconociendo que estos mejoran la calidad de vida y reducen el sufrimiento.

Uno de los obstáculos para el bien morir en la sociedad contemporánea es el miedo a la muerte. El sociólogo Zygmunt Bauman señaló que la modernidad líquida busca eliminar la muerte del horizonte cultural. La obsesión por la juventud, el rendimiento y la productividad contribuye a negar la fragilidad. Y supone que con operaciones plásticas, botox y supuestos y rentables tratamientos rejuvenecedores podemos retrasar el tiempo. Las canas y las arrugas son delatoras a eliminar.

"Entierro en Ornans" (1849) de Gustave Courbet
"Entierro en Ornans" (1849) de Gustave Courbet

El filósofo Martin Heidegger propuso que el ser humano es un ser para la muerte. Reconocer la finitud no es un signo de pesimismo, sino una condición para la autenticidad. La conciencia de la muerte permite priorizar lo esencial, asumir responsabilidades y vivir de manera más plena. A pesar de ello, muchas personas evitan hablar sobre el final de la vida, tanto pacientes como familiares, lo que dificulta la planificación anticipada y genera conflictos en momentos críticos.

El bien morir también es un proceso relacional. Norbert Elias denunció que la sociedad moderna tiende a aislar a los moribundos, generando una experiencia de soledad que aumenta el sufrimiento. El acompañamiento familiar y social permite expresar afecto, resolver conflictos, compartir recuerdos y transmitir legado. Diversos estudios en psicología clínica muestran que la despedida facilita el duelo posterior y fortalece los vínculos. El cuidado, por lo tanto, no solo beneficia al paciente, sino también a quienes lo rodean. En este sentido, el final de la vida puede convertirse en un momento de profunda humanidad.

Morir es también un proceso psicológico. Las personas atraviesan emociones complejas como negación, ira, tristeza, miedo y aceptación. Aunque el modelo de Kübler-Ross ha sido revisado, continúa siendo una referencia para comprender la diversidad de reacciones. La psicología contemporánea destaca que cada individuo construye su propio camino. Algunos buscan información y control, mientras que otros prefieren confiar en sus familiares o en los profesionales de la salud. La atención psicológica ayuda a reducir la ansiedad, fortalecer la resiliencia, facilitar la comunicación y elaborar el duelo anticipado.

La dimensión espiritual adquiere un papel central en el final de la vida. Viktor Frankl sostenía que el ser humano puede encontrar sentido incluso en el sufrimiento. Para muchas personas, la proximidad de la muerte despierta preguntas existenciales sobre el significado de la vida, el legado y la trascendencia. La espiritualidad no se limita a la religión; incluye valores, vínculos y proyectos. Frankl afirmaba que el sentido puede encontrarse en el amor, la creación y la actitud frente al sufrimiento. Numerosos estudios muestran que el apoyo espiritual, se sea o no religioso, reduce la angustia y mejora el bienestar.

Martin Heidegger
El filósofo Martin Heidegger propuso que el ser humano es un ser para la muerte (Crédito: Grosby)

El bien morir también está vinculado a debates bioéticos contemporáneos. La limitación del esfuerzo terapéutico, las directivas anticipadas, la sedación paliativa y los derechos del paciente son temas centrales. La bioética busca equilibrar principios como la beneficencia, la autonomía y la justicia. Existe un consenso creciente en que prolongar el sufrimiento sin beneficio es contrario a la ética médica. Autores como Daniel Callahan han subrayado la necesidad de reconocer los límites de la medicina y priorizar el cuidado.

Diversas corrientes filosóficas han vinculado la reflexión sobre la muerte con la calidad de la vida. Los estoicos, como Séneca, consideraban que pensar en la muerte permite vivir con mayor libertad. Aceptar la finitud ayuda a priorizar relaciones, reducir conflictos y valorar el presente. En este sentido, el bien morir comienza mucho antes del final. Implica vivir con conciencia, cultivar vínculos y expresar afecto. No se trata solo de prepararse para el momento de la muerte, sino de construir una vida coherente.

El envejecimiento poblacional plantea nuevos desafíos para las sociedades contemporáneas. Es necesario ampliar el acceso a cuidados paliativos, formar profesionales, promover la educación sobre la muerte y humanizar los sistemas de salud. La Comisión Lancet sobre cuidados paliativos ha advertido que millones de personas mueren cada año sin acceso al alivio del dolor, lo que constituye una forma de inequidad global.

El bien morir puede comprenderse como un derecho humano que integra dignidad, alivio del sufrimiento, autonomía, acompañamiento y sentido. No implica acelerar la muerte, sino humanizar el proceso. Cicely Saunders expresó esta idea al afirmar que cada persona importa hasta el último momento de su vida. Hablar de la muerte no disminuye la vida, sino que la profundiza.

Viktor Frankl
Viktor Frankl sostenía que el ser humano puede encontrar sentido incluso en el sufrimiento

Un cuento mío al estilo sufí expresa la importancia de la aceptación de la muerte:

Un discípulo fue a ver al sabio derviche Samir y le preguntó:—Maestro, ¿cómo puedo prepararme para la muerte?

Samir se quedó mirando al joven largo rato, sin decir palabra. Luego se levantó, entró en su casa y salió con una escoba. Sin explicación, comenzó a barrer con entusiasmo el camino frente a su puerta.

—¿Eso es una enseñanza sobre la muerte? —preguntó el discípulo, confundido.

—Claro —dijo Nasrudín, sin dejar de barrer—. ¿Qué haces cuando esperas un invitado importante?

—Limpio mi casa, pongo todo en orden, me preparo para recibirlo con dignidad.

—Exacto —dijo el sabio derviche, dejando caer la escoba—. Y sin embargo, tú vives como si la muerte fuera un ladrón, no un invitado. La temes, pero no te preparas. ¿No sería mejor vivir como si ya estuvieras a punto de ofrecerle té?

El discípulo bajó la cabeza.

Samir sonrió y añadió:—Además, si no viene hoy, ¡qué suerte! La casa quedó limpia para ti.

Prepararse para morir bien es, en última instancia, aprender a vivir con autenticidad, responsabilidad y amor hacia los demás.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Maurizio Cattelan en Buenos Aires: “No creo que una obra deba enseñarte algo ni convertirte en una mejor persona”

El famoso artista italiano vino para definir su muestra en Fundación Proa, que celebra su 30° aniversario en 2027. En este intercambio, reflexiona el rol del arte y su uso del humor, entre otros temas

Maurizio Cattelan en Buenos Aires: “No creo que una obra deba enseñarte algo ni convertirte en una mejor persona”

Un pequeño milagro de irresponsabilidad: elogio de la recomendación de libros

Por amigos, por los medios, por un librero, por una tapa atractiva. ¿Llegamos solos a los libros? Aquí, algunos datos que aclaran cómo es el camino. Y lo celebran

Un pequeño milagro de irresponsabilidad: elogio de la recomendación de libros

Radio, streaming y podcast: qué escuchan los argentinos y cuánto tiempo le dedican a cada formato en plena revolución tecnológica

Más del 90% de la población sintoniza emisoras cada semana con un promedio de cinco horas diarias, según revela un informe que comprueba la convivencia entre el audio digital y el medio tradicional

Radio, streaming y podcast: qué escuchan los argentinos y cuánto tiempo le dedican a cada formato en plena revolución tecnológica

La mayor “cacería de brujas” de la historia inglesa revive en una crónica que resume paranoia, odio y fanatismo

La profesora universitaria Marion Gibson documenta un oscuro episodio ocurrido en 1645, cuando dos hombres desataron una oleada inaudita de violencia bajo el manto de un “asesinato masivo bienintencionado”

La mayor “cacería de brujas” de la historia inglesa revive en una  crónica que resume paranoia, odio y fanatismo

Una cámara de fotos, libros y hasta una corbata de gala: el Instituto Cervantes recibió objetos de Borges y María Kodama

La Caja de las Letras sumó a su acervo pertenencias personales vinculadas con el autor argentino y la escritora, en un acto con representantes culturales de ambos países

Una cámara de fotos, libros y hasta una corbata de gala: el Instituto Cervantes recibió objetos de Borges y María Kodama