
“Si las cosas salen mal y la guerra efectivamente estalla, compra un billete solo de ida a Argentina. Hay dinero suficiente en el banco. Y, entonces, encontrémonos en Buenos Aires”. La frase, que Eric Hobsbawm le dijo a su esposa durante la Crisis de los Misiles, marcó para siempre la intimidad de su historia familiar. Así lo cuenta ahora ella en su libro Encontrémonos en Buenos Aires, que apareció en inglés en 2019 y ahora sale en español. Hobsbawm es todavía uno de los historiadores más relevantes, famoso por obras como Historia del siglo XX, La era de la revolución y La era del capital, pero también por su notorio compromiso político y su vida bajo la vigilancia del MI5 británico.

Encontrémonos en Buenos Aires
eBook
$9,99 USD
Historiador inglés nacido en Egipto, Hobsbawm abordó en su obra los grandes procesos del mundo contemporáneo, desde las revoluciones hasta el siglo XX más turbulento. Su perspectiva marxista impactó tanto en su trabajo académico como en sus elecciones personales. Fue profesor y escritor, respetado incluso entre quienes no compartían sus ideas. La vigilancia constante y su condición de intelectual público lo situaron siempre en el centro de la discusión política y cultural.
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Encontrémonos en Buenos Aires traza el itinerario de Marlene Hobsbawm desde su infancia en Viena, rota por el ascenso del nazismo y el exilio temprano. A los cinco años huyó del país con su familia y se instaló en el Reino Unido, donde crecería marcada por las heridas de la guerra y el desarraigo. “Me convertí en una muda autoimpuesta durante un año. Era mi manera de protestar por haber sido desarraigada”, recuerda Marlene sobre ese tránsito abrupto de idiomas y países.
Su juventud transcurre entre París, Roma y una serie de misiones de posguerra con Naciones Unidas en una Italia devastada. En la década de los cincuenta, se aventura en el entonces Congo, una experiencia que, según relata, le parecía “un mundo mucho más seguro para las mujeres”. Ni el clima político ni la distancia la detienen. “No me cruzó por la cabeza que pudiera pasarme algo”, cuenta en sus memorias.
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El reencuentro definitivo con el destino se produce en Londres, en casa de su hermano. Allí, Marlene conoce a Eric Hobsbawm. “Había química inmediata entre nosotros”, señala. “Llevaba puesto un abrigo de ocelote de mi prima y le dije que lo había cazado en África. Eric me creyó, al menos por un instante”.
Esa propuesta
En su libro, Marlene repasa la historia y detalla cómo el origen de la propuesta de encontrarse en Buenos Aires surgió en medio de la tensión mundial. “Durante nuestras dos lunas de miel y una boda estábamos en medio de la Crisis de los Misiles, con Estados Unidos y Rusia al borde de la guerra. Apenas empezaba a calmarse la situación, pero las últimas palabras de Eric antes de salir de viaje fueron: ‘Si las cosas salen mal y la guerra efectivamente estalla, compra un billete solo de ida a Argentina. Hay dinero suficiente en el banco. Y, entonces, encontrémonos en Buenos Aires’”.
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Lejos de quedar reducida a una anécdota, la historia de ese pacto recorre la obra y el tono de Encontrémonos en Buenos Aires. Más adelante, Marlene glosa una escena de los inicios de su relación: aunque conserva un recuerdo vago de su primer encuentro, la memoria que permanece es la de haber sido la primera en llamar a Eric. Él aceptó con entusiasmo una invitación a cenar una semana después, pero enseguida quiso saber qué estaba haciendo ella en ese preciso momento. Marlene esquivó la respuesta. Era principios de los sesenta y, según relata, ese tipo de invitaciones eran demasiado rápidas para “chicas decentes”.
La vida junto a Hobsbawm, “una enciclopedia humana”, nunca la intimidó. “Eric no era intimidante para mí. Mi madre no entendía cómo podía vivir con alguien que hacía tantas preguntas, pero en casa era una persona común, relajada. Nos divertíamos y estábamos enamorados. No era complicado”.
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La pareja fue espiada durante décadas por la inteligencia británica. “Sabía que nuestro teléfono estaba intervenido. Escuchabas un clic cada vez que lo usabas. Me daba pena por la persona que debía escucharme hablar con mi madre sobre los niños y los pañales”.
El relato de Marlene Hobsbawm se despliega entre la crónica política y la memoria privada, entre la vida de exilio y la construcción silenciosa pero firme de una familia y una comunidad. “Yo quería que mi versión de la vida, la nuestra, quedara por escrito para mis nietos”, afirma sobre el motor que la llevó a escribir estas memorias.
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En Encontrémonos en Buenos Aires, las peripecias personales y los compromisos políticos aparecen entrelazados: el exilio, la música, la aventura intelectual y el anclaje en la cotidianeidad. Las fiestas en casa, las charlas, las alianzas y también la sensación, jamás borrada del todo, de habitar un mundo en crisis.
Bajo la mirada de Marlene, se despliega una crónica de lealtad, amor y supervivencia, en la que Buenos Aires queda en el centro de un pacto íntimo: el abrazo posible en caso de un mundo al borde del abismo.
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