
La huelga de guionistas que ha paralizado Hollywood ya cumplió más de un mes, en el que la producción televisiva se ha quedado sin nadie dispuesto a escribir diálogos. La televisión no ha tenido más remedio que adaptarse a la nueva realidad y muchos se preguntan ya cuántas de las medidas que han aplicado para amortiguar los retrasos podrían cristalizar en tendencias más permanentes.
¿Por qué la televisión no tiene quien la escriba?
La huelga se produjo tras unas tensas negociaciones para establecer las bases del nuevo convenio aplicable a los trabajadores del sector. Finalmente, el sindicato de guionistas (WGA en sus siglas en inglés) y la Asociación de Productores de Cine y Televisión (AMTP) no consiguieron llegar a un acuerdo en cuestiones como las compensaciones económicas, la liquidación de los derechos de autor, los datos de audiencia, los seguros médicos o el uso de la inteligencia artificial generativa en las salas de guionistas entre otros.
Las posiciones de ambas partes no podrían estar más alejadas. Los guionistas reivindican una mejora en sus condiciones de trabajo, según ellos fuertemente precarizado desde la eclosión de la producción original de plataformas de streaming que, aseguran, ha reducido su vinculación laboral a los proyectos lo que al final afecta a su desarrollo profesional.
Como explicaba el showrunner Mike Schur en el podcast The Town, que un guionista junior llegue a ser showrunner y productor ejecutivo de su propio programa siempre ha estado vinculado a su continuidad, temporada tras temporada, en un mismo proyecto, ya que se genera un ambiente de trabajo en el que los más veteranos forman a los más novatos. Sin embargo en el ámbito del streaming, con programas y series cada vez más cortos en episodios y temporadas, es difícil que este fenómeno se produzca.

En la misma línea se pronunciaba Rick Cleveland, guionista de series como A dos metros bajo tierra o El ala oeste de la Casa Blanca: “Ahora los guionistas escriben los guiones tres meses antes de que la producción comience y después la mayoría abandonan el proyecto. El showrunner y otro escritor se quedan a supervisar la producción de cada capítulo, con independencia de quién los haya escrito. Aunque estés en un gran programa puedes quedarte sin trabajo en un abrir y cerrar de ojos. E incluso si el showrunner te quisiera y quisiera que volvieras para la segunda temporada de esa serie, va a pasar al menos un año o más antes de que empiece la siguiente temporada, así que tienes que encontrar otro trabajo”.
Además, el modelo de explotación de las producciones de plataforma (que se circunscribe al servicio y ha renunciado a vender a terceros, como siempre se ha hecho en televisión) ha diezmado los beneficios económicos que genera su obra una vez estrenada, los famosos royalties.
Te puede interesar: Escribir para televisión no es nada de lo que (probablemente) pensabas
Los productores lo ven de manera diferente, sobre todo debido a la situación económica en la que se encuentran. Wall Street les presiona para que sus negocios sean rentables y una mejora económica de las condiciones produciría una mayor presión financiera sobre ellos.
¿Un nuevo oasis para la telerrealidad?

La anterior huelga de guionistas, en 2007, duró 100 días y le costó a la industria 2 000 millones de dólares. La actual ya está empezando a hacerse evidente en las parrillas televisivas norteamericanas. Los primeros programas en sentir los efectos de la huelga han sido los late nights y las sitcoms. Y el tsunami no tardará en afectar al prime time, que en gran medida acapara la ficción.
Los efectos que la huelga de 2007 tuvo en la televisión nos dan algunas pistas de lo que podría ocurrir en esta ocasión. Entonces las cadenas de televisión echaron mano de reposiciones y, sobre todo, de programas “sin guión” (unscripted), cuyos estrenos superaron el centenar. El género más beneficiado fue la telerrealidad, que experimentó un crecimiento exponencial en dicho período.
Te puede interesar: Directores de Hollywood alcanzaron un acuerdo provisional con estudios mientras la huelga de guionistas continúa
“No diría que la huelga de guionistas creó la telerrealidad. Diría que la vieron más personas porque no había nada más que ver, era la única alternativa a las reposiciones” aseguró entonces East Peterson, de la WGA.
Todo parece indicar que, también en esta ocasión, los programas “sin guión” de docurrealidad, el infoentretenimiento, los coaching shows (es decir, programas en los que mentores asesoran a concursantes, como La Voz) o las docuseries volverán a salvar los muebles.

En realidad, estos programas llamados de no ficción también requieren de personas que elaboren los guiones, aunque tienen un formato diferente a los programas ficcionados. Además, en el caso de Estados Unidos, la mayor parte de sus trabajadores no están afiliados al WGA. Hay casos, en cambio, de programas que no se podrán hacer precisamente porque sus guionistas sí son miembros del sindicato y apoyan la huelga.
Proyectos cerrados pero éxitos pendientes
¿Y qué pasará con las plataformas? Parece que, al menos de momento, están cubiertas. Ted Sarandos, CEO de Netflix, declaraba pocas semanas antes de la huelga que contaban con una producción robusta que les protegería en caso de que los guionistas no aceptasen firmar el convenio.
Ahora bien, algunos de sus proyectos estratégicos (como Stranger Things) han tenido que suspenderse hasta nueva orden. El resto de servicios que operan de manera global se encuentran en una situación más o menos parecida. Pero podrían sortearlo sin tener que esperar a un acuerdo entre la WGA y la AMTP.

Aunque los sindicatos internacionales desaconsejan a los guionistas extranjeros trabajar para las producciones que están actualmente detenidas por la huelga estadounidense, es diferente escribir para formatos locales. El amplio tejido internacional que las plataformas han desplegado en los últimos años hará que no sea particularmente difícil encontrar guionistas que les permitan activar la producción original local y así generar contenidos.
El streaming podría descafeinar el cambio de tendencia en el consumo tan acentuada como la que se produjo hace 15 años. Lo que no parece es que vaya a ser capaz de prevenir el embudo de estrenos de ficción que se producirá una vez que la situación vuelva a la normalidad.
Seguir leyendo
Últimas Noticias
Ariana Harwicz: la embajada argentina le exige a la Universidad de Granada que la desagravie por su exclusión de un festival literario
El representante del país, Wenceslao Bunge Saravia, remitió una misiva al rector de la institución española calificando el veto como “un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse”

“Lofi Girl”: cómo un joven francés pasó de jugar World of Warcraft a crear un fenómeno mundial de música con mil artistas y un sello propio
Cada día, decenas de miles de oyentes se conectan a una veintena de listas para dormir o concentrarse, con una estudiante dibujada como figura central que se volvió un icono global en internet

“Faro Negro”: la historia de cuatro mujeres que eligieron no obedecer
En su nueva novela editada por El Brujo Ediciones, Horacio Esber entrelaza memorias familiares, una biblioteca anarquista escondida y las voces de mujeres que cuestionan los mandatos patriarcales

Escribidores, el Festival Literario de América y Europa, llega a España con cuatro días de literatura, cine y debate
La cita promovida por la Cátedra Vargas Llosa reunirá del 23 al 26 de septiembre a una treintena de autores, cineastas y periodistas en encuentros gratuitos abiertos al público

Pablo Larraín adapta a Mariana Enriquez en ‘Mis muertos tristes’: la mejor serie que vas a ver este año en Netflix, recomendada por Stephen King
Se ha presentado en el Festival de San Sebastián una versión en formato largometraje de la miniserie de cuatro episodios que se estrenará en la plataforma el 24 de septiembre



