5 poemas de “Un año sin dormir”, de Raquel San Martín

Infobae Cultura publica un adelanto del primer poemario de la editora y periodista argentina, editado por el sello Pánico al pánico

1.

Ahora que la casa se vació de nosotros

ahora que empieza a ser mía

me busco

en la coreografía del desayuno, en los ecos

de la furia que quedaron acá

en los momentos que dejamos ir y no me habían dolido

hasta ahora

soy la última frontera contra los peligros

que acechan

soy inofensiva

soy la que hizo explotar la bomba y ahora recoge

los pedazos con amor.


3.

Me interesa el desamor,

quiero decir: el momento justo

en el que a él se lo tragó la multitud

y empecé a cambiarme en el baño y a calcular

su sueño para acostarme

cuando me lo pude imaginar con otra mujer y quise

que fuera feliz

y los recuerdos se convirtieron en cosas

que se pueden guardar en cajas y llevarse

a otro lado.

Me interesa mirarme ahora

dormir sola pero sin correrme de mi lado,

elegir la serie que quiero ver

menos esa

pensar quién va a encender las estufas

cuando empiece el frío de verdad

armar una nueva vida

para mi hijo, convencerme

de una teoría extraña: los adultos

tienen que ser felices ahora

para que los chicos lo sean en el futuro

terminar el vino en el balcón el sábado a la noche

mientras la gente camina

a Plaza Serrano y yo tomo

decisiones desesperadas que el domingo

son solamente tristes.

Es el amor que se va

como llega

sin que hagas nada

sin que lo merezcas.

Raquel San Martín.
Raquel San Martín.


18.

Esta noche él no sabe nada de mí

y es mejor

saqué a pasear mi felicidad tenue

la traje a este bar a hacerle preguntas sobre el futuro

que no puede contestar

sentada en un escalón escucho

a una poeta leer versos que hablan de nubes

de mañanas húmedas en el campo de una tristeza

lavable

mientras asegura

la poesía es resistencia

pienso en ropa enredada y recuerdo un olor

pero nadie habla de eso

escucho: hoy tenés luz en los ojos

no sé si es así pero sé que no alcanza

si yo fuera la que voy a ser dentro de poco

me subiría al escenario

y les haría escuchar a todos el poema que estoy

escribiendo en mi cabeza desde esta mañana

el poema que explica por qué este momento es perfecto.


22.

¿Cuándo se tira a la basura

un vestido de novia?

me pregunta ella

que ya es otra.

Nunca.

Ahora mismo.

Cuando se empieza a parecer a un camisón.

Cuando te cruzás en el pasillo

con la que eras.

Dónde van

millones de metros de telas y promesas,

de puntillas, de cintas, de deseo

cuando desborda el río.

me dice ella:

los vestidos de novia usados,

están malditos.


28.

Alguien hace lo que puede, alguien

hace un poco más.

Es la ley de las cosas

que no son para tanto.

El derecho de romperse,

el deber de no hacer ruido al caer.

En algún momento te das cuenta

de que tu deseo

tu pulsión primaria

es sobrevivir con discreción.

Tanto se esconde,

se pliega

en la austeridad.


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