
Cuando la Academia Sueca anunció a Abdulrazak Gurnah como nuevo Nobel de Literatura, todos los pronosticadores, especialistas, críticos e incluso las casas de apuestas quedaron en rídiculo.
La lista era larga y llena de especulaciones. La nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, el surcoreano Ko Un, el keniano Ngugi wa Thiong’o y el chino disidente Can Xue, el indio Vikram Seth, el mozambiqueño de habla portuguesa Mia Couto y el opositor chino Liao Yiwu, eran algunos de los nombres que se barajaban. En ese sentido, Jonas Thente, crítico literario del diario sueco Dagens Nyheter había considerando que él o la galardonada estaría dentro lo que llamó “colonialismo positivo”: “Creo que quieren descubrir a un genio de un lugar que ha sido marginado hasta ahora”, dijo y no se equivocó en un punto, aunque por su cabeza jamás pasó el nombre de Gurnah.
Otros, en tanto fueron por los “candidatos de siempre”: el japonés Haruki Murakami, las canadienses Anne Carson y Margaret Atwood y las estadounidenses Joyce Carol Oates y Joan Didion, por nombrar algunos.

Era un secreto a voces que probablemente no sería una mujer y que tampoco se premiaria a un o una poeta, ya que el año pasado se lo dieron a Louise Glück, como tampoco un estadounidense o un europeo, quienes venían siendo premiados en los últimos años. Por eso se abría la posibilidad de que fuese un africano o incluso un latinoamericano.
Las casas de apuestas tiraron sus propios ganadores: la francesa Annie Ernaux era la preferida en una lista que también incluía a Carson, Murakami, la rusa Ludmila Ulitskaya, Atwood, la novelista guadalupeña Maryse Condé, Thiong’o, la estadounidense de origen antiguo Jamaica Kincaid y el autor y dramaturgo noruego Jon Fosse. Pero nada se decía de Abdulrazak Gurnah.
Bueno, alguien si pedía por el autor de Tanzania: la chilena Eve o @hijadeFortuna en Twitter, quien en 2013, año en que ganó Alice Munro, ya pedía por el autor de Paraíso.

Hace casi una década, tuiteó: “No le dieron el Nobel de Literatura a Abdulrazak Gurnah. Sólo tengo una cosa que decirle a la Academia Sueca y a la Fundación Nobel: Tarados”.
En 2016, volvió a insistir, aunque esa vez cambió la estrategia. Ya no se indignó con el resultado dado, sino que se adelantó al anuncio: “Espero que Abdulrazak Gurnah pueda ser tenido en cuenta para el Premio de Literatura de este año”. No sabemos que sucedió cuando se nombró a Bob Dylan, aquel año, pero no se rindió y en 2019, una vez más pidió el galardón para el africano: “Espero que algún día el profesor Abdulrazak Gurnah sea un Laureado de Literatura.”
@hijadeFortuna aún no expresó su júbilo por haber profetizado el premio que especialistas de todo el planeta no pudieron ver.
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