
El Nobel de Literatrua 2021, Abdulrazak Gurnah, comenzó a publicar a fines de los años 80. Sus primeras tres novelas, Memory of Departure (1987), Pilgrims Way (1988) y Dottie (1990), narran la experiencia del inmigrante en la Gran Bretaña contemporánea desde diferentes perspectivas. Se trata de un autor íntimamente ligado a su pueblo, a sus raíces, pero también al proceso de migración forzada. Al español solo se tradujeron hasta el momento las tres novelas posteriores.
Paraíso
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Finalista del Premio Booker, Paraíso (1994) fue traducida tres años después por Muchnik Editores pero hoy es difícil de conseguir. Gurnah regresó a Tanzania, su lugar de origen, donde vivió hasta finales de la década del sesenta, para escribir esta historia que, con ecos de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad y algunos elementos narrativos tomados del Corán, se adentra en lo profundo de esa tierra. Laura Winters escribió en The New York Times en 1996 sobre esta novela a la que calificó como una “fábula iniciática de madurez brillante y oblicua”.
Es una historia de iniciación en la que Yussuf, un niño africano, se construye en relación con la injusticia del colonialismo europeo y el conflicto entre los musulmanes y los cristianos en el este del continente. La novela aparece descrita como una saga, como una historia casi de aventuras que para los lectores europeos tiene formas ya conocidas: Isak Dinesen y William Boyd fueron las comparaciones empleadas.
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Sobre la motivación para escribir esta novela, comentó en entrevista en el Deccan Herald de la India: “Una de las cosas sobre el colonialismo, el colonialismo en nuestra parte del mundo, la fuerza moral era acabar con la esclavitud. Para acabar con la esclavitud árabe. Debido a la larga cruzada contra el Islam, que en cualquier caso, aún continúa. Las personas que hicieron la mayor parte de la cruzada contra la esclavitud también fueron misioneros”.
Y agregó que “existía la esperanza de que el final de uno también permitiría al otro. Entonces, hasta cierto punto, hay una falsificación de la historia de estos eventos en África Oriental, que fue uno de los impulsos detrás de la escritura”. En ese sentido, Paraíso es una reflexión sobre los diferentes tipos de esclavitud: la que ejercieron los árabes, la que perpetraron los propios africanos, la que impone la familia, la que sufren las mujeres.
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En la orilla
La travesía de un hombre que llega desde una isla del océano Índico a Gattwick, con una simple maleta en la que no hay más que incienso. De eso se trata En la orilla (2001). En Londres ha de cruzarse con otra emigrante que fue importante en su pasado y que moldeará su experiencia de la migración, una temática que conecta con el fallo del jurado del Premio Nobel: su “interés en los efectos del colonialismo y el destino de los refugiados y su relación con culturas y continentes”.
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“Es un autor selecto, de pequeños círculos. Es como si me llegara el premio póstumamente, pero en el 2003, cuando le publicamos, era demasiado joven para ganar el Nobel”, dijo en entrevista con La Vanguardia Julieta Leonetti, quien fue la editora de Gurnah en el sello Poliedro, cerrado en 2012.
Sobre En la orilla, dijo recordar “un concepto rarísimo que me impactó mucho: el joven protagonista termina entendiendo que el comercio es su única posibilidad, pero entendido no solo como mero intercambio de mercancías sino como algo que se ejerce sobre el territorio y que permite el intercambio de culturas”.
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La profesora Dolors Ortega, de la Universitat de Barcelona (UB), le dijo a La Vanguardia que la novela trata “la realidad de Zanzíbar, esa isla de Tanzania que fue colonia inglesa y ha vivido en la hibridación cultural. Gurnah trata desde la ficción los efectos del colonialismo en un lugar de encrucijada cultural, cómo se construyen las identidades personales en el mundo poscolonial”.
Precario silencio
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Publicada em 1996 y traducida también por Muchnik, Precario silencio cuenta la historia de un encuentro entre dos zanzibareños -uno refugiado, el otro exiliado- en un pueblo costero de Inglaterra. Laura Winters la describió como una obra que “describe hábilmente la agonía de un hombre atrapado entre dos culturas, cada una de las cuales lo repudia por sus vínculos con la otra”.

Desertion
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Una de sus obras más aclamadas pero que aún no tiene traducción al español es Desertion, que comienza en 1899 con una historia de amor prohibida entre un europeo y la hija del tendero indio. Luego, la novela se traslada a la década del cincuenta en Zanzíbar. “Quise escribir sobre el dolor. Cómo nuestras vidas humanas son inevitablemente dolorosas. Siempre he escrito sobre lo vulnerables que somos”, dijo.
Esta novela refleja también la vulnerabilidad: “No es algo que nos ataque desde afuera sino que nos acecha y tal vez es algo que está dentro de nosotros. Y nos hacemos viejos, tristes y maduros para algo que nos acecha, nos espera. La experiencia nos entristece y cuanto más experimentamos, más oprimidos nos volvemos. Y al final nos volvemos como todos los ancianos que vemos. Apesadumbrados por las cosas que no podemos olvidar”.
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El crítico Mike Phillips escribió en The Guardian que “está tan bellamente escrita”, es el “recuerdo dulcemente nostálgico de una infancia colonial y una cultura musulmana desaparecida definida por sus modales reflexivos y habituales” donde se narran “las mezquinas crueldades de una pequeña comunidad incestuosa”. Y sentenció: “El retrato de Gurnah de las complejidades de la sociedad es obra de un maestro”.

A partir de hoy, los lectores hispanoamericanos tendrán que aguardar la traducción tanto de las primeras obras como de las últimas: Desertion (2005), The last gift (2011), Gravel heart (2017) y Afterlives, su última novela publicada el año pasado donde el relato se centra en el dominio colonial de Alemania sobre las actuales Namibia, Camerún, Togo, partes de Tanzania y Kenia.
“¿Qué se puede rescatar cuando una de las consecuencias del colonialismo es la exclusión deliberada de la perspectiva africana de los archivos? ¿Cómo podemos recordar si no sabemos lo que se ha borrado? En un mundo que utiliza las erupciones destructivas de la guerra como marcadores de la historia, Gurnah nos muestra un conflicto global desde el punto de vista de aquellos que decidieron mirar hacia el otro, y vivir. Por eso, quizás, el final parece abrupto”, dijo en su reseña del libro la escritora etíope-estadounidense Maaza Mengiste, preseleccionada para el Premio Booker el año pasado.
Gurnah, que además enseña literatura en la Universidad de Kent, en Inglaterra, ha escrito textos de no ficción sobre literatura africana y fue editor de Essays on african writing (1993) y The Cambridge companion to Salman Rushdie (2007).
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