El Nobel John M. Coetzee cuestiona si el lenguaje inclusivo es una forma de amnesia voluntaria

En la presentación de su libro “Don de lenguas” en la Feria del Libro de Buenos Aires, el escritor sudafricano rescató una hipótesis: que nombramos las cosas en masculino o femenino porque así las veían nuestros antepasados. Su coautora, Mariana Dimópulos, lo discutió

El nobel John M. Coetzee dialogó con Mariana Dimópulos, entrevistados por Flavia Pittella
John M. Coetzee dijo que es una cuestión política que las marcas de género sobrevivan.
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Algo sabía -seguro- la periodista Flavia Pittella sobre lo que el escritor John M. Coetzee -Premio Nobel de Literatura 2003- piensa sobre el papel de las márcas de género en el idioma y, por qué no, de los intentos que hace el lenguaje inclusivo para modificarlos. Algo sabía, pero no todo.

Porqque este martes, en la presentación de Don de lenguas -el libro que el sudafricano escribió con la argentina Mariana Dimópulos- Pittella hizo una pregunta y la respuesta de Coetzee -o eso pareció- fue más allá.

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“John -dijo la periodista- vos sugerís que el género gramatical podría codificar algo antiguo sobre cómo nuestros antepasados percibían el mundo como animado, sexuado, vivo, con fuerzas. Si eso es así, el proyecto actual de borrar el género del lenguaje equivaldría a una especie de amnesia voluntaria. ¿Quién decide lo que una lengua puede permitirse olvidar?"

Mariana Dimópulos participó desde su casa en Berlín por videollamada. Presentaron "Don de lenguas", el libro que escribió junto a John M. Coetzee. (El hilo de Ariadna)
Mariana Dimópulos participó desde su casa en Berlín por videollamada. Presentaron "Don de lenguas", el libro que escribió junto a John M. Coetzee. (El hilo de Ariadna)

Qué pregunta, ¿no? Si efectivamente las marcas de género -que Tierra sea una palabra en femenino y no en masculino- tienen que ver con una manera de ver el mundo, quién dice que es hora olvidar que alguna vez se lo vio así?. ¿O sí, ya es hora porque el pasado no pisa el futuro? Y, además, claro: en distintos idiomas la atribución de marca de género cambia...

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Responde Coetzee, que creció en inglés, una lengua que no tiene género: “Aludes a la campaña, si podemos llamarla así, así, para limpiar el lenguaje y eliminar los aspectos innecesarios como el género. ¿Por qué debe haber género en el lenguaje? Esta cuestión ha desconcertado a los pensadores desde la antigua Grecia. La última vez que recibió una atención realmente seria por parte de los lingüistas fue hace tiempo, en el siglo XIX, cuando filólogos alemanes, influenciados por el Romanticismo alemán, argumentaron que el género en el lenguaje nos permite obtener percepciones únicas sobre cómo nuestros antepasados prehistóricos veían el mundo".

¿Por qué? ¿Cómo vinculaban los lingüistas las marcas de género con las percepciones prehistóricas? Dijo Coetzee: “Decían que en el nacimiento de las culturas humanas, nuestros antepasados veían un mundo que, hasta su nivel más profundo, era un mundo sexuado. El hecho de que en algunos idiomas un elemento sea llamado masculino y en otro idioma se le llame femenino solo indica que en esos dos idiomas, en el pasado remoto, la gente veía estos elementos sexuados del mundo de manera diferente. Así que para estos estudiosos alemanes a los que me refiero, la asignación de género a los sustantivos, por ejemplo, no era un proceso arbitrario. Al contrario, reflejaba una visión del mundo profundamente arraigada que ha sobrevivido hasta hoy en estas formas de género que ahora consideramos innecesarias“.

El nobel John M. Coetzee dialogó con Mariana Dimópulos, entrevistados por Flavia Pittella
El cariño del público argentino por John M. Coetzee.

Las palabras, claro, no son indiferentes. Si alguna vez la manera de percibir el mundo creó una palabra, ahora la palabra también hace a nuestra manera de percibir el mundo.

“Es interesante -dijo Coetzee- que cuando se hacen experimentos con hablantes en lenguas que tienen género, se les presenta un objeto que no han visto antes y se les pregunta: ‘¿Es masculino o femenino?’, la mayoría tiende a coincidir en que tal objeto es masculino y tal otro es femenino. No digo que sea una prueba sólida, pero sí indica que en algún lugar todavía hay una percepción del género, una especie de género sexuado en el fondo de la mente de las personas. Luego preguntas quién decide qué se borrará del lenguaje. Diría que eso realmente es una cuestión política. Si en algún momento, en el futuro remoto, el español pierde el género, será por una cuestión de quién tenga el poder para imponer eso y quién tenga el poder para resistirse... no podemos predecir estas cosas".

No, una convención

Desde Berlín, donde vive, su coautora, Mariana Dimópulos, presentó otra postura. Pittella invitó: “Desde el punto de vista de una escritora y traductora principalmente al español, ¿cuál es tu mirada acerca de este punto? Es el género solo gramatical, convencional?"

“Yo tengo una mirada muy de hablante de una lengua con género gramatical”, arrancó la escritora. “Y para mí que digamos ‘la mesa’' en lugar de ‘el mesa’ en castellano es puro convencionalismo”.

Dimopulos, que también es traductora, explicó: “En términos puramente lingüísticos, a mi criterio no hay nada en la mesa o en la silla que las haga femeninas y que haga masculinos al estuche o al vaso”

En cambio, dijo para alguien como Coetzee “que ha crecido en una lengua donde ese género casi no existe, quizá resulta un posible lugar para comprobar la antigua tesis de que las lenguas naturales definen nuestro modo de ver el mundo”.

En general, dice, sobre este tema se han puesto ejemplos cllásicos: “¿Vemos nosotros distinto que un alemán a la Luna y al Sol, dado que un alemán diría el luna y la sol? Bueno, yo creo que no, pero hay gente que cree que sí“.

En definitiva, dice Dimópulos, “más allá de la cuestión del convencionalismo o no, a mí me interesa pensarlo como una antiquísima pregunta en la Filosofía del Lenguaje que se mezcla con el problema de Babel, con el misterio de que la humanidad habla tantas lenguas. Se dice que hay entre seis mil y siete mil lenguas en el mundo. ¿Y qué significa eso para la humanidad como un todo cuando creemos que esa diferencia es capaz de transformar nuestra mirada sobre el mundo? ¿Nos podemos poner de acuerdo alguna vez si eso fuera verdad?"

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