Sofía Gala, protagonista de “Alanis”, en San Sebastián
Sofía Gala, protagonista de “Alanis”, en San Sebastián

San Sebastián-. Sofía Gala podría tener cerradas las puertas de los establecimientos gastronómicos en Argentina en un futuro cercano –si es que las amenazas del gremio de Barrionuevo se cumplen– a raíz de sus declaraciones sobre la prostitución y las mozas de la semana pasada, pero en España, a juzgar por el abrumador recibimiento otorgado a su nueva película Alanis, están más que dispuestos a darle la bienvenida a la hija de Moria Casán.

Proyectada el día domingo como parte de la competencia oficial del Festival de Cine de San Sebastián, la nueva película de Anahí Berneri cosechó, al igual que ocurrió en Argentina el fin de semana pasado con motivo de su estreno comercial, críticas abrumadoramente positivas, en donde el principal foco de atención era la luminosa y casi sobrehumanamente empática actuación de Gala (aunque con una diferencia: mientras la crítica argentina la llamó una actuación "consagratoria", la española habla de una "revelación").

Visiblemente feliz por la acogida de la noche anterior en el certamen vasco, la actriz habló con Infobae en el jardín del elegante Hotel María Cristina, a metros de las playas de la capital donostiarra. Mientras Gala habla, sobre Alanis, la controversia alrededor de sus dichos y haciendo una defensa de la prostitución pese a sus condiciones "marginales y denigrantes", el escritor español Javier Cercas, una de las tantas celebridades que aprovechan el festival para presentar un nuevo proyecto, pasará y mirará la escena con curiosidad. A continuación, una versión condensada y editada de la charla.

—Llevás muchos años en el mundo del espectáculo y también haciendo televisión y cine, pero ayer te veías muy emocionada en el estreno de la película. Tuvo una recepción muy positiva.
—Sí, la verdad es que estoy muy emocionada, emocionada de estar acá y además de haber podido venir con mi hijo. Y obviamente ver la película en una sala tan grande con tanto público, porque la idea cuando uno filma es llegar a la mayor cantidad de gente posible y eso no siempre sucede. Además fue un esfuerzo tan grande hacer esta película, de todos los que trabajamos en ella, que no puedo pedir más nada.

—¿Cómo llegaste a la película? ¿Hiciste un casting?
—Ya la conocía a la directora, no personalmente, pero me encantaba su trabajo. Y lo curioso es que me llamó directamente para proponerme el papel. La película empezó siendo un cortometraje de un concurso de la SAGAI, y Anahí me llamó para preguntarme si quería hacerlo con mi hijo, porque le parecía importante que el personaje diera la teta y lo entendí perfectamente porque la intención era no solo mostrar la parte sexual del cuerpo de la mujer sino la maternal también.

Sofía Gala junto al equipo de “Alanis” tras el estreno en San Sebastián. Crédito: @jorgeletona
Sofía Gala junto al equipo de “Alanis” tras el estreno en San Sebastián. Crédito: @jorgeletona

—Y vos habías tenido a tu hijo hace poco.
—Exactamente, yo le estaba dando la teta a mi bebé en ese momento, y le pareció que le iba a dar esa cosa bien carnal y bien física que la historia necesitaba.

—La escuché a la directora contar que dedicó mucho tiempo a leer sobre el tema y a hablar con chicas que se dedicaban a la prostitución, ¿vos cómo encaraste la preparación para encarnar a Alanis?
—El trabajo de campo se hizo principalmente en la etapa de la escritura del guión y, si bien tuvimos muchas charlas con Anahí sobre lo que queríamos contar, ella fue la que más se reunió con las chicas de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina) y otros colectivos de prostitutas en nuestro país; yo intenté crear el personaje por fuera de todo eso, algo que intento hacer en general con la mayoría de los personajes que interpreto, crearlos de cero. Tratar de no inspirarme en nadie ni tener algún referente puntual para hacerlo porque me parece que de esa manera se logra una impronta y una frescura que hacen que sean más reales, más únicos.

—Anahí declaró que una gran inspiración fue la directora belga Chantal Akerman.
—Sí, Jeanne Dielman de Chantal Akerman, pero yo estaba tan comprometida con el personaje, lo sentía tan dentro mío -la necesité adentro mío, de hecho- y sentía que había nacido a partir de mí, entonces no necesité inspirarme en nadie.

—Vos justo mencionaste la AMMAR y justamente desde esa organización salieron la semana pasada a defenderte por la polémica con el gremio de gastronómicos… ¿qué pensás de todo el escándalo que se generó?
—Principalmente, me duele porque confirma la estigmatización y la discriminación que sufren las chicas que son prostitutas, o cualquiera que quiere ser libre con su cuerpo en realidad.

¿Se malintrepretó lo que quisiste decir?
—Lo que quise plantear fue que la prostitución, si no estuviese tan definida por las condiciones de trabajo y si una mujer pudiera ganarse la vida honradamente siendo prostituta, al amparo del Estado, con derechos, jubilación, obra social, sería un trabajo como cualquier otro. Y como yo no sacralizo el cuerpo, y me parece que es simplemente un instrumento de trabajo con el que nos ganamos la vida como podemos todos, desde un obrero hasta una moza, desde una puta hasta una actriz. Estaba haciendo esa analogía nada más.

—¿Podrías haber sido prostituta de no haber nacido en una familia acomodada y haberte convertido en actriz?
—Creo que la mayoría no elegiría ser prostituta, principalmente por, como te decía, las condiciones peligrosas y marginales de trabajo, que son lo único denigrante, pero si no fuese así, en un ámbito más seguro o regulado, no me parecería una opción tan loca de trabajo. Pero como es algo tan marginal, la prostituta termina siendo alguien muy valiente y digna de admiración. Y al final de cuenta, una prostituta es una trabajadora que te está brindando un servicio, igual que una moza que te está dando de comer. Pero obviamente en ningún momento quise ofender a nadie del gremio gastronómico ni sugerir que ese fuese un trabajo indigno.

—La película ciertamente plantea eso también, y Alanis prefiere prostituirse a ser empleada doméstica no porque esto último sea algo indigno sino porque también la somete a otro tipo de explotación y abuso. 
—Exactamente. Y lo que le pasa a Alanis es que todo el mundo la quiere sacar de la prostitución, pero más que para querer cuidarla, por una cuestión de superioridad moral. Y ella no tiene ese conflicto moral.

—¿Y cómo creés que un personaje como Alanis, que es una chica humilde, llegó a esa conclusión, o desarrolla esa filosofía, si se quiere? Porque tu postura tiene un marco teórico, digamos.
—Ella llega a las mismas conclusiones pero por necesidad; necesita seguir adelante, necesita cuidar de su hijo y es la manera que ella encuentra para proveer, la manera que siente que se puede hacer más cargo de su hijo, porque lo otro es salir a trabajar un montón de horas por menos plata.

—La película también aborda el tema del sometimiento, en ocasiones de manera literal en una escena de sexo muy dura, y el desbalance de poder, entre clases y géneros. Llevándolo a tu vida, vos saliste con un hombre de 40 años cuando tenías 15, ¿ves ahora esa experiencia como un caso en el que había un aprovechamiento por el desequilibro de edad y de poder?

—Para nada, no lo viví así y no creo que haya sido así, fue simplemente una relación -corta- con alguien que me gustaba; yo ya era activa sexualmente y para mí significó lo mismo que cualquier otro tipo de relación que podía tener a esa edad. Tenía ganas de acostarme con todo el mundo y de vivir mi sexualidad libremente. Nadie ejercía ningún poder sobre mí.

—Regresando a la película, ¿cómo hicieron para evitar la tentación de caer en la sobreactuación dramática? Porque si bien la película nunca se regodea en la tragedia, Alanis no la tiene fácil y atraviesa muchas situaciones duras. 
—Básicamente tratamos de que las cosas no pasasen tanto por mi mente sino por lo físico, porque me parece que es lo que le pasa a Alanis, ella no tiene tiempo para pensar, ella tiene que actuar. Y la verdad es que la mujer es lo más prágmático que existe; puede tener un montón de conflictos, pero cuando la mujer tiene que actuar lo hace más allá de todo, lo hace más allá de su dolor, de sus preocupaciones o de sus problemas. Me parece que, cuando una mujer tira para adelante y aprieta el acelerador, todo pasa por lo físico.

—Hay una línea de diálogo que le dice a tu personaje el hombre que la recoge de la calle y la lleva al hotel alejamiento: "A vos te falta bronceado para estar acá". 
—Claro, porque en el Once hay muchas chicas dominicanas.

—¿Y pensás que esa lógica se aplica a ciertos aspectos de tu propia vida? Quiero decir, muchas veces se te crítica por estar haciendo, ya sea una obra de Fassbinder en teatro, o estar diciendo, como tus declaraciones sobre no llegar a fin de mes con Macri, cosas que una chica que es famosa y tiene un buen pasar no debería hacer o decir.
—Bueno, pero es un problema que tienen los demás, que tiene la sociedad. Creo que el problema más grande es que la gente cree que cuando uno habla está tratando de imponer una verdad o una manera de pensar y yo simplemente estoy dando mi opinión, que obviamente puede ser equivocada. No debería ser tan difícil no odiar a alguien por no tener la misma opinión que vos.

—¿Te afecta cuando te critican por esas cosas?
—Me afecta que muchas veces lo que quede no es el planteo que yo estoy intentando hacer, más allá de que pueda estar mal o bien lo que esté diciendo… Todo termina reducido a si sos K, si sos anti-K…

—¿Ayuda a la película una polémica como la de las mozas? ¿Pensás "Bueno, al menos están mencionando la película"?
—Me gustaría que el rebote fuese por otra cosa y que la discusión fuese un poco más intelectual y menos amarilla, sinceramente. Igual, la verdad es que no tengo una cosa tan maquiavélica de decir "voy a decir esto y, salga como salga, va a ser promoción para la película". No me interesa hacer promoción haciendo quilombo.

—De todas formas las polémicas son una constante en tu carrera. Estuve googleando tu nombre en la preparación de la entrevista y me aparecieron varias polémicas de las que me había olvidado, algunas que datan del comienzo de internet…  Besarte con tu madre en una obra teatral, por ejemplo.
—Bueno pero ese caso no es algo realmente polémico, estaba actuando, no importaba que fuese mi madre… Yo soy muy profesional y tranquila, si escuchase a los que desde afuera te dicen qué está mal y qué es polémico, eso sería verdaderamente problemático.

__________

Vea más notas de Cultura