Los desafíos de la ganadería después de la peor sequía en 40 años

La falta de agua afectó la producción del alimento básico para los bovinos. La situación genera mayores costos para el productor que debe buscar alternativas para cuidar su rodeo para la próxima campaña

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Vista de un campo afectado por la sequía en la Provincia de Santa Fe. (Foto NA: MARIO SALAMI/INTA)
Vista de un campo afectado por la sequía en la Provincia de Santa Fe. (Foto NA: MARIO SALAMI/INTA)

La ecuación parecería simple pero para el ganadero no lo es. Una de las peores sequías en más de cuatro décadas, además de afectar los cultivos de verano como la soja y el maíz, han dejado diezmadas las pasturas, principal alimento de los animales. Las consecuencias: menor producción de animales, faena anticipada, caída en los precios y mayores costos.

"En general las pasturas se han degradado mucho por la combinación de excesos de lluvias en el otoño e invierno pasados y luego, con la sequía desde noviembre a marzo. Esto hizo que se perdieran muchas plantas y la productividad de las que quedaron sea muy pobre", explica el Ing. Agrónomo, Pablo Grehan, especialista en forrajes.

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De acuerdo al Instituto de Clima y Agua del INTA, las zonas ganaderas más afectadas por la falta de lluvias entre diciembre y marzo últimos fueron el centro de Buenos Aires, el oeste y norte de Entre Ríos, el Centro y Norte de Santa Fe y el Este de La Pampa.

Oportunidades

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Para el Coordinador del Departamento de Producción Animal del INTA Balcarce, el Ing. Agrónomo, Jorge Castaño, "hay que aprovechar cada semana que pasa, porque con el otoño se acortan los días y empiezan los fríos por lo que la situación no va a mejorar ya que el clima que se viene no es favorable para el crecimiento de ningún forraje".

En diálogo con Infobae, Castaño resaltó la importancia de lograr una correcta implantación de las plantas, debido a que "una pastura bien lograda ofrecerá forraje de bajo costo por varias campañas".

"Si en su campo llovieron de 40 a 50 mm están las condiciones de sembrar. En zonas como Junín, Pergamino, Venado Tuerto o sur de Entre Ríos, tienen inviernos más cortos de unos 50 días que recién comienzan en junio, por lo que esa flexibilidad les permite hacer pasturas de manera tardía", apunta el especialista del INTA.

Castaño le sugiere a los productores que, por la sequía recién implantan pasturas en mayo, lo hagan con un verdeo de invierno, como avena, cebada o trigo, que tienen más rápido crecimiento y le va a producir forrajes durante el invierno y hasta la primavera.

Mayores costos

Para Grehan, "los costos de la semillas de verdeos aumentaron porque, además de registrarse un incremento de la demanda, hubo una pobre producción de semilla en la campaña pasada".

En otros casos, como la alfalfa, los precios bajaron por un exceso de oferta, por lo que de continuar con la recuperación en el régimen de precipitaciones, "es una buena oportunidad para la siembra de pasturas", manifestó Grehan.

Además, afirmó que "los costos de los granos han aumentado mucho por lo que si se hacen las cuentas va a ser mucho más barato producir carne o leche a pasto que con maíz".

Alternativas

Desde el INTA recomiendan aprovechar las primeras lluvias de abril para sembrar verdeos de invierno que tienen un crecimiento más rápido.
Desde el INTA recomiendan aprovechar las primeras lluvias de abril para sembrar verdeos de invierno que tienen un crecimiento más rápido.

Productores como Luciano Castrillón en la Cuenca del Salado debieron buscar alternativas ante el golpe certero de la sequía. "Lo que se trató en el verano fue de hacer una reserva para el otoño, se picó algo de maíz para suplementar y se hicieron rollos de fardo con lo que quedó de las pasturas", explicó.

En el mismo sentido se manifestó Grehan: "En el caso de la cría, lo que hace el productor es comprar rollos de pasto o suplementar con sorgo o maíz. Muchos se volcaron a la siembra de verdeos tempranos (avena, centeno, cebada, raigrass) esperando que llueva pronto y le permita tener algo de verde en unos 40 días".

Sucede que falta de lluvias generó menor crecimiento en las pasturas o los cultivos de verano para hacer reservas forrajeras o silajes. Hubo un menor rendimiento por lo que el costo por kilo de materia seca para alimentar a los animales es más alto.

"La seca" se volvió cara

Acerca de las consecuencias de la sequía, Grehan afirmó que "los productores tienen que salir a comprar rollos que han duplicado su valor y sembrar más verdeos, que es un recurso caro. Luego, cuando la situación climática se normalice, van a tener que reponer muchas pasturas que se perdieron".

"Esto le genera a los criadores un menor peso de destete (separación de la cría de su madre) además de una baja de los precios del ternero ya que la oferta salió toda junta y los invernadores no tienen pasto como para adelantar mucho las compras", se lamenta.

Grehan también se refirió a los tamberos, quienes "tienen un mayor gasto en suplementación (utilizar un alimento adicional a las pasturas como granos o rollos de fardo), a lo que además se suma el aumento de los valores de los granos que también son provocados por la menor cosecha que provocó la sequía".

Caída de precios

Según Castrillón, "es muy difícil evaluar cuál será el impacto en los costos del productor porque todavía estamos en proceso de preparación de las reservas para los próximos fríos".

Castrillón señaló que "entre marzo y comienzos de abril la vaca en el mercado no valía nada, llegó apenas a los $20 el kilo vivo, por lo que aguantarla en el campo era arriesgado por la falta de pasto; y darle maíz no era una alternativa rentable con un grano a $3,50 el kilo, siendo que para obtener un kilo de carne le tenés que dar 10 kilos de alimento".

Para no perder el ganado

Por su parte, Castaño es contundente: "Es un tiempo de decisiones de manejo que no implican grandes inversiones. Se puede morigerar los efectos de la sequía con medidas de manejo adicionales".

El especialista del INTA-Balcarce recomienda que "si el productor está en cría, no debe demorar más el destete, para que la vaca esté en condiciones para el siguiente servicio (reproducción) y parición".

Castaño sugiere "liberar a la vaca de la adaptación lo antes posible para que se recupere en el invierno; hay que proteger la fábrica de terneros, más allá que sean los animales más pequeños lo que más le interese al ganadero para la venta".

A posteriori, "esos terneros que se retienen deben administrarles un plan de engorde más económico y con pasturas, porque, como el horizonte de venta de esos animales es a más largo plazo, el ritmo de ganancia diaria de kilos puede ser menor, y si se agregan más granos con un maíz a $3.000 la tonelada, los costos pueden dispararse", indicó.

Grehan se muestra optimista y propone "ajustar bien el manejo sanitario ahora que empieza el otoño para que no se sumen problemas de enfermedades (parasitosis) y deficiencia de minerales que puedan agravar la situación. Ahora que llovió en varios lugares, es tiempo de  sembrar las pasturas con buenas condiciones de humedad y en suelos bien preparados".

Además augura un horizonte más claro. "Una vez que pase estos problemas causados por la sequía, las oportunidades para producir animales más pesados para exportación va provocar un aumento en la siembra de pasturas para las recrías", afirmó.

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