
Una investigación identificó 113 buitres encapuchados en Yamena y cuatro localidades cercanas de Chad, tras seis meses de conteos, y vinculó la baja presencia de estas aves producto de envenenamientos y capturas para el comercio transfronterizo.
El trabajo fue realizado por el investigador Djekillamber Djekadjim, quien relevó 10 mataderos, un basural y cuatro poblados próximos a la capital. Además, entrevistó a 93 personas —entre carniceros, agricultores, pastores, curanderos tradicionales y funcionarios— para conocer la percepción local y las amenazas sobre esta especie en peligro crítico de extinción.
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Los resultados, publicados en Frontiers in Bird Science y difundidos por Phys.org, muestran que la disponibilidad de alimento no explica por sí sola dónde permanecen estos animales. Las aves fueron más frecuentes en áreas verdes, menos transitadas y alejadas de Yamena.
Los alimentos no explican la presencia de los animales

El buitre encapuchado convivió históricamente cerca de las personas y cumplió una función en la eliminación de residuos. Los mataderos se convirtieron en algunos de los pocos sitios donde puede conseguir alimento de forma regular, debido a la disminución de la fauna silvestre y la transformación de los ambientes naturales.
Aun así, en seis de los 11 lugares analizados no se registró ningún ejemplar. En los cinco sitios restantes, los conteos variaron entre dos y 33 aves. Esa cifra quedó por debajo de los 83 individuos que el mismo equipo había observado previamente en un matadero del norte de Togo.
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La mayor concentración se detectó en Dourbali, la localidad más distante de la capital. Por el contrario, Farcha, el mayor matadero incluido en el estudio, no tuvo avistamientos durante las dos visitas realizadas, pese a que allí se sacrifican entre 100 y 250 reses al día.

Los autores indicaron que la disponibilidad de alimentos no permitió predecir dónde se encontrarían estas aves en Yamena y sus alrededores. El dato plantea que otros factores, como la presión humana o el riesgo de persecución, pueden condicionar su presencia.
Los testimonios identifican casos de envenenamiento
Los ejemplares afrontan pérdida de hábitat, menor disponibilidad de alimento, electrocución y envenenamiento. Sumado a eso, en África Occidental también son cazados para llevar a cabo rituales.
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La investigación en Chad recogió indicios de esa amenaza. El 47% de las personas consultadas afirmó conocer episodios de envenenamiento de buitres, y señaló a los mataderos de Farcha, Dourbali, Gueli y Mandelia como lugares donde ocurrieron esos hechos.

Los cinco funcionarios del Ministerio de Ganadería y dos de Vida Silvestre confirmaron esas observaciones. La posible evitación de los espacios con mayor presencia humana resulta llamativa en una especie que mantuvo una larga relación de cercanía con las poblaciones locales.
La persecución ya produjo consecuencias en otros países. En Badou, una localidad de Togo, registros anteriores ubicaban a más de 60 buitres encapuchados en un solo árbol. Sin embargo, el equipo no encontró ningún ejemplar cuando acudió a contarlos. Los residentes atribuyeron la desaparición a cazadores furtivos que usaron carne con anzuelos para atraparlos.
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El comercio regional aparece como una amenaza para la población local
La mayoría de las personas encuestadas en Chad reconoció el valor de proteger a estas aves. El 89% sabía que cuentan con protección legal y el 97% consideró importante conservarlas. Sin embargo, menos del 1% identificó al envenenamiento como una amenaza principal y solo el 3% mencionó la caza.

El 37% de los entrevistados informó que cazadores procedentes de Nigeria, Benín, Níger y Camerún llegan al territorio chadiano para capturar o matar buitres, con apoyo de colaboradores locales. Esos testimonios coinciden con entrevistas realizadas en mercados de fauna silvestre de Benín, donde comerciantes dijeron obtener a estos individuos de al menos otros 10 países, incluido Chad.
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Los investigadores sostienen que la presencia de ejemplares en la capital y sus alrededores deja margen para proteger la población. Entre las medidas propuestas figuran informar sobre la importancia de los buitres para la salud pública, aplicar las leyes contra la caza furtiva y el tráfico de fauna, y ampliar el monitoreo de la especie.
El estudio señala que todavía hay buitres en Yamena, lo que significa que pueden salvarse si se reduce la persecución y otras amenazas originadas por actividades humanas. Los investigadores presentan la recuperación de elefantes en el Parque Nacional de Zakouma como una referencia de las capacidades de conservación existentes en el país.
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