Los “huachicoleros” recurren al robo de gasolina a través de túneles, como el narco. (Foto: Especial)
Los “huachicoleros” recurren al robo de gasolina a través de túneles, como el narco. (Foto: Especial)

El problema del robo de combustible en México deja al Estado pérdidas por 60.000 millones de pesos al año (USD 3.000 millones), de acuerdo con estimaciones del gobierno federal. En diciembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció una nueva estrategia para el combate al llamado huachicol.

En la nueva estrategia en contra del huachicol, como se le conoce al robo de combustible, se reforzó la seguridad en Petróleos Mexicanos (Pemex) con el apoyo de 138 miembros de la Marina y 757 del Ejército, que vigilan una terminal marítima, las seis refinerías de Pemex y 30 terminales de almacenamiento y distribución (TAD).

Sin embargo, el robo a gran escala en Pemex no inició con los llamados huachicoleros, en su mayoría células del crimen organizado, sino durante la Segunda Guerra Mundial, cuando agentes nazis fueron enviados a México para llevarse de contrabando miles de barriles de petróleo para que sus submarinos pudieran operar en el Golfo de México.

El periodista Juan Alberto Cedillo, señaló en una historia publicada en Enlace Judío que en mayo de 1940 el entonces presidente mexicano Lázaro Cárdenas del Río recibió un reporte de la Secretaría de Gobernación elaborado por Heriberto Conrado Meili, titulado "Los Nazis en México" en el que se destacaba el espionaje del Tercer Reich en la industria nacional.

"Salvo nuevos indicios, creemos que la industria petrolera es por ahora la única que ha merecido interés especial por parte del nazismo", escribió Meili en el informe enviado a Cárdenas, donde se destacaba que en Pemex había un número importante de empleados simpatizantes del nazismo en las áreas de refinerías, en los campos, y en la administración.

Recordó que en 1938, cuando Cárdenas Nacionalizó la industria petrolera, Estados Unidos, Holanda e Inglaterra impulsaron un boicot al petróleo mexicano, y después de convencer a otros países para que detuvieran las compras, la Alemania nazi e Italia fueron los únicos en rechazar el boicot al crudo mexicano.

Los bidones asegurados en tomas clandestinas localizadas en distintos estados del país. (Foto: Especial)
Los bidones asegurados en tomas clandestinas localizadas en distintos estados del país. (Foto: Especial)

"Tras la nacionalización del petróleo, México le llegó a vender alrededor del 70% de sus exportaciones a los países del Eje -Alemania, Italia y Japón-. No obstante, durante los últimos meses del gobierno de Cárdenas (1934-1940) comenzó a recortar las ventas a Hitler", destaca Cedillo.

Fue a partir de entonces que, según Cedillo, agentes alemanes organizaron una red para que el petróleo siguiera llegando.

Oficiales nazis que trabajaban como espías en la capital del país encontraron la manera de saquear la vieja refinería de Pemex ubicada en el municipio de Cerro Azul, en el estado de Veracruz.

A través de tomas clandestinas y ductos enterrados, extraían el combustible de la refinería, "de ahí lo trasladaban a unos almacenes que construyeron en Isla de Lobos -también en Veracruz-, así como en otras pequeñas islas, para que los submarinos alemanes se surtieran de diésel y no tuvieran que regresar a Europa".

La mente detrás del saqueo de combustibles fue el petrolero estadounidense Rhodes Davis, quien falleció de un ataque cardíaco en 1941.

Las tomas clandestinas se descubrieron tiempo después del final de la guerra y con las piezas de las válvulas y los ductos se creó una escultura en las instalaciones de la vieja refinería.