Raúl Zurita, el mayor poeta chileno y la rebelión popular: “A nosotros todavía nos persigue el pasado”

“El arte está dando una gran lucha feroz: la lucha por los significados”, dice este poeta emblema de las letras españolas, nacido en Santiago de Chile en 1950 y autor de más de treinta libros. “No pudieron con el amor que sentimos entre nosotros”, sostuvo en diálogo con Infobae Cultura

(Gustavo Gavotti)
(Gustavo Gavotti)

Fuego, pañuelos, pancartas, disparos. En el octubre chileno —que continúa en noviembre y vaya a uno a saber hasta cuándo—, las multitudinarias manifestaciones se convirtieron en una gran protesta, en una gran rebelión popular. Y en medio de esa efervescencia, mientras las redes sociales mostraban al mundo lo que se vivía, una foto sobresalió del resto: es aquella en la que se ve al poeta Raúl Zurita caminando con una bandera del país andino en alto. Sonríe con humildad mientras el rojo, el blanco y el azul flamean sobre el paisaje de Santiago.

Ahora, días después, Zurita está en Argentina. Vino por por unas pocas noches a participar de algunas actividades literarias. Por ejemplo, el viernes dio una conferencia y leyó poemas en la Universidad Nacional de las Artes en Buenos Aires. Infobae Cultura lo encuentra en un hotel de Palermo y le pide una entrevista; el poeta chileno concede con todo gusto. “¿La foto? Iba caminando y mi mujer me saca una foto. No hay mayor misterio. No me la sacó porque estuviera posando ni nada”, dice sorprendido por la inaudita viralización de una imagen en la que él es el protagonista.

Entre tantos, hay dos libros editados por el Fondo de Cultura Económica que son clave para comprender, no sólo su estética, sino también su subjetividad política. Uno es Un mar de piedras de 2018, un trabajo de Héctor Hernández Montecinos que unió entrevistas a Zurita en distintos medios entre 1979 y 2017 con lo que forman una sola voz, la de la autobiografía. El resultado es fascinante. Y por otro lado, INRI, un poemario en prosa publicado en 2003 con la intención de “cumplir con el duelo que a Chile le faltaba”. Poemas sobre el dolor de los desaparecidos en dictadura.

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La zarza del mar de Chile arde, arde sin consumirse.

Extraños soles cantan lloviendo desde el cielo, extraños frutos sobre el océano santo.

Peces en llamas saltan, asombrosas carnadas arden en el mar. Llovieron cielos santos. Zarzas de Chile, he allí vuestros hijos. Zarzas de Chile, he allí el mar ardiendo.

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Raúl Zurita en las calles de Santiago (Foto: TW @AldoPeran)
Raúl Zurita en las calles de Santiago (Foto: TW @AldoPeran)

A la luz de esta gran revuelta popular en Chile, los poemas de INRI regresan con una fuerza arrolladora. Pareciera ser que lo que hoy se vive es una respuesta —tal vez tardía, pero no no por eso menos importante— a lo que fue la dictadura, al menos a algunas de sus huellas. A diferencia de otros países de la región, cuenta ahora Zurita, “lo que sucede en Chile es que todavía rige la constitución de un dictador. Hay que partir de inmediato de eso, porque es una demanda urgente. La discusión sobre Pinochet no se ha dado, o se ha dado pero muy poco, muy superficialmente”.

“Por eso yo admiro mucho a la Argentina, y no es demagogia. A diferencia de ustedes, a nosotros todavía nos persigue el pasado. Ese monstruo que reaparece y reaparece si no lo miramos de frente, si no nos detenemos a ver lo que fue. El terror y el horror. Pero no pudieron con el amor que sentimos entre nosotros”. En sus palabras, habladas ahora o escritas, hay tristeza pero también esperanza y voluntad. “Ni pena ni miedo”, escribió alguna vez. Tal vez sea su alma de poeta lo que no lo deja perderse en la nostalgia pasiva ni lanzarse al optimismo banal. Está en el medio, haciendo equilibrio, con mesura, con pasión.

—¿Cómo está viviendo lo que ocurre en Chile?

—Con mucho dolor, con mucho dolor —repite, y hace una pausa, pero en seguida retoma—, pero con esperanza. Ahora que estamos en Argentina, por ejemplo, yo cada vez que vengo a Buenos Aires hay alguna protesta. Con bombos y esas cosas bellas que tiene este país. En Chile no, pero ahora sí que vemos un sistema económico absolutamente aberrante, injusto. Y hay una clase media aterrorizada que no puede volver a la universidad, que no puede pagar al médico, que no puede pagar la jubilación. ¿Cómo se va a sentir partícipe de una democracia un anciano que no tiene ni siquiera para poder comprarse los remedios? ¿Cómo se va a sentir partícipe de una democracia un padre atormentado porque un hijo no puede entrar a la universidad pública por las leyes que tiene? Entonces, ¿de qué estamos hablando? Esto estaba anunciado. Entonces revienta. Depende de cómo lo resuelva el gobierno ahora vendrá una revolución pacífica o no.

(Gustavo Gavotti)
(Gustavo Gavotti)

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Las estrellas. Están las estrellas. Son como las miles de flores blancas que crecen en el fondo negro de los abismos. Las estrellas son blancas como los minúsculos copos de nieve, los lagrimales son rojos cuando se llora. Las estrellas también se vuelven rosas antes del amanecer.

(...)

Está el alba de un país no oído, la corona roja de estrellas de una patria no oída. Son miles de estrellas antes del amanecer.

(...)

Está el amor, dicen.

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(Gustavo Gavotti)
(Gustavo Gavotti)

Sentado en un sillón de la recepción del hotel, con el cuerpo inclinado hacia adelante, Zurita habla. Su voz es suave, susurrante, casi silenciosa. Su ojos se abren cuando quiere acentuar una oración, una palabra, un sentido. Cuenta que “Santiago está con todos los locales quemados, es una rabia acumulada. Y es una fiesta también”, y que se trata de una respuesta a “la codicia de los empresarios y gobernantes de adueñarse de todo, de las pensiones, de los fondos, de todo”.

Las movilizaciones, que no se detienen, comenzaron a partir de un reclamo puntual: el de frenar el aumento del precio del metro de Santiago, episodio que él llama “la gota que colmó el vaso”. A eso se refiere con este análisis político pero también poético: “Pero ojo con confundir la gota con el vaso. El problema es el vaso, no la gota que lo ha rebalsado. Y hay gente que cree que es la gota nomás. Todo esto es bastante atroz, pero bastante atroz también para los poderosos”.

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Hablamos, les dicen, de las cosas que las nieves hablan, que las nevadas cordilleras hablan. De copos de pequeñas tumbas que hablan bajando en los deshielos, en la noche enjaulada de flores que es la noche rosada de las estrellas.

Hablamos, dicen, de una patria nueva, de un amor nuevo que no estaba contemplado.

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(Gustavo Gavotti)
(Gustavo Gavotti)

Frente a este escenario, ¿qué puede hacer el arte? El ganador del Premio Nacional de Literatura y del Premio Iberoamericano Pablo Neruda sostiene que “el arte lo hace todo y no hace nada al mismo tiempo. El arte da testimonio. Ahora está dando una gran lucha feroz: la lucha por los significados. ¿Qué significa la palabra Chile, la palabra cielo, la palabra nacional? Es el legado Pablo Neruda, Víctor Jara, Violeta Parra, Nicanor Parra, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Gonzalo Rojas”.

“El problema del arte no es nada y lo es todo al mismo tiempo, porque se pregunta qué significan las palabras, cuál es su significado, cuáles son las palabras que usamos para decir, si la de los militares o la de los cantores y poetas chilenos”, agrega este escritor nacido en Santiago en 1950, autor de más de treinta libros, muchos de ellos traducidos al inglés, italiano, francés, alemán, ruso, indio y chino.

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Gritan, el desierto de Chile grita. Nadie diría que esto puede ser, pero gritan.

(...)

Un mar. Dicen un nuevo mar. Oh sí dicen un nuevo cielo.

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(Gustavo Gavotti)
(Gustavo Gavotti)

“No quiero que Chile sea un camino a seguir por todos —concluye esta breve conversación con Infobae Cultura—, quiero que todos seamos el camino a seguir. Que sea Chile, que sea Uruguay, que sea Brasil, que sea Perú, que sea Colombia. No quiero que Chile ocupe ningún rol protagónico, sino que estemos todos humildemente en el mismo camino”. Luego, un agradecimiento, un apretón de manos, una sonrisa humilde y un adiós.

Pronto volverá a su tierra —hoy o mañana—, a sumarse a la gran rebelión chilena. Caminará por sus calles nuevamente, entre el fuego y la reivindicación, levantará alto la bandera y sonreirá mientras el rojo, el blanco y el azul flamean sobre el paisaje de Santiago.


* Los versos que aparecen en esta nota son fragmentos de INRI (Fondo de Cultura Económica, 2003) de Raúl Zurita.


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