El bar Oxígeno está ubicado en un segundo piso de un edificio de tres , en la localidad de Fontibon.
El bar Oxígeno está ubicado en un segundo piso de un edificio de tres , en la localidad de Fontibon.

Una selfie que ponía en evidencia a un cómplice y un venezolano moribundo por 37 puñaladas fueron claves para que las autoridades resolvieran un cuádruple homicidio cometido en un bar del sur de Bogotá, en marzo de 2017.

En la madrugada del domingo 5 de marzo de 2017, dos delincuentes ingresaron en el bar Oxígeno, ubicado en la localidad de Fontibón, y asesinaron con armas contundentes, blancas y de fuego a cuatro personas para robar las ganancias de la noche. Pero creyeron haber matado a cinco.

Una cámara de seguridad del establecimiento grabó el momento en el que los asesinos apuñalan a un joven de 18 años que trabajaba como DJ, en 37 ocasiones. Pero su cuerpo aún se movía, así que tomaron un extintor y lo golpearon en la cabeza varias veces; cuenta El Tiempo.

Su intento de asesinato fue el único que quedó registrado esa madrugada. Y el crimen solo se conoció a la mañana del día siguiente cuando una mujer que cuidaba a los hijos del propietario fue a buscarlo en vista de su demora.

Franklin Caicedo, el dueño del establecimiento; y su esposa Graciela Trujillo fueron dos de las cuatro víctimas
Franklin Caicedo, el dueño del establecimiento; y su esposa Graciela Trujillo fueron dos de las cuatro víctimas

En la escena del crimen estaban los cuerpos de Franklin Caicedo, el dueño del establecimiento; su esposa Graciela Trujillo; Dúver Trujillo, primo de ella y mesero; y Luis Córdoba, también mesero. Y hasta entonces José David estuvo agonizando en el suelo, pero luego de un mes en coma se recuperó.

Las autoridades pudieron después reconstruir los hechos del crimen. Los delincuentes, al entrar, trancaron la puerta para que nadie saliera. Fueron primero por Franklin, quien cargaba siempre una pistola, y le dispararon por la espalda cuando estaba en el baño; relata El Tiempo.

Dúver, Graciela y Luis fueron atados de pies y manos. Y luego los atacaron con un cuchillo, primero a ellos y al final a ella. El joven venezolano había logrado esconderse, pero lo encontraron. Se enfrentó a puños con uno de los asesinos hasta que fue reducido.

Lo arrastraron hasta las escaleras del bar, que queda en el segundo piso de un edificio de tres. Ahí lo atacaron, y todo quedó registrado en una cámara que estaba en el pasillo. Con esas imágenes los agentes de la Sijín obtuvieron características físicas de los delincuentes.

Los asesinos procedían de Chocó, uno de ellos era el guardia del lugar.
Los asesinos procedían de Chocó, uno de ellos era el guardia del lugar.

Entre los interrogatorios, una mesera que había salido del lugar antes del crimen señaló a la policía al celador del bar, que había sido contratado pocos meses antes, y que no apareció después de lo sucedido. No sabía su nombre, pero entregó una selfie suya donde se ve su reflejo atrás.

La foto fue comparada con cámaras de seguridad del barrio y pudieron establecer que el hombre trabajaba en otros locales. Así dieron con su nombre Luis Murillo Centre, de 21 años, que ese día había llegado a trabajar con un amigo que pedía trabajo.

Ese segundo hombre era el otro asesino, fue identificado como Yoiber Adilson Mosquera Rentería, procedente de Chocó y de 22 años. Cuando el venezolano se recuperó, la Policía le mostró la foto de ambos y él los reconoció. Así fueron detenidos e imputados con cargos de homicidio gravado, tentativa de homicidio, porte ilegal de armas y tortura.

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