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Qué diferencia a las uvas rojas de las verdes más allá del color

La ciencia muestra que ambas variedades protegen el sistema cardiovascular y la salud cognitiva, aunque la pigmentación oscura concentra una mayor cantidad de flavonoides y estilbenos con propiedades antiinflamatorias

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las uvas rojas concentran más antioxidantes que las uvas verdes, aunque ambas variedades comparten una composición nutricional similar (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las uvas rojas concentran niveles más elevados de antioxidantes que sus pares verdes, según advierten investigaciones recientes, aunque ambas variedades comparten una composición nutricional muy similar y ofrecen beneficios documentados para la salud cardiovascular, cognitiva y metabólica.

La diferencia más llamativa entre ambas variedades reside en su perfil de compuestos bioactivos. Mientras las uvas verdes concentran la mayor parte de sus polifenoles en forma de flavanoles, las rojas los expresan principalmente como antocianinas, los pigmentos que les otorgan su color característico.

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Estos compuestos no son solo responsables de la apariencia de la fruta: actúan como antioxidantes, poseen propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas, anticancerígenas y antidiabéticas, y se usan como aditivo colorante natural en alimentos como mermeladas y bebidas.

Un segundo compuesto que marca la diferencia es el resveratrol. Presente en ambos tipos de uva, aparece en mayor concentración en las variedades rojas y moradas. VeryWell Health señaló que exhibe propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, cardioprotectoras, neuroprotectoras y anticancerígenas. Esta mayor concentración en el vino tinto respecto del blanco también se explica, en parte, por el proceso de elaboración de cada bebida.

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Flavonoides que marcan la diferencia

Las uvas rojas también superan a las verdes en el contenido de flavonoides específicos como la quercetina y la miricetina. Según VeryWell Health, estos compuestos forman parte de un grupo más amplio de moléculas bioactivas, entre las que también se incluyen ácidos fenólicos, estilbenos y lípidos, todos con actividad antioxidante, antimicrobiana y anticarcinogénica.

Racimo de uvas rojas recién lavadas con pequeñas gotas de agua visibles en su piel, sobre un paño blanco y una tabla de madera.
El resveratrol está presente en ambos tipos de uva, pero aparece en mayor concentración en las variedades rojas y moradas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio publicado en ScienceDirect destacó que los extractos de uva ricos en estos compuestos bioactivos se asocian con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y sus principales factores de riesgo, entre ellos la hipertensión arterial, una condición clínica vinculada a alta mortalidad en todo el mundo.

La investigación subrayó que la industria alimentaria y nutracéutica muestra un interés creciente en los derivados de la uva precisamente por este perfil de beneficios.

Corazón, ojos y cerebro: los órganos más beneficiados

Más allá de su contenido antioxidante, ambas variedades comparten una serie de beneficios adicionales documentados. VeryWell Health detalló que el consumo regular de uvas puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares al actuar sobre factores como la presión arterial elevada y el colesterol alto.

Un hombre y una médica en un consultorio observan una pantalla médica. Sobre el pecho del hombre, un corazón semitransparente muestra actividad eléctrica azul brillante.
El consumo regular de uvas puede contribuir a la salud cognitiva, la salud visual y la reducción del riesgo cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sistema nervioso central también se ve favorecido. La evidencia disponible sugiere que el consumo de uvas puede mejorar la salud cognitiva tanto en personas sanas como en quienes presentan deterioro cognitivo leve. A su vez, estudios observacionales apuntan a una posible mejora en la densidad óptica del pigmento macular, un marcador ligado a la salud visual a largo plazo.

En el plano óseo y articular, investigaciones realizadas en ratones sugieren beneficios potenciales, aunque aún no existe evidencia equivalente en humanos. Por otro lado, las uvas se pueden incorporar sin inconvenientes a una dieta baja en FODMAP: VeryWell Health indicó que consumir entre dos y tres porciones diarias puede ayudar a reducir el riesgo de síndrome de intestino irritable (SII) y prevenir recaídas en quienes ya padecen esa condición.

Un perfil nutricional que va más allá del azúcar

Con frecuencia asociadas solo con su contenido de azúcar, las uvas concentran en realidad un espectro amplio de compuestos con valor funcional. Aportan vitamina K en cantidades moderadas, un nutriente indispensable para la coagulación sanguínea y la salud ósea.

Uvas congeladas, postre casero, alternativa natural, snack saludable – (Imagen Ilustrativa Infobae)
El perfil nutricional de las uvas va más allá del azúcar por su contenido de compuestos con valor funcional (Imagen Ilustrativa Infobae)

ScienceDirect precisó que los compuestos bioactivos presentes en la uva —fenólicos, flavonoides, antocianinas, estilbenos y lípidos— son también los responsables de las aplicaciones que tiene la fruta en la industria de los nutracéuticos.

La revisión científica publicada en esa plataforma puso el acento en el potencial de los extractos de uva para aliviar y tratar la hipertensión, una condición que afecta a millones de personas y constituye uno de los principales factores de mortalidad a escala global.

La elección entre uvas rojas y verdes, en última instancia, no depende de una diferencia abismal en su composición, sino de matices en la concentración de ciertos compuestos. El consumo habitual de cualquiera de las dos variedades aporta beneficios respaldados por la evidencia científica disponible.

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