
Un estudio reciente publicado por Frontiers in Developmental Psychology revela que el tiempo de pantalla y la interacción niño-adulto influyen de forma significativa en el desarrollo del lenguaje durante la primera infancia.
La investigación, realizada en Estonia con 448 niños de 30 a 48 meses, demostró que quienes pasaban más tiempo frente a dispositivos y conversaban menos con adultos tenían habilidades lingüísticas más bajas que aquellos con mayor interacción directa.
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Según los datos analizados, el tiempo frente a pantallas y la cantidad de diálogo con adultos afectan de manera independiente el desarrollo del lenguaje en los niños pequeños. Ambos factores se asocian de forma significativa con las competencias lingüísticas, aunque la mayor interacción con adultos favorece resultados más positivos, incluso si los padres utilizan pantallas de manera regular.

Resumen del estudio, metodología y relevancia
El equipo de la Universidad de Tartu implementó un estudio transversal entre septiembre de 2023 y diciembre de 2024, utilizando autoinformes maternos sobre el uso de pantallas y el tiempo que los niños dedicaban a conversaciones cara a cara con adultos. Se empleó un cuestionario validado para medir vocabulario, gramática y complejidad comunicativa.
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Los resultados muestran que el 59% de los niños supera la hora diaria de exposición a pantallas recomendada internacionalmente para menores de cinco años. El desarrollo temprano del lenguaje, elemento clave para el rendimiento académico posterior y la integración social, fue evaluado considerando estos hábitos familiares y el entorno de interacción.

Tiempo de pantalla y desarrollo del lenguaje en la primera infancia
El análisis estadístico, detallado en el estudio publicado en Frontiers in Developmental Psychology, encontró que más tiempo de pantalla se asocia con puntuaciones más bajas en pruebas de lenguaje, mientras que una mayor interacción niño-adulto está relacionada con mejores resultados lingüísticos. Cada variable mantuvo un efecto independiente en los modelos de regresión, explicando de forma individual y conjunta una parte significativa de la variabilidad en las capacidades lingüísticas.
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El investigador principal, Jaan Tulviste, afirma: “La baja exposición a pantallas por sí sola no se asocia con mejores habilidades lingüísticas, salvo que se acompañe de conversación activa entre el niño y los adultos”, según recogió Phys.org. De esta manera, no es suficiente limitar el acceso a dispositivos; el entorno verbal y la calidad del intercambio diario resultan determinantes.

Tipos de familia e impacto en las habilidades lingüísticas
El estudio identificó tres perfiles familiares según el uso de pantallas y la interacción verbal:
- Las “familias saturadas de pantallas” reflejan una alta exposición digital y niveles moderados de diálogo, presentando los indicadores lingüísticos infantiles más bajos.
- Las “familias de bajo uso y poco diálogo” restringen las pantallas, pero cuentan con poca interacción activa, y sus hijos no muestran mejores resultados.
- Por último, las “familias con alta interacción y uso moderado de pantallas por los padres” destacan por promover un entorno con abundante conversación, lo que se asocia con un mayor desarrollo de las habilidades lingüísticas de los niños, incluso si los adultos utilizan pantallas de manera moderada.
Dicho de otro modo, solo en los hogares con un ambiente rico en diálogo se observaron diferencias significativas en el desarrollo del lenguaje infantil.

La importancia de entornos de conversación ricos en la infancia
Los autores señalan que restringir el acceso a dispositivos sin fomentar el intercambio verbal no genera un efecto positivo sobre el lenguaje. Según Tulviste, “lo que parece más relevante es si el uso de pantallas se acompaña o reemplaza por oportunidades de interacción significativa”, tal como recoge la investigación.
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Se advierte que, por su carácter transversal y el uso de autoinformes maternos, el estudio identifica asociaciones, pero no puede establecer causalidad. Los resultados sugieren que el desarrollo del lenguaje depende de factores diversos y que la conversación diaria, la lectura conjunta y el juego compartido son elementos esenciales en los primeros años.
Los especialistas concluyen que crear entornos de conversación ricos en el hogar es tan importante como regular el uso de pantallas para asegurar el óptimo desarrollo lingüístico en la primera infancia.
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Las mayores oportunidades de aprendizaje verbal y social surgen en la interacción constante y significativa con los adultos, haciendo de la conversación diaria el motor principal para fortalecer el lenguaje desde los primeros años.
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