Cuáles serán las claves que marcarán el rumbo del consumo global de bebidas espirituosas

Los productores del mundo ya saben que el 2026 será un año desafiante, porque a las variables económicas que siempre influyen en las ventas, se le suman los cambios de hábitos de las nuevas generaciones que reclaman nuevas formas de comunicación y más experiencias

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Durante décadas, las nuevas generaciones
Durante décadas, las nuevas generaciones ocuparon un lugar privilegiado en la industria de las bebidas, ya que los productores analizaban sus gustos y preferencias para impulsar la innovación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Históricamente las nuevas generaciones eran “las mimadas” de la industria de las bebidas, ya que los productores estudiaban sus gustos y preferencias para innovar. Pero ese “momentum” al parecer, se ha terminado. Hoy, las nuevas generaciones de consumidores significan una gran amenaza para el mundo de las bebidas alcohólicas y los números son elocuentes.

La industria de las bebidas alcohólicas perdió USD 830 billones en los últimos cuatro años porque las nuevas generaciones toman menos. Por ejemplo, la Generación Z (conformada por los nacidos aproximadamente entre 1997 y 2012, siendo los que siguen a los Millennials y preceden a la Generación Alfa) toma 87% menos que las generaciones precedentes, acelerando la crisis del sector. Se trata de una desaceleración histórica impulsada por cambios de hábitos de consumo a nivel mundial.

En los últimos cuatro años, las principales empresas de cerveza, vino y licores han perdido en conjunto casi 830.000 millones de dólares en valor de mercado, lo que refleja mucho más que una gran caída; un cambio estructural. Los factores son múltiples; mayor concienciación sobre la salud, nuevas generaciones que optan por beber menos más preocupados por su “fitness” y “wellness”, el aumento de los costos de producción y la continua presión económica, entre otros factores, están transformando el mercado global de bebidas.

Ese periodo de atención exclusiva
Ese periodo de atención exclusiva parece haber llegado a su fin, ya que los jóvenes consumidores actuales representan un desafío para el sector de las bebidas alcohólicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En respuesta a esta situación que se ha generado, las marcas están optando por lanzar opciones sin alcohol, líneas de productos más ligeros y estrategias de comunicación más eficientes, para mantenerse relevantes en un mundo donde el consumo es muy diferente al de antes.

¿Qué depara el futuro a bares, discotecas, hoteles y marcas de bebidas?

Este cambio estructural en los hábitos de consumo de las nuevas generaciones arrastra a otros sectores, más allá de las empresas productores de bebidas, porque es uno de los rubros más importantes en materia de generación de ingresos de empresas como bares, restaurantes, discotecas y hoteles, entre otros establecimientos donde se comercializan bebidas alcohólicas, más allá del mercado “off premise” que vende bebidas en botellas cerradas (supermercados, vinotecas, etc.)

De cara a este año que está empezando, la industria global se encuentra en un momento decisivo. Las marcas que lograrán prosperar son aquellas que anticipen hacia dónde se dirige el mercado y no solo hacia dónde se encuentra actualmente.

La industria de las bebidas
La industria de las bebidas alcohólicas experimentó pérdidas superiores a 830 mil millones de dólares en los últimos cuatro años, atribuibles a una caída en el consumo por parte de las nuevas generaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde los sabores emergentes hasta la disrupción de categorías, la sostenibilidad, la tecnología y el auge de nuevas culturas de consumo, estas son las fuerzas que darán forma al próximo capítulo de la cultura global de las bebidas.

Por su parte, los costos relacionados con la logística, el embalaje y los servicios siguen siendo altos, tanto para los productores como para los operadores de la industria, lo que reduce los márgenes en general. Pero esto está impulsando un cambio hacia portfolios más inteligentes y compactos, reduciendo el desperdicio y comunicando el valor con más claridad. De esta forma algunas marcas están descubriendo que los clientes siguen comprando cuando entienden por qué una botella, una bebida, una visita o una experiencia valen la pena.

A su vez, salarios más altos, conciliación laboral y personal, y bienestar emocional se han convertido en expectativas fundamentales para los trabajadores. El lado positivo de esto es que los establecimientos que invierten en formación, cultura y vías de crecimiento para su personal, están experimentando una mayor fidelización y una menor rotación.

La Generación Z, compuesta por
La Generación Z, compuesta por personas nacidas entre 1997 y 2012, consume 87% menos alcohol que sus predecesores, intensificando la crisis en el sector JCCM

En cuanto al consumo, se vienen consumidores hiperselectivos y, por lo tanto, el posicionamiento de cada bebida debe ser más claro. Los clientes actuales buscan una relación calidad-precio inmejorable y experiencias premium con impacto emocional.

Como contrapartida se ha producido un efecto de la “saturación del lujo”. Muchas grandes ciudades han experimentado un auge de locales de alta gama y diseño, lo que ha generado una intensa competencia por atraer a clientes adinerados. Al mismo tiempo, los consumidores más jóvenes suelen interactuar con estos espacios de forma superficial, buscando la estética en lugar de la profundidad. La oportunidad a largo plazo reside en redefinir el significado del “lujo”: autenticidad, artesanía, narrativa y valor basado en el servicio. Quienes se diferencien por su esencia, en lugar de copiar tendencias, destacarán en 2026.

Tendencias globales de la industria de bebidas en 2026

Ante este panorama adverso, la industria no puede quedarse de brazos cruzados y está obligada a avanzar en busca de soslayar la situación. Para ello es clave detectar las nuevas tendencias. Italspirits, agencia dedicada a construir marcas globales en la industria de bebidas y licores, ha elaborado un interesante informe, recientemente publicado, en el cual se describen las principales tendencias globales en el ámbito de las bebidas alcohólicas.

El Renacimiento de los Cítricos: uno de los movimientos de sabor más distintivos que marcarán 2026 es el auge de un “renacimiento de los cítricos”. Al parecer, ya no serán un simple toque o adorno, sino que pasaron a ser un ingrediente estrella y una de las herramientas más expresivas en el paladar de los bartenders.

Este fenómeno refleja una desaceleración
Este fenómeno refleja una desaceleración histórica en el consumo, impulsada por cambios globales en los hábitos de los consumidores (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este cambio va mucho más allá de los clásicos limón y lima, abarcando un nuevo espectro de variedades regionales de alto aroma. Para el fundador, Giuseppe Gallo: “Esta nueva ola está redefiniendo la estructura misma de los cócteles. Estas frutas no solo aportan acidez, sino también perfume, amargor, profundidad salina, umami y textura, ofreciendo capas de complejidad que los cítricos tradicionales simplemente no pueden igualar”. En 2026, se espera que los cítricos dominen de formas que se sientan frescas e intencionales: menús con énfasis en cítricos, enfoque en variedades regionales raras o cultivadas de forma sostenible, y alternativas ácidas de nueva generación.

Mixología Salada, umami y el auge de los botánicos funcionales: el movimiento salado continúa acelerándose, transformando la forma de preparar cócteles. Elementos ricos en umami como el kombu, el miso, el shiso, el matcha, el agua de tomate, las salmueras de anchoa, las frutas fermentadas, las reducciones de hongos y las infusiones de vegetales asados ​​se están convirtiendo en herramientas habituales para los bartenders que exploran perfiles más limpios y gastronómicos. Al mismo tiempo, botánicos funcionales se están incorporando a la mixología convencional.

El CBD, los adaptógenos (como la ashwagandha), los hongos nootrópicos (melena de león, reishi, chaga), los probióticos y los fermentos vegetales ofrecen una nueva dimensión a los cócteles, especialmente atractiva para los consumidores más jóvenes que buscan tanto experiencia como bienestar. Esta fusión de sabores salados e ingredientes funcionales señala una transición continua hacia la profundidad, la complejidad y la intencionalidad, alejándose del dulzor.

En el mismo periodo, las
En el mismo periodo, las principales empresas de cerveza, vino y licores perdieron un valor de mercado conjunto cercano a los 830 mil millones de dólares, lo que evidencia un cambio estructural (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Generación Z redefine la cultura del consumo de alcohol: La Generación Z sigue siendo la fuerza demográfica más disruptiva para la industria. Sus comportamientos son claros: beben menos alcohol, pero prefieren invertir más en calidad; valoran la transparencia, la trazabilidad y la autenticidad de la marca; buscan nuevos sabores, narrativas con identidad propia y relevancia cultural y adoptan con entusiasmo la funcionalidad del no-low (No-low" es un término que proviene del inglés “No alcohol/Low alcohol”, utilizado para describir bebidas con poco o nada de alcohol) y los productos botánicos globales. Por otra parte, sus preferencias influyen en todo, desde el diseño del menú hasta la estrategia de marca, acelerando la transición hacia el consumo consciente y la innovación en el sabor.

El no-low se integra plenamente: Ya no es un nicho, sino que se ha consolidado plenamente en la economía de las bebidas. Como señala Gallo, “el no-low es el vegano de la industria de las bebidas espirituosas, antes considerado una rareza, ahora una norma cultural”. Por suerte, los avances en desalcoholización e ingeniería del sabor permiten que licores, aperitivos y cócteles ofrezcan una estructura, textura y persistencia aromática auténticas.

Entre los factores que explican
Entre los factores que explican esta transformación figuran una mayor conciencia sobre la salud, el interés por el fitness y el bienestar, el aumento de los costos de producción y la presión económica global - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nueva fidelización: Los establecimientos donde se consumen las bebidas están entrando en una era donde la conexión, la emoción y la personalización definen la fidelización. La creación de perfiles con inteligencia artificial, el diseño inteligente de los menús y las notas digitales para los clientes permitirán a los bares personalizar las experiencias. Pero el verdadero factor diferenciador seguirá siendo el humano, gracias a la memoria emocional. Esto significa que los clientes regresarán a los locales donde se sientan reconocidos y comprendidos.

Como gran conclusión, se puede decir que, a medida que la industria se adentre en el 2026, entenderá que es un año de posibilidades. A pesar de las presiones coyunturales, quienes aprovechen estos cambios como trampolín, refinando su identidad, elevando su arte y fortaleciendo su conexión con los clientes, innovando con intención utilizando el sabor, la narrativa y la técnica para crear sellos distintivos memorables, tendrán éxito. También, deberán construir comunidad, no solo clientela, convirtiendo los locales en centros culturales y espacios de confianza para el vecindario. Además, integren el “no-low” con confianza, tratándolo como una oportunidad creativa en lugar de una categoría secundaria.

Por otra parte, comuniquen quiénes son, compartiendo origen, valores e identidad con claridad y propósito. Personalicen cada interacción, transformando los datos y la percepción humana en una lealtad emocional duradera. Esto no significa que la industria mundial de bebidas está volviendo a los viejos modelos, sino que avanza hacia un futuro más reflexivo, rico en sabor, culturalmente coherente y emocionalmente resonante. Y el próximo capítulo de esta historia lo escribirán quienes combinen artesanía, cultura y conciencia para crear experiencias que se sientan modernas y profundamente significativas.