Oído tapado después de nadar: qué hacer para evitar infecciones

La sensación de líquido en la oreja después de meterse a la pileta o al mar es común. Especialistas advierten sobre prácticas seguras y errores frecuentes

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La acumulación de agua en
La acumulación de agua en el oído después de nadar es un problema frecuente que puede producir molestias e infecciones si no se resuelve correctamente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con la llegada del calor, las piletas, los ríos y el mar se convierten en destinos habituales y refrescantes. Sin embargo, el placer de nadar suele verse opacado por una molestia recurrente: la sensación de oído tapado.

Este problema, que afecta tanto a niños como adultos, puede resultar incómodo y, si no se resuelve correctamente, convertirse en la puerta de entrada a infecciones y complicaciones auditivas. ¿Por qué ocurre este fenómeno y cuáles son los métodos realmente seguros para liberar el canal auditivo sin riesgos? La ciencia y los expertos ofrecen respuestas claras para disfrutar del agua sin sobresaltos.

Anatomía y causas de la acumulación de agua

La permanencia del agua se explica por la anatomía del canal auditivo. Según Mindfood y The Conversation, el canal presenta dos curvas y está recubierto de pelos y cera.

El canal auditivo humano tiene
El canal auditivo humano tiene dos curvas, lo que facilita la acumulación de agua tras actividades acuáticas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En algunas personas, especialmente quienes han nadado durante años en aguas frías, pueden formarse exostosis u “oído de surfista”, lo que estrecha el conducto y dificulta la salida del agua. Estas condiciones favorecen su acumulación.

Técnicas recomendadas para liberar el agua

Sentir agua atrapada en el oído es muy común después de nadar o bañarse y puede resultar bastante molesto. Por suerte, existen técnicas sencillas y seguras para liberar el líquido y volver a la normalidad. Los especialistas de Mindfood y The Conversation recomiendan los siguientes métodos, en orden de facilidad y seguridad:

  1. Saltar sobre una pierna: Es uno de los trucos más viejos y populares. Solo hay que saltar suavemente sobre la pierna del lado del oído afectado mientras se inclina la cabeza hacia ese lado. La gravedad suele hacer el resto.
  2. Tirar del lóbulo e inclinar la cabeza: Tirar suavemente del lóbulo de la oreja y al mismo tiempo inclinar la cabeza hacia el hombro ayuda a que el agua drene de manera natural.
  3. Acostarse de lado: Recostarse sobre una toalla, del lado del oído tapado, durante algunos minutos, permite que el líquido salga solo con el tiempo.
  4. Crear vacío con la mano: Colocar la palma de la mano ahuecada sobre la oreja y presionar levemente varias veces genera un vacío que puede facilitar la salida del agua.
  5. Gotas secantes de farmacia: Si los métodos anteriores no funcionan, se pueden usar gotas secantes sin receta, que suelen contener alcohol para evaporar el agua. Solo deben usarse si no hay dolor, secreciones, infecciones previas ni perforación de tímpano.
  6. Solución casera de alcohol y vinagre: Algunas personas preparan una mezcla de alcohol isopropílico y vinagre blanco en partes iguales, aplicando unas gotas en cada oído. Esta solución ayuda a prevenir bacterias y hongos, pero debe usarse únicamente en oídos sanos y sin lesiones.
Las gotas secantes de farmacia
Las gotas secantes de farmacia ofrecen una solución rápida para eliminar el agua del oído sin receta médica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Importante: Nunca introducir hisopos, clips ni ningún objeto en el oído, ya que es posible lastimarse o agravar el problema. Si la molestia persiste, aparece dolor, zumbido o pérdida de audición, es fundamental consultar con un profesional.

Con estas técnicas simples y seguras, la mayoría de las veces el agua atrapada en el oído se puede eliminar sin complicaciones.

Prácticas a evitar y riesgos asociados

Las advertencias sobre prácticas desaconsejadas son contundentes. De acuerdo con Mindfood y The Conversation, introducir objetos en el canal —incluyendo dedos, puntas de tela o bastoncillos de algodón— puede empujar el agua y la cera hacia el interior, agravando el problema y aumentando el riesgo de infecciones y lesiones en la piel.

El agua retenida no solo causa incomodidad, sino que también eleva el riesgo de infección. Los ambientes cálidos y húmedos favorecen el desarrollo de bacterias y hongos, aumentando la probabilidad de otitis externa u “oído de nadador”.

Según ambas fuentes, los principales síntomas son dolor al mover la oreja externa, picazón, enrojecimiento, secreciones y fiebre. Esta infección afecta aproximadamente a una de cada diez personas alguna vez en la vida, predominando entre niños de siete a catorce años y durante los meses cálidos.

La otitis externa, conocida como
La otitis externa, conocida como 'oído de nadador', puede aparecer tras la retención de agua y se manifiesta por dolor, secreciones y fiebre, siendo más común en niños y meses cálidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ante la aparición de síntomas, corresponde consultar a un profesional de la salud, quien suele indicar gotas antibióticas y analgésicos. Mindfood y The Conversation subrayan la importancia de evitar nadar en aguas contaminadas o tras lluvias fuertes, ya que ríos y lagos presentan mayor riesgo en comparación con el mar y las piscinas tratadas con cloro.

Prevención: cómo evitar la entrada de agua en los oídos

Para prevenir la entrada de agua en los oídos, se aconseja utilizar tapones adaptados por un audiólogo y gorros de baño. Secar cuidadosamente los oídos tras nadar y convertir esta práctica en una rutina amena para los niños puede disminuir la acumulación de agua y el riesgo de infecciones.

Si la molestia persiste durante varios días, se recomienda acudir a un profesional sanitario para descartar complicaciones y recibir la atención adecuada.