
Un estudio realizado por el Centro de Neurociencia de la Universidad de Nueva York y el Instituto de Investigación Carilion de Virginia Tech evaluó los efectos de la meditación diaria breve en adultos sin experiencia previa en esta práctica. Según los resultados publicados, ocho semanas de meditación guiada de 13 minutos al día produjeron mejoras en la atención, la memoria de trabajo, el reconocimiento de memoria, el estado de ánimo y la regulación emocional en comparación con un grupo de control que escuchó podcasts durante el mismo periodo.
El ensayo incluyó a 42 participantes sanos, de entre 18 y 45 años, que no practicaban meditación regularmente y no presentaban antecedentes de trastornos neurológicos o de salud mental. Los sujetos fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: uno realizó sesiones diarias de meditación guiada y el otro escuchó podcasts de contenido científico, ambos durante ocho semanas. La adherencia al protocolo fue del 78,6% en el grupo de meditación y del 91,4% en el grupo de control.
Las evaluaciones se realizaron antes, a las cuatro semanas y al finalizar la intervención. No se observaron diferencias significativas entre los grupos tras cuatro semanas. Sin embargo, tras ocho semanas, el grupo de meditación mostró una disminución significativa en el puntaje de alteración del estado de ánimo (medido por el Profile of Mood States), así como en los niveles de ansiedad (Beck Anxiety Inventory) y fatiga (Fatigue Severity Scale). En pruebas cognitivas, se registraron mejoras en la precisión de la atención (Stroop Color and Word Task), memoria de trabajo (N-Back Task) y reconocimiento de memoria (Mnemonic Similarity Task) en el grupo de meditación respecto al control.
En cuanto a la respuesta al estrés, ambos grupos fueron sometidos al Trier Social Stress Test al final del estudio. El grupo de meditación presentó una menor respuesta de ansiedad ante el estresor, aunque no se detectaron diferencias significativas en los niveles de cortisol salival entre los grupos. El análisis estadístico indicó que la mejora en la regulación emocional tras la meditación se asoció más estrechamente con el estado de ánimo que con el rendimiento cognitivo.
Un hallazgo inesperado fue que el grupo de meditación reportó peor calidad de sueño al finalizar el estudio, en comparación con el grupo de control, según el Pittsburgh Sleep Quality Index. Los autores sugieren que esto podría estar relacionado con el horario de las sesiones, ya que el 48,8% de los participantes del grupo de meditación realizó la práctica antes de dormir, frente al 42,4% en el grupo de control.
No se observaron cambios significativos en otras áreas cognitivas evaluadas, como la flexibilidad cognitiva o la separación de patrones de memoria. Tampoco se registraron diferencias en los niveles basales de cortisol.
El estudio fue aprobado por el comité de ética de la Universidad de Nueva York y financiado por un fondo universitario y una donación privada. Los autores declararon no tener conflictos de interés.
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