
Todos los planetas que conforman el Sistema Solar poseen características únicas que los distinguen. Saturno, por ejemplo, se destaca por ser el segundo en tamaño -después de Jupiter- y por los icónicos anillos que lo rodean.
No obstante, este rasgo distintivo no durará para siempre y estaría desapareciendo. En ese marco, los científicos están investigando cómo y por qué. El doctor James O’Donoghue, que integró la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón y la NASA, dirigirá próximamente una investigación para rastrear la tasa de destrucción de la llamada lluvia de anillos de Saturno. ¿De qué forma? Utilizando dos de los telescopios más poderosos del mundo: el Keck, que está ubicado en Hawái, y el icónico James Webb.
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En un comunicado, O’Donoghue detalló la trastienda de este procedimiento. “Todavía estamos tratando de averiguar exactamente qué tan rápido se están erosionando los anillos de Saturno. Actualmente, la investigación sugiere que solo serán parte de ese planeta durante unos pocos cientos de millones de años más. Esto puede parecer mucho tiempo, pero en la historia del universo, se trata de una muerte relativamente rápida. Podríamos tener mucha suerte de estar presentes en un momento en que existen los anillos”, dijo.
Y sumó: “Saturno puede estar a muchos millones de millas de distancia, pero creo que la clave para comprender qué tan rápido están desapareciendo sus anillos puede estar en algunos de los principales científicos atmosféricos del mundo en Berkshire, en el Reino Unido. Y trabajar con los expertos en meteorología de la Universidad de Reading, en Inglaterra, me dará la oportunidad de finalmente averiguar qué está pasando con nuestro vecino planetario gigante”.
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La investigación de O’Donoghue se llevará a cabo en el Departamento de Meteorología de la Universidad de Reading a partir de diciembre de 2023, y contará con el apoyo del Consejo de Instalaciones de Ciencia y Tecnología (STFC) del Reino Unido Ernest Rutherford Fellowship.
Los anillos de Saturno están formados por grandes trozos de hielo que caen sobre el planeta como lluvia helada debido a la intensa gravedad. “Contrariamente a la creencia popular, estos anillos no son una característica permanente”, según O’Donoghue.
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En 2018, el mencionado experto realizó una investigación que se publicó en la revista Icarus y que se tituló: “Observaciones de la respuesta química y térmica de la ‘lluvia de anillos’ en la ionosfera de Saturno”. Allí, entre otros puntos, O’Donoghue y sus colegas postularon: “A este ritmo, todo el sistema de anillos desaparecerá en 300 millones de años. La sonda Cassini, además, también nos ha ofrecido datos sobre el anillo medio de Saturno situado en el ecuador, según los cuales la vida media de estos se ha estipulado en tan solo 100 millones de años. Esto no es nada comparado con la edad de Saturno de más de 4.000 millones de años”.

“En el sistema de Saturno -siguieron los investigadores- los granos de hielo con carga submicrométrica pueden fluir desde los anillos hacia la atmósfera planetaria a través del campo magnético. Este proceso, denominado lluvia de anillos, erosiona y esculpe el sistema de anillos a través de la interacción entre las fuerzas electromagnéticas, gravitatorias y centrífugas”.
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En cuanto a las características de los anillos, los autores del estudio, que se llevó adelante en la NASA, detallaron: “El sistema de anillos de Saturno está compuesto por grupos de hielo que varían en tamaño desde menos de 0,01 centímetros hasta 10 metros, distribuidos en una forma de ley de potencia cúbica aproximadamente inversa, de modo que la mayoría del sistema de anillos está compuesto por pequeños fragmentos. A su vez, se considera que la composición química de los anillos es hielo de agua casi pura, pero se cree que están contaminados con tolinas, una mezcla de hidrocarburos simples, nitrógeno y otros componentes, dando a los anillos su característico color tostado”.
Para O’Donoghue, “tenemos la suerte de estar cerca para ver el sistema de anillos de Saturno, que parece estar en el media de su vida. Sin embargo, si los anillos son temporales, tal vez tuvieron sistemas de anillos Júpiter y otros planetas”.
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La desaparición de los anillos no es, en rigor, una noticia nueva para los expertos, pues en la década de los 80, las sondas espaciales Voyager registraron por primera vez la lenta desaparición de los anillos saturnianos. En sus viajes, las naves detectaron variaciones en la densidad de los anillos, por lo que los científicos interpretaron que ocurrían fugas del material que contienen. Para entender lo que está ocurriendo con Saturno comencemos por el principio.
De acuerdo con la NASA, hay entre 500 y 1000 anillos en un ancho de 400.000 kilómetros, o sea el equivalente a la distancia entre la Tierra y la Luna. Los anillos de Saturno están compuestos por partículas, en algunos casos, del tamaño de un autobús, y son bolas de hielo, o rocas cubiertas de hielo. Estos anillos se mantienen en esta posición porque están orbitando alrededor de Saturno, del mismo modo que lo haría cualquier satélite natural en torno a un planeta.
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