Cuando un corredor empieza a correr, cuando un aficionado arranca con el running, muchas veces lo que hace es trotar siempre a la misma velocidad o correr siempre al mismo ritmo. Así se conocía esta actividad décadas atrás. Así pudo haber sido por siempre para los amateurs hasta que empezó la revolución de las carreras populares, con cientos y luego miles de corredores compitiendo por las calles del mundo.
Ahí fue cuando la necesidad de mejorar se hizo presente y los aficionados empezaron a acercarse a las ideas y los conceptos de los profesionales. Se volvieron cada vez más comunes los grupos de corredores, los running teams, con un entrenador que les da un plan para cada etapa del año o carrera a la que apuntan los runners.
Se puede trotar o correr al mismo ritmo por siempre, pero eso no sólo puede volverse demasiado rutinario, también es enemigo del progreso y, a la larga, termina generando más problemas que mejoras.

Para evolucionar, para convertirse en un verdadero runner, lo que se necesitan son los que se conocen como trabajos de series, lo que coloquialmente llamamos trabajos de pasadas. Es decir, distancias más cortas a una velocidad mucho mayor. Estos trabajos pueden -y deben- ser de diferentes distancias o tiempos. 200 metros, 500 metros, 600 metros, de 1000, de 1600, de 2000 e incluso hasta de 5000.
También se pueden hacer por tiempo, es decir un minuto rápido por un minuto más suave o todas las combinaciones que se quieren armar. Un buen plan de entrenamiento debe equilibrarlos como corresponde y ajustarse a alguna carrera en particular. Recordando siempre que no es obligatorio competir para un aficionado. Aún en este último caso, el trabajo de series es muy importante.
Y estos trabajos en serie, ¿que nos permiten? Básicamente mejorar la velocidad, pero también mejorar la resistencia. Poder lograr que el cuerpo se fatigue menos, no sólo en el trabajo de series, sino en lo más exigente, que son las competencias. Que pueda asimilar la mayor cantidad de oxígeno, que el cuerpo se acostumbre al rigor de una velocidad alta, que sume resistencia, que sume la capacidad de ir más rápido sin sufrir tanto o, mejor dicho, sufriendo, pero logrando el objetivo. Evitar la fatiga, fortalecer también la mente, que se acostumbra a la exigencia de intensidad.

Así que el trabajo de series es muy importante, pero no se puede empezar de un día para el otro a trabajar a pleno. Como siempre, hay que ir incorporándolo poco a poco. Un corredor experimentado hará más series que uno que acaba de empezar. No lleva demasiado tiempo adaptarse, pero hay que hacerlo.
Dos días por semana haciendo un trabajo de series, es más que suficiente, con eso vamos a estar bien. Por supuesto, dos días que no estén pegados. ¿Cómo sabemos la velocidad que tenemos que llevar? Bueno, eso puede ir por sensaciones o por ritmos. Cuando el trabajo es de series muy cortas, obviamente, tenemos que ir mucho más ahogados y tenemos que ir más relajados cuando las series son de distancias más largas. Si son series de 200 metros, hay que ir casi al máximo. Si son series de 2000 metros, hay que ir un poco más relajados, porque ahí la resistencia consiste en aguantar más kilómetros y más minutos.
El trabajo de series es muy importante, yo diría más bien, es imprescindible para cualquier corredor. Hay quienes prefieren elegir el ritmo por sus pulsaciones, son elecciones, a mayor experiencia, más chances de elegir el método.

Si la regla general es que cuanto más corta es la serie más rápido se debe ir, cómo sabe cada corredor cuál es su ritmo exacto. No hay un ritmo completamente preciso, pero en líneas generales un buen parámetro es nuestra última competencia de 10K. Un entrenador nos puede marcar a partir de allí, qué ritmo debemos llevar si lo medimos por el reloj. Por sensaciones también sirve, pero hay que tener fortaleza mental y ser consistentes en cada serie.
Cada vez que entrenamos podemos ver cómo nos va, ver los ritmos para cada distancia una vez que finalizamos y analizar eso de cara al próximo trabajo. La guía de un entrenador es lo más valioso que se puede tener para mejorar estos ajustes y optimizar nuestra capacidad.
Y una última cosa que no todos dicen: los trabajos de series son exigentes pero divertidos. Son la más pura expresión de la diversión y la diversidad que puede tener alguien que corre.
*Santiago García es maratonista, autor de los libros “Correr para vivir, vivir para correr” y “Volver a correr”. Completó la Six World Marathon Majors dos veces. En Instagram: @sangarciacorre.
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