¿Sabías que si reducimos un gramo la ingesta de sal por día, se podrían prevenir hasta 2 mil muertes de origen cardiovascular al año? Pero ojo que no se trata solamente del salero, sino de prestar atención y saber interpretar cuánta sal tienen los productos preparados y empaquetados. Y, para eso, tenés que mirar la etiqueta de los alimentos, y si dice que aporta un 20 por ciento o más del valor diario de sodio por porción, se considera alto.
Vas a ver que en el mercado se venden muchos tipos de sal: la sal de mesa, la sal del Himalaya, la sal marina, la sal rosa. Lo cierto es que no tienen propiedades nutricionales, salvo algún mineral, y todas tienen la misma cantidad de sodio. En todo caso, lo que tenés que hacer es elegir una sal que en la etiqueta diga: “Sal reducida en sodio”.
Cada tipo de sal, por estrategia de marketing, cuenta con mensajes que señalan que son las más saludables, naturales y puras. Sin embargo, no todo lo que se afirma viene a ser cierto y, en muchos casos, se realizan muchas exageraciones. La sal del Himalaya, por ejemplo, y la sal marina, son sales que son un poco más naturales y están menos procesadas, pero tienen la misma cantidad de sodio que la sal fina de mesa. O sea, si tu objetivo es reducir el sodio, no funciona que elijas ese tipo de sales.

Hay otras sales, también, como por ejemplo las sales reducidas en sodio, que sí tienen entre un 25, un 40 y un 50% menos de sodio, pero hay que moderar la cantidad. Si vas a usar el doble, estamos igual que al principio. Lo que podés hacer para reducir el consumo es elegir alimentos más naturales y empezar a probar especias. Y de a poquito, acostumbrarte a los nuevos sabores.
¿Quiénes tienen que disminuir la cantidad? ¿Las personas con hipertensión o toda la población? Y la respuesta es todos, porque consumimos mucha más de la que necesitamos. Pensá que la cantidad recomendada es de hasta cinco gramos totales, el equivalente a una cucharadita, y llegamos a consumir más del doble e incluso, en algunos casos, el triple.
Por otro lado, también es fundamental aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres, ya que en el metabolismo del sodio, interviene de forma fundamental el potasio. Por eso, para ayudar a eliminar el sodio de nuestro cuerpo, además de hidratarnos bien, necesitamos consumir, en forma habitual, estos alimentos que son fuente de potasio.

Y por último, lo que te digo siempre, intentá no llevar el salero a la mesa y utilizá especias y limón como resaltadores de sabor en su reemplazo. Entonces, las especias y las hierbas aromáticas pueden ser una excelente alternativa. Por tanto, vale la pena hacer la prueba y elaborar preparaciones más sanas.
Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan reducir la ingesta de sodio para reducir la tensión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cardiopatía coronaria en adultos. De acuerdo con esas instrucciones, la ingesta mínima de sal son unos 3 gramos al día y la máxima 5, para cubrir los requerimientos básicos del organismo.
Todos los tipos de sal contienen cloruro sódico como elemento esencial y, por este motivo, debe consumirse con moderación. En conclusión, el problema no es la sal sino la forma de consumirla y la cantidad que se usa en cada comida.
* Romina Pereiro es licenciada en nutrición MN 7722
* Producción: Dolores Ferrer Novotný / Edición: Rocío Klipphan
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