
En esta es una época del año donde consumimos más líquidos, está la posibilidad de innovar y sorprender a la familia con las aguas saborizadas caseras, de fácil elaboración, que son una alternativa natural, económica y saludable frente a las gaseosas -azucaradas, sin azúcar o light- y a los jugos industrializados o concentrados, que se pueden comprar en supermercados, kioscos y autoservicios. Vale aclarar, que las preparaciones caseras, si bien son una buena alternativa para incrementar el aporte de líquidos, no reemplazan de ningún modo el consumo de agua natural para la hidratación de nuestro cuerpo.
Los argentinos adultos consumen, en promedio, 85 litros anuales de bebidas azucaradas, incluyendo gaseosas, ubicando a nuestro país entre los mayores consumidores a nivel mundial, según una investigación liderada por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS). El problema de estas bebidas es que constituyen una fuente importante de calorías sin aportar (la mayoría de ellas) otros nutrientes más que el azúcar.
Además, el estudio detalla que tomar gaseosas, jugos y otras bebidas con azúcar produce en Argentina 514.000 casos de sobrepeso y obesidad en adultos y 774.000 en niñas, niños y adolescentes, una franja de la población particularmente vulnerable porque las preferencias alimentarias se crean en esa edad y luego tienden a sostenerse en el tiempo.
“En contraposición, el agua saborizada es una alternativa natural, refrescante y saludable”, aseguró la licenciada en Nutrición (MP 5495), Candela Sioli, del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires. Y agregó: “Su preparación es bastante sencilla, consta de combinar frutas, verduras, hierbas y especias con agua fría y dejarla reposar al menos unas horas en la heladera para que las frutas y verduras infusionen y cobren mayor sabor”.

Sioli también recalcó que el agua saborizada de elaboración casera es “una infusión y no un jugo”, ya que solo se adiciona levemente a modo, justamente, de saborizar. Las frutas que comúnmente se utilizan son las cítricas, como por ejemplo, el limón, la naranja y el pomelo, excelentes fuentes de vitamina C y antioxidantes. También pueden usarse verduras como el pepino y hierbas aromáticas como la menta, la salvia, la albahaca, el romero, el cilantro, el tomillo y el jengibre.
“Lo ideal es evitar los azúcares añadidos ya que la fruta tiene su propio dulzor pero si, de todos modos, decidimos endulzarlas podríamos utilizar opciones naturales como hojas de stevia, miel o azúcar mascabo como alternativa del azúcar blanco”, sugirió la nutricionista, que destacó algunas combinaciones para probar en casa: agua con pepino y limón; con limón y menta; con lima o limón y jengibre; con sandía y romero; con pepino, hinojo y romero; con frutillas, pepinos y albahaca; y con kiwi y menta.
La conservación de las aguas saborizadas puede variar en función de los ingredientes utilizados pero, en promedio, las infusiones con frutas deben consumirse en un plazo de dos a cuatro horas si se dejan a temperatura ambiente y hasta tres días si se mantienen refrigeradas.

Si bien durante todo el año es importante mantenerse hidratados, durante estos meses en especial es necesariamente importante el consumo de agua para evitar la deshidratación. Una adecuada hidratación permite al organismo mantener un buen funcionamiento de muchas reacciones químicas internas, el adecuado equilibrio de muchos minerales como el sodio, potasio y calcio, entre otros, es decir que resulta fundamental para mantener el buen funcionamiento celular y de muchos órganos.
La sed es la mejor alarma de que a nuestro organismo le falta agua. Tomar poca agua es tan malo como tomar mucha y en forma desmedida, por ello en gente joven y consciente, el mecanismo de la sed es el mejor indicador. No ocurre lo mismo en el caso de los lactantes o ancianos que dependen de terceros, quienes son los responsables de asegurarles una hidratación adecuada.
Los requerimientos diarios de agua en los niños son muy variables ya que dependen de la edad y el peso. La recomendación general es que se debe consumir mucho líquido todos los días, sobre todo en días calurosos y mientras estén realizando ejercicios, incentivándolos a tomar agua cada 15 minutos mientras estén en actividad.
En el adulto se estima entre 30 y 35 ml/kg/día, para una persona de 70 kg aproximadamente, libre de enfermedad y en condiciones ambientales normales, serían alrededor de 2 a 2,5 litros diarios. Esta cantidad debe superarse en condiciones especiales de enfermedad, altas temperaturas o cuando realizamos ejercicios.
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