Existe en la actualidad una mayor tolerancia y flexibilidad a la hora de perdonar una infidelidad y las diferentes formas de engaño, tales como el sexting y el micro-cheating (Shutterstock)
Existe en la actualidad una mayor tolerancia y flexibilidad a la hora de perdonar una infidelidad y las diferentes formas de engaño, tales como el sexting y el micro-cheating (Shutterstock)

Por mucho que pasen los años, y la cultura evolucione abriéndose a otras alternativas de ver la vida en pareja, aún no se ha conseguido una fórmula mágica que asegure para siempre la felicidad y/o perdurabilidad de un matrimonio. Sin embargo, que la monogamia pende de un hilo debido a que la vida está llena de tentaciones que junto a la monotonía de la rutina y el estrés diario provocan en general una menor conexión en las parejas que llevan años juntas, es moneda corriente.

Las relaciones, como todas las cosas, cambian con el tiempo. Y si bien hay muchas cosas hermosas sobre un compromiso a largo plazo con alguien, mantener la chispa viva a veces puede ser un desafío. Después de todo, cuando se asientan juntos en una rutina, no es tan sencillo sacudir las cosas y retener ese elemento sorpresa.

Existe en la actualidad una mayor tolerancia y flexibilidad a la hora de perdonar una infidelidad y las diferentes formas de engaño, tales como el sexting y el micro-cheating que son cada vez más aceptadas. Es por eso que Second Love, la primera página de citas para infieles, realizó una encuesta anónima a sus usuarios de Argentina para profundizar en este concepto.

La mayoría de las encuestados, el 89%, reveló que puede sostener su matrimonio gracias a que es infiel, ya que eso le permite tener la adrenalina que perdió con el avance de los años. Más de la mitad, el 64,93%, confesó que sería capaz de perdonar una infidelidad, un porcentaje ampliamente más alto que el de años atrás (comparando con registros anteriores de usuarios del portal).

El 53,58% consideró que la principal razón por la que se es infiel es por el agotamiento de la monotonía y la rutina
El 53,58% consideró que la principal razón por la que se es infiel es por el agotamiento de la monotonía y la rutina

"El amor no es eterno, pero eso no significa que no pueda durar, transformarse y mejorarse. Una pareja reciente mezcla el deseo con el amor naciente. Una pareja de 50 años de casados privilegia el respeto, la compañía y la ternura, que son parte de lo que llamamos 'amor'. Existe un proceso de transformación que va del primer amor más salvaje y más irreflexivo, al amor construido por dos seres a lo largo del tiempo", explicó en diálogo con Infobae la doctora Mirta Goldstein, psicoanalista y vicepresidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

Según aseveró consultado por este medio Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, existe en la actualidad una mirada más comprensiva y reparadora de la infidelidad. "Y no por consentir, aguantar o por mera resignación, sino porque la comunicación entre las partes del vínculo es más abierta que antes. Generaciones atrás, no existían medias tintas para estos temas: los más sumisos se resignaban, los más audaces echaban al infiel del hogar resistiendo las críticas de los hijos y otros familiares que no acordaban una decisión tan contundente", opinó el experto.

La encuesta revela que 8 de cada 10 parejas que sufren un episodio de infidelidad salvan su relación y comienzan a tratarse mejor, a comunicarse con más fluidez e incluso a tener más sexo. A su vez, se observa una tendencia a considerar que la infidelidad no es un problema sino un signo de alerta, un mal necesario que tiene que suceder para que las cosas mejoren.

Hombres o mujeres, ¿quiénes son más infieles?

Tanto hombres como mujeres ven en el hecho de tener un amante como la posibilidad de sostener un matrimonio exitoso a lo largo del tiempo y fortalecer el vínculo de pareja de una manera más sólida
Tanto hombres como mujeres ven en el hecho de tener un amante como la posibilidad de sostener un matrimonio exitoso a lo largo del tiempo y fortalecer el vínculo de pareja de una manera más sólida

El 53,58% considera que la principal razón por la que se es infiel es por el agotamiento de la monotonía y la rutina. El 49,88% cree que es posible no involucrarse sentimentalmente con sus amantes y que esa es la clave para poder sostener las "aventuras" extra-matrimoniales dado que no tienen intenciones de dejar a sus parejas actuales sino que solo cometen infidelidades para ponerle condimento a sus vidas.

Por otro lado, desde la compañía destacan la importancia de la evolución del rol de la mujer en la infidelidad. "Si bien aún hoy son más los hombres infieles que las mujeres, la brecha de la infidelidad de género se ha achicado. En la actualidad hay un aumento del 40% de mujeres infieles desde 1990, mientras que las estadísticas de los hombres se mantuvieron más o menos estables", explicaron.

Tanto hombres como mujeres ven en el hecho de tener un amante como la posibilidad de sostener un matrimonio exitoso a lo largo del tiempo y fortalecer el vínculo de pareja de una manera más sólida. A su vez, es válido decir que ambos sexos son "infielmente iguales" hoy en día.

Una de las contradicciones básicas de la pareja: casi nadie perdonaría una infidelidad pero casi todos quisiéramos ser perdonados 

Los cambios sociales y culturales son uno de los factores que influyen a la hora de encarar la continuidad o no de una relación en crisis por la infidelidad (Getty Images)
Los cambios sociales y culturales son uno de los factores que influyen a la hora de encarar la continuidad o no de una relación en crisis por la infidelidad (Getty Images)

Para ciertos temas la frase 'del dicho al hecho hay un trecho' se ajusta con precisión. "Si bien la congruencia entre decir y actuar puede ser una postura de vida, somos humanos y las emociones hacen flaquear las más firmes convicciones. Muchas veces no somos fieles a lo que creemos y frente al hecho consumado evaluamos diferentes respuestas. Y si de fidelidad hablamos, el pensamiento y la actitud de 'no perdonar' se diluye en esperanzas y acuerdos para continuar juntos, afrontando la crisis", explicó Ghedin.

Los cambios sociales y culturales son uno de los factores que influyen a la hora de encarar la continuidad o no de una relación en crisis por la infidelidad. No obstante, el factor principal se basa en cambios en la subjetividad que permite no solo plantear el tema en profundidad y decidir al respecto, sino en ponerse en el lugar del otro, no para empatizar, sino para pensar "¿Qué pasaría si fuera yo el infiel? ¿Me gustaría que me perdonaran?"

Para el especialista, si algo se mantiene constante es la angustia, la bronca, la decepción y el dolor que provoca el hecho. El malestar apunta no solo hacia la traición cometida por el otro, sino que también se dirige hacia uno mismo, con reproches, con preguntas varias sobre el grado de responsabilidad que cabe, por descuido, por haber desoído algunas señales, por no haber hecho caso a la intuición o a cierta corazonada que no llegó a convertirse en verdadera sospecha.

Antes la resignación, hoy la reflexión

La encuesta revela que 8 de cada 10 parejas que sufren un episodio de infidelidad salvan su relación y comienzan a tratarse mejor, a comunicarse con más fluidez e incluso a tener más sexo (Shutterstock)
La encuesta revela que 8 de cada 10 parejas que sufren un episodio de infidelidad salvan su relación y comienzan a tratarse mejor, a comunicarse con más fluidez e incluso a tener más sexo (Shutterstock)
 

La contradicción que surge entre la convicción de no perdonar la infidelidad y del deseo de, en el caso de estar en el lugar del otro, ser perdonado, se basa en la diferencia que media entre una norma moral e incuestionable y las acciones humanas que surgen dentro de un contrato vincular donde las acciones no están regladas por "lo que está bien o lo que está mal" sino por conductas que se ajustan o no a lo pactado, y que en caso de romper con el acuerdo, merecen ser evaluadas a la luz de un contexto mayor que comprende la reflexión personal y la historia del vínculo de pareja.

"Es necesario en las consultas elaborar las pérdidas y heridas que el otro siempre inflige porque no hay incondicionalidad absoluta. Muchas veces hay fidelidad con violencia, otras infidelidad con lealtad. Las combinaciones son múltiples y dependen del contrato consciente e inconsciente de cada pareja", manifestó Goldstein.

Por lo tanto, para Ghedin, los argumentos que aparecen en caso de infidelidad son varios e incluyen el temor a no volver a confiar, a descubrir que la pareja es un desconocido que induce a estar alerta, a la mirada crítica de los demás, a no provocar un dolor a los seres queridos, y a la soledad; también y fundamentalmente, existe la oportunidad de aceptar que las contradicciones son parte de la vida humana, y que puedo pensar y convencerme en "no ceder ni un ápice en no perdonar", pero también puedo considerar que "si yo lo hiciera desearía que el otro comprendiera y me perdonara".

Una pareja que atravesó un engaño y apuesta a continuar sabe que deberá atravesar un camino con inseguridades, dudas, dolor y estado de desconfianza por el temor a que se vuelva a repetir
Una pareja que atravesó un engaño y apuesta a continuar sabe que deberá atravesar un camino con inseguridades, dudas, dolor y estado de desconfianza por el temor a que se vuelva a repetir

Una pareja que atravesó un engaño y apuesta a continuar sabe que deberá atravesar un camino con inseguridades, dudas, dolor y estado de desconfianza por el temor a que se vuelva a repetir. Volver a tener contactos sexuales suele ser difícil; es frecuente que aparezcan pensamientos irrefrenables o fantasías sobre cómo serían los encuentros sexuales con la o él amante.

"Soy psicoanalista de parejas y familias, y veo en las consultas que muchos perdones para salvar las parejas se transforman en deseos de venganza, en rabias que cambian las relaciones de poder. Por ejemplo una mujer que se entera de otra relación de su compañero simula un perdón que le sirve para pasar de sometida a sometedora", advirtió la especialista.

Sin embargo, puede suceder lo contrario: la persona engañada puede mostrarse más excitada o efusiva, como si intentara demostrar que puede ser tan atractiva y desinhibida como la presunta/o amante. "En cualquiera de los casos (la inhibición o la desinhibición) se esconden profundos temores y dificultades para reencontrar placer y una comunicación profunda", concluyó el experto.

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