Las relaciones largas y felices no ocurren por accidente, toman trabajo y ganas de evolucionar
Las relaciones largas y felices no ocurren por accidente, toman trabajo y ganas de evolucionar

"Lo poco que conozco del matrimonio procede de lo mucho que sé del divorcio", sostuvo en alguna ocasión el conocido productor de cine estadounidense David Brown Baren. Por mucho que pasen los años, y la cultura evolucione abriéndose a otras alternativas de ver la vida en pareja, aún no se ha conseguido una fórmula mágica que asegure para siempre la felicidad y/o perdurabilidad de un matrimonio.

Las relaciones, como todas las cosas, cambian con el tiempo. Y si bien hay muchas cosas hermosas sobre un compromiso a largo plazo con alguien, mantener la chispa viva a veces puede ser un desafío. Después de todo, cuando se asientan juntos en una rutina, no es tan sencillo sacudir las cosas y retener ese elemento sorpresa.

"El amor no es eterno, pero eso no significa que no pueda durar, transformarse y mejorarse. Una pareja reciente mezcla el deseo con el amor naciente. Una pareja de 50 años de casados privilegiada el respeto, la compañía y la ternura, que son parte de lo que llamamos 'amor'. Existe un proceso de transformación que va del primer amor más salvaje y más irreflexivo, al amor construido por dos seres a lo largo del tiempo", explicó en diálogo con Infobae la doctora Mirta Goldstein, psicoanalista y vicepresidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

“El amor va cambiando sus matices según las diferentes etapas de la vida, de la vida sexual, de las crisis vitales y de los acontecimientos que a dicha pareja le ha tocado padecer”
“El amor va cambiando sus matices según las diferentes etapas de la vida, de la vida sexual, de las crisis vitales y de los acontecimientos que a dicha pareja le ha tocado padecer”

Para la licenciada Rosalía Álvarez, psicoanalista y coordinadora del Departamento de Pareja y Familia de APA, "en el mejor de los casos el enamoramiento inicial, pletórico de ilusiones, deseos y sentimiento de completud cede su lugar al amor. En él el sentimiento de completud ya no es tal, el otro no es lo que pensaba y la idealización declina, se pasa de la etapa narcisista a una vincular, donde se comienza a percibir que el otro es otro".

La felicidad en una pareja se define en momentos; pero por supuesto hay parejas en las cuales predomina el bienestar y los momentos de placer, mientras que en otras pasa lo contrario. "Vivir años con la misma pareja y sintiendo dicha requiere un trabajo individual y vincular, que bien vale la pena ejecutar. El amor va cambiando sus matices según las diferentes etapas de la vida, de la vida sexual, de las crisis vitales y de los acontecimientos que a dicha pareja le ha tocado padecer", indicó.

1. Se animan mutuamente a tener sus propias vidas aparte de la relación

Estas parejas se animan a definirse a sí mismas como individuos dentro de una relación en lugar de ser definidas por la relación en sí misma
Estas parejas se animan a definirse a sí mismas como individuos dentro de una relación en lugar de ser definidas por la relación en sí misma

En la etapa temprana de enamoramiento de una relación, las parejas tienden a pasar mucho tiempo haciendo las cosas en conjunto, a veces poniendo sus vidas individuales en un segundo plano. Pero a medida que pasa el tiempo, las parejas más felices aprenden que no necesitan estar atadas de manos y pies. En cambio, priorizan su independencia, logrando un equilibrio entre el tiempo propio y el tiempo en pareja. Tener sus propios pasatiempos, intereses y amistades fuera de la relación principal les permite a los seres humanos desarrollarse como individuos.

“Que cada uno de los miembros de una pareja tenga un desarrollo personal, autónomo suele hacerle bien al vínculo, lo enriquece, lo vitaliza, lo complementa”, sostuvo la especialista.

Cuando las parejas dependen únicamente unas de otras para satisfacer todas sus necesidades sociales y de intimidad emocional, esta fusión puede ahogar el crecimiento personal saludable o amenazar con caer en la co-dependencia. Más bien, estas parejas se animan a definirse a sí mismas como individuos dentro de una relación en lugar de ser definidas por la relación en sí misma.

2. Se convierten en mejores comunicadores

Las parejas más sanas tienen la costumbre de lidiar con el conflicto de frente en lugar de ignorar un problema y dejar que el resentimiento crezca (Foto: Especial)
Las parejas más sanas tienen la costumbre de lidiar con el conflicto de frente en lugar de ignorar un problema y dejar que el resentimiento crezca (Foto: Especial)

La comunicación sólida es la base de cualquier relación feliz y saludable. Eso significa mejorar su capacidad para expresar sus necesidades y deseos a su pareja y también aprender a ser un oyente mejor y más compasivo. Aprender a decir la verdad con respeto y genuinamente escuchar los sentimientos, pensamientos y necesidades de la pareja puede ser particularmente desafiante en tiempos de conflicto o angustia, sin embargo, este es uno de los mayores factores predictores de la salud y la felicidad de una pareja duradera.

Las parejas más sanas tienen la costumbre de lidiar con el conflicto de frente en lugar de ignorar un problema y dejar que el resentimiento crezca. Las parejas maduras se comunican, saben cómo acercarse a su pareja y hablar sobre cualquier cosa y sobre lo que necesitan. La pareja no tiene que temer que algo los atrape con la guardia baja.

Según la especialista, es cierto que un vínculo de pareja con buen nivel de comunicación, y en el cual haya verdadero interés en conocer acerca del otro, se conoce bastante acerca de su intimidad, "aunque ello no nos permite pensar que conozcamos todo de nuestra media naranja".

3. Encuentran nuevas formas de mantener la relación viva

Las parejas que maduran exitosamente con el tiempo encuentran maneras de mantenerse comprometidos y apasionados entre ellos
Las parejas que maduran exitosamente con el tiempo encuentran maneras de mantenerse comprometidos y apasionados entre ellos

A menudo, es fácil quedar atrapado en una rutina aburrida, centrándose solo en lo que se necesita hacer en el trabajo, con los niños o en la casa, sin salir nunca por diversión. Las parejas más felices continúan buscando nuevas formas de mantener viva la chispa  en lugar de conformarse con una vida de a dos.

Las parejas que maduran exitosamente con el tiempo encuentran maneras de mantenerse comprometidos y apasionados entre ellos. No siempre se trata de grandes acciones, sino que las pequeñas cosas como las flores, notas de amor , llamadas al mediodía y gesto de atención le recuerdan a un "otro" que aún ocupan espacio en sus pensamientos.

En los primeros momentos de una relación de pareja, durante la fase de enamoramiento, la pasión brota de los protagonistas de manera espontánea, pero cuando la relación se acomoda, el quehacer diario se adueña de sus vidas y aparece la temida rutina.

Según los expertos, las relaciones modernas se "oxidan" antes de lo que solían hacerlo las parejas antes, porque sus vidas se interponen en el camino de la relación cotidiana, y es más probable que las parejas se asienten más pronto de lo que lo hicieron alguna vez. "La diferencia es que antes si se 'oxidaban' continuaban con sus relaciones en vez de terminarlas o hacer algo al respecto", explicó a Infobae Santiago Gómez, psicólogo del Centro de Psicología Cognitiva.

4. Indagan profundamente porque quieren conocerse en el nivel más íntimo

La curiosidad es uno de los ingredientes que alimenta las relaciones en sus inicios: el deseo ansioso de aprender todo sobre esta nueva persona
La curiosidad es uno de los ingredientes que alimenta las relaciones en sus inicios: el deseo ansioso de aprender todo sobre esta nueva persona

Quienes están en pareja creen saber todo lo que hay que saber sobre otro: sus hábitos extraños, cuál es su trabajo soñado y su dinámica familiar. En lugar de volverse complacientes, las parejas más felices permanecen curiosas entre sí, buscando siempre oportunidades para conectar en un nivel más profundo.

No importa qué tan bien creamos que conocemos a alguien, siempre pueden sorprendernos y tenemos que dejarles espacio. La curiosidad es uno de los ingredientes que alimenta las relaciones en sus inicios: el deseo ansioso de aprender todo sobre esta nueva persona. Sin embargo, las parejas sólidas a largo plazo también entienden que siempre hay algo nuevo por descubrir.

5. Honran las necesidades cambiantes de cada uno, dándose espacio para crecer

Quienes posean la capacidad de ser flexibles a la hora de evaluar sus valores individuales tendrán mejores resultados que las que son rígidas e inflexibles (iStock)
Quienes posean la capacidad de ser flexibles a la hora de evaluar sus valores individuales tendrán mejores resultados que las que son rígidas e inflexibles (iStock)

Ver a una pareja cambiar (incluso cuando los cambios son positivos) puede ser un poco desconcertante para algunos. "¿Qué pasa si siguen a su 'nuevo yo' y me dejan en el camino?". Pero en lugar de resistir esos cambios, las parejas en relaciones más felices le permiten a su pareja expandirse y reconocen que en realidad estos cambios suelen ser saludables para la relación.

Independientemente de las razones de los cambios, es fundamental para un vínculo saludable a largo plazo que se respeten las necesidades de los demás, especialmente cuando no coinciden con las propias. Y eso también se aplica a los valores individuales de cada pareja. Quienes posean la capacidad de ser flexibles a la hora de evaluar sus valores individuales tendrán mejores resultados que las que son rígidas e inflexibles.

6. Siguen estableciendo nuevas metas y ayudándose mutuamente a lograrlas

Las parejas felices trabajan juntas para complementarse y apoyarse mutuamente en el camino hacia sus objetivos más grandes para la vida (Getty Images)
Las parejas felices trabajan juntas para complementarse y apoyarse mutuamente en el camino hacia sus objetivos más grandes para la vida (Getty Images)

Sean los objetivos que sean: cambiar de carrera, adoptar un niño, comprar una casa o correr una media maratón un buen compañero estará firmemente a tu lado. No importa si el objetivo es uno individual (como escribir un libro) o uno compartido (como comenzar una familia) porque las parejas en las relaciones más sanas reconocen que ambas son igualmente importantes. Después de lograr un objetivo, no solo descansan y lo disfrutan en conjunto. Más bien, se animan a esforzarse más por establecer nuevas metas y ayudarse mutuamente a alcanzarlas.

"Ningún vínculo por más sano y vigoroso que parezca puede satisfacer las exigencias personales insatisfechas, esas que tienen que ver con lo individual. Y siempre es bueno encontrar apoyo en el partenaire para poder lograrlo", concluyó Álvarez. 

Las parejas felices trabajan juntas para complementarse y apoyarse mutuamente en el camino hacia sus objetivos para la vida. Al trabajar juntos en estos objetivos, se obtiene la naturaleza colectiva de dos personas que invierten en un objetivo común, lo que hace que sea mucho más probable que se logre este objetivo de una manera más rápida y eficiente.

SEGUÍ LEYENDO: