Mosinet Geremew, con 59 minutos 48 segundos, es el ganador de la media maratón de Buenos Aires, un récord en el país, mientras que Julián Molina se consagró como el primer maratonista argentino en cruzar la línea de llegada.

"Me sentí muy feliz pero nervioso. Esperé un mejor tiempo pero estoy orgulloso. Entrené tres meses para esta maratón, pero en realidad me preparé toda mi vida", reconoció el etíope en diálogo con Infobae a minutos de lograr el récord.

A las 7 am de un domingo a la mañana, Avenida Figueroa Alcorta y Monroe era una fiesta. Toda la ciudad parecía estar despierta, algo inusual para un fin de semana tan temprano. Buenos Aires estaba de pie. Las primeras horas eran frías y había carpas con grupos de running para entrar en calor. Faltaba sólo media hora para el inicio de los esperados 21K, y ya más de 20 mil corredores -además de entusiastas y curiosos que llegaban para alentar- coparon las calles porteñas para participar de uno de los eventos deportivos más convocantes del país y de la región.

Los mejores fondistas argentinos se reunieron ávidos de tener la posibilidad de competir en una prueba del máximo nivel internacional que ya tiene tres décadas con los mejores del ranking IAAF de la temporada. Otra motivación clara es la búsqueda del título nacional de esta distancia, ya que, por segundo año consecutivo, esta prueba constituye el Campeonato Nacional de Medio Maratón.

A las 7.15, el himno despunta sus primeros acordes. Los aplausos no se hacen esperar, la adrenalina está a flor de piel. Ya no parecen sentir el frío en los huesos. Sonríen, se abrazan. Es el mejor día de sus vidas.

Hay un VIP donde podían acceder los corredores que se bajaran la app Runtastic, donde hay nutricionistas y grupos de entrenamiento entre otras cosas. Comidas, juegos y distensión antes de la largada. Para el post, masajes.

La primera largada, unos minutos antes de las 7.30, es la de Atletismo Asistido y de atletas con discapacidades. Hombres y mujeres en sillas de ruedas se alientan, se concentran. Entre las 20 mil almas -4 mil que llegaron de otros países-, cada una con su historia, ellos demuestran que no hay obstáculos que no se pueden vencer con esfuerzo y perseverancia. "Me entrené mucho tiempo para correr esta media maratón. Mi objetivo es llegar a la meta", explica a Infobae una mujer de 32 años en una handbike -una silla de tres ruedas- antes de darse media vuelta y ponerse en su lugar.

Y se prepara la élite. El keniata Bedan Karoki y el etíope Mosinet Geremew son las grandes estrellas de la medio maratón más convocante de Latinoamérica -y la antesala de la Maratón Internacional de Buenos Aires que se correrá el 23 de septiembre, ambos eventos organizados por la Asociación Ñandú-.

El mejor registro personal de Karoki es de 58m45s, logrado el pasado 9 de febrero en Ras-al-Khaimah (Emiratos Árabes), y encabeza el ránking mundial de la IAAF de esta temporada y está 4° en el ránking de todos los tiempos. Por su lado, Geremew ganó este año la maratón más rápida del mundo en Dubai con 2h04m00s.

Ellos fueron desde un principio las grandes esperanzas de que por primera vez se logre correr esta maratón en menos de una hora. Hasta ahora, el que más se había acercado era Ronaldo da Costa, de Brasil, quien logró salir victorioso en 1994 con 1h01m05, aunque el circuito era diferente. El año pasado, Paul Lonyangata, de Kenia, estuvo a unos segundos de alcanzarlo con 1h01m17. La vara estaba alta, y la meta, entonces, era clara.

Por otro lado, el marplatense Mariano Mastromarino, representante argentino en la maratón olímpica de Río 2016 y medallista de bronce de esa distancia en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, defiende su corona nacional y era el gran favorito.

A pesar de que la presencia masculina en el evento sobrepasa a la femenina con creces, este año, el 35% de los inscritos son mujeres. En el sector femenino, entre las atletas argentinas de pruebas de fondo viene sobresaliendo en los últimos meses la entrerriana María Luz Tesuri, campeona nacional de 5.000 metros que acaba de ganar los 15K de Buenos Aires, acercándose al tope argentino. También está, en su retorno a las competencias en el país, la marplatense María de los Ángeles Peralta, otra representante de nuestro país en las maratones olímpicas y mundiales.

Detrás, están los corredores en general. Algunos,a minutos de la largada, miran hacia adelante, se mueven en el lugar y se concentran. Para otros es una celebración. No pueden creer que están ahí. Los espectadores, en su gran mayoría amigos y familiares, filman la largada. Pablo Villca es amigo de un corredor. "Está muy emocionado y contento. Ésta es su segunda maratón. Lo voy a esperar acá como tiene que ser", afirma orgulloso.

Don't Stop Me Now, de Queen, suena por los altoparlantes. Y, a las 7.30, empieza la largada. Primero las estrellas, los campeones. Luego, el resto de los corredores. Algunos se toman su tiempo para salir. Hay gente de todas las edades, algunos alzan los puños, otros bailan, se filman entre sí. Ahora sólo resta esperar si se cumple el objetivo de menos de una hora.

Mientras, el coach Juan Pablo Pérez aguarda el regreso de su equipo en una carpa. Entrena un grupo de 100 personas: "Arrancamos la pretemporada el 8 de enero. Hace ocho meses que entrenamos para esto", explica a Infobae. Cuando los chicos vuelven aflojan en una corrida de trote por 10 minutos, y después elongan y se alimentan cada uno con sus alimentos post competencia".

La marea de gente es impresionante. Hombres y mujeres con conjuntos deportivos de todos los colores del arcoiris trotan por Figueroa Alcorta. Algunos con gorras, otros con lentes. Son las 7.55 y los atletas de élite ya llegan al Obelisco, el resto de la multitud va detrás, otros se toman su tiempo, van a su ritmo.

Amigos y familiares los siguen por la aplicación móvil de la carrera. Así, a través de un seguimiento en vivo, saben exactamente dónde están y están al tanto de su progreso y chequean cómo están.

Cruz Roja tiene siete puestos a lo largo de todo el recorrido, que comienza y termina en Figueroa Alcorta y Monroe. Javier Mastropierro, director médico de la media maratón, explica que están trabajando en conjunto con Cruz Roja y Emergencias Médicas. "Hay médicos y enfermería. Además hay ambulancias que están distribuidas a lo largo del circuito. Estamos esperando recibir unas 150 atenciones médicas, que es lo que se recibió en la última carrera. Ésta es además la primera carrera en la Argentina que es cardioprotegida, con lo cual hay distribuidos 37 desfibriladores en el circuito con voluntarios capacitados".

Mientras los primeros atletas con discapacidades y que requieren asistencia ya cruzan la meta de llegada -Andrés Biga, en handbike, sale primero-, los atletas de élite comienzan a acercarse más y más a la victoria. A las 8.10, Mariano Mastromarino va a la delantera en la categoría de campeonato nacional. Como era de esperarse, el keniata Bedan Karoki lidera la categoría general.

A las 8.27, es inminente la llegada de los primeros atletas. El récord se huele a lo lejos. Karoki y Geremew vienen codo a codo. Los jacarandás de Figueroa Alcorta parecen escoltarlos en su camino a la gloria.

Geremew, con 59 minutos 48 segundos, es el ganador de la media maratón, una marca sin precedentes en el país, un récord nacional. La multitud explota Bedan Karoki llega en segundo lugar con 59:49  y Lawrence Cherono en tercero con 1.01.57.

Cansado, aliviado y extasiado, Geremew le cuenta a Infobae que la próxima maratón que correrá será en Chicago. Sobre Buenos Aires, dice: "Me gusta mucho la ciudad, pero ya me voy mañana a casa, me espera mi familia".

(Fotos: Nicolás Stulberg)
(Fotos: Nicolás Stulberg)

Julián Molina fue el primer argentino en llegar, con 1:04:18. Le siguieron Eulalio Muñoz con 1:04:22 y Mariano Nicolás Mastromarino, con 1:04:24.

En el podio de mujeres, Vivian Kiplagat se consagró con 1:09:10. En segundo lugar salió Mercy Jerotichcon 1:10:28, mientras que Esther Chesang, con 1:10:40, llegó en tercer lugar. Durante una charla con Infobae, Chesang reconoció que para no ilusionarse no esperaba demasiado. "Estoy muy orgullosa de lo que logré", aseguró.

Entre las argentinas, Daiana Ocampo se convirtió en la campeona argentina de medio maratón con 1:14:04, y en segundo lugar llegó María Luz Tesuri con 1:14:47. El tercer puesto lo ocupó Mariela Ortiz con 1:17:03.

Luego de los grandes ganadores, el resto de los corredores sigue llegando, algunos con el ojo puesto en la meta, otros, sólo contentos de estar participando de una de las carreras más importantes de la región.

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