La búsqueda por las comidas orgánicas, la preocupación por el origen de los alimentos y las bebidas artesanales muestran el triunfo de lo saludable, sencillo y low cost (Getty Images)
La búsqueda por las comidas orgánicas, la preocupación por el origen de los alimentos y las bebidas artesanales muestran el triunfo de lo saludable, sencillo y low cost (Getty Images)

Por Juan Dillon

La rebelión de los consumidores es algo positivo y relativamente algo nuevo.  Consumidores-activistas aturdidos por el bombardeo actual de la sobreinformación, entre otros, asumieron que tienen el poder para exigir la revalorización de atributos más reales en los productos. Y el tema y sobre todo la actitud, llegó también a la cocina.

Sin etiquetas de alta calidad y bajo costo, la tendencia también alcanzó la industria de los alimentos. Productos más naturales, con cualidades tangibles, empiezan a competir contra la "felicidad artificial" que puede venir encerrada en un lindo packaging.

Así es que hoy, los valores más reconocidos demandan también de los alimentos reputación en atributos como la calidad, la seguridad, la transparencia, la ética en sus procesos de producción y la garantía de no dejar huellas en el medio ambiente. En esta lista, chocolates con quínoa, galletas "bio", cervezas artesanales, bebidas no azucaradas en envases "on-the-go", o simplemente sumar a dietas porciones adecuadas de carnes, verduras o semillas producidas de manera natural y sin conservantes, muestran el triunfo de lo saludable, sencillo y low cost.

Las tendencias en alimentos 2018

Según un reciente estudio de tendencias gastronómicas elaborado por Thermomix, junto a la consultora Mintel, el comportamiento de los consumidores europeos revela seis principales tendencias en la alimentación para este 2018.

Alimentación a medida. La moda hacia las dietas veganas o el detrimento del consumo de la carne roja son ejemplos. Ya no sorprenden los restaurantes con menús veganos, halal o libres de gluten. Estos cambios han propiciado que el 22% de los españoles siga una dieta sin gluten, vegana o vegetariana, un porcentaje que llega hasta el 25% en Italia. En cuanto al descenso del consumo de carne roja y procesada, los principales motivos son cuestiones de salud (55%) y el impacto medioambiental (37%). Además, seis de cada diez consultados afirma que una dieta basada en vegetales puede ser tan nutritiva como una basada en alimentos de origen animal. Estas tendencias seguirán al alza y las dietas continuarán personalizándose aún más.

El origen importa. Conocer la procedencia, además de los ingredientes es otro hábito que se acrecienta. La tendencia es evitar alimentos con aditivos, conservantes y otros derivados químicos. El hecho de que casi cuatro de cada diez consumidores europeos ya prestan atención regularmente a la lista de ingredientes en las comidas y bebidas reafirma la importancia de esta tendencia.

Saludable para sentirse bien. Llevar una alimentación sana, tener buena apariencia física y conseguir un óptimo nivel de bienestar personal, es fundamental. Con el objetivo de seguir una dieta equilibrada, el estudio demuestra la intención pronunciada por reducir el consumo de grasas saturadas, azúcares y sal. Los superalimentos como la espelta o las semillas de chía, considerados muy ricos en nutrientes y beneficiosos para la salud, son cada vez más demandados.

De lunes a viernes: sencillo, rápido y a buen precio. La demanda de la vida cotidiana no es obstáculo para renunciar al sabor o la calidad, requisitos que empiezan a no negociarse. En este sentido las recetas "on-the- go", para comer al paso, son cada vez más populares. El estudio confirma que por ejemplo, de los consumidores de jugos, el 60% considera los "smoothies" como buenos sustitutos del desayuno o almuerzo cuando hay poco tiempo. Sin embargo, cuando llega el fin de semana y el ritmo es menos veloz, un tercio dedica más tiempo a cocinar, confirmando el gusto que existe por la buena comida y el encuentro entre amigos.

La comida entra primero por la vista. Compartir experiencias, al fin y al cabo, es conocido que la comida entra primero por los ojos. Ahora también por las redes sociales. Para impresionar en el mundo digital se eligen recetas atractivas, ricas en color y texturas, y sobre todo, innovadoras. La tendencia suma ahora la moda de aplicaciones para fotografiar comidas y alimentos como Foodie, Food Camera o Food Bud.

El valor de lo clásico. La resignificación de lo casero o tradicional es otro atributo del momento. Del estudio surge que casi tres de cada diez consumidores apuesta por recetas tradicionales a la hora de cocinar y hacer las compras. Los platos que reúnan ese componente familiar con métodos de cocina moderna serán cada vez más demandados.

Los alimentos y la alimentación no está exenta del cambio cultural: el cuidado del ecosistema y hasta el sexismo interviene en la decisión de los consumidores (iStock)
Los alimentos y la alimentación no está exenta del cambio cultural: el cuidado del ecosistema y hasta el sexismo interviene en la decisión de los consumidores (iStock)

El cambio es de los consumidores

"La rebelión de los nuevos consumidores es algo positivo y relativamente nuevo que está sucediendo", analizó a Infobae Bruno Gerondi, especialista en comunicación y publicidad. "El marketing o la publicidad para posicionar y vender un producto se apoyaba en un determinado consenso que indicaba que era posible exagerar o sobre prometer cualidades". Las bondades de los alimentos muchas veces también fueron sobreexigidas para venderlos o simplemente posicionarlos. Ejemplos como que el vino es bueno para tal cosa, la miel para tal otra, o la banana ayuda a no tener calambres.

Según Gerondi,  "no estamos frente a anti sistemas, ni clientes que quieren retirarse del círculo de consumo. Pero sí entienden que pueden exigir que se refleje un modelo más parecido a su sistema de valores en los productos".

Emergen así prioridades también para los alimentos: el cuidado del medioambiente, una producción más transparente, e incluso el rechazo al sexismo que pueda encerrar cualquier producto. "Nada puede construirse hoy sin prestar atención a este fenómeno que se extiende", concluye Gerondi.

Alimentarse bien

Para Ariel Rodríguez Palacios, director de la Licenciatura en Gastronomía de la Fundación UADE, "comer bien es fundamental para mantener la salud y recuperarla en caso de padecer alguna enfermedad. La dieta diaria debe contener alimentos que aseguren estos beneficios".

De acuerdo al especialista, en diálogo con Infobae, "las semillas y frutos secos están siendo revalorizadas e incorporados con más frecuencia". En los últimos tiempos se encuentran como ingredientes en diversos productos como panes, galletitas, snacks. Contienen grasas muy saludables (Omega 3, 6 y 9), fibras, proteínas, vitamina E y antioxidantes.

¿Comer bien, un nuevo lujo? Rodríguez Palacios dijo que puede ser una mezcla de ambas vertientes. "Aunque -agrega- es indudablemente la comida saludable una moda muy bien fundamentada porque los beneficios están probados". También se muestra a la comida como disparador del buen humor. Las marcas de comida y bebida consideran el efecto de los productos en el estado de ánimo. "Ciertos alimentos contienen sustancias que favorecen el buen estado de ánimo, como la banana, el vino o el chocolate. Muchas marcas de comidas y bebidas, aprovechan estos beneficios en favor de sus productos", analizó el profesional.

Desde el punto de vista de la salud, José Luis Franganillo, médico especialista en nutrición (MN 85603), "las personas siguen priorizando lo económico sobre lo saludable, sin notarse aun grandes cambios". En diálogo con Infobae, Franganillo explica que aún se confunde muchas veces dieta con buena alimentación: "Muchas veces se cree que una ensalada es sinónimo de buena alimentación y son carentes en nutrientes, sobre todo proteínas que muchas veces son las que encarecen cualquier comida. Se piensa que una comida por tener semillas o aceite de oliva extra-virgen son completas o sanas". Para el médico hace falta educación en cuanto al uso de alimentos y las cantidades.

“La rebelión de los nuevos consumidores es algo positivo y relativamente nuevo que está sucediendo” (Shutterstock)
“La rebelión de los nuevos consumidores es algo positivo y relativamente nuevo que está sucediendo” (Shutterstock)

Hasta el menú cambia

"Los menús se diseñan ante todo de acuerdo con la identidad del lugar y a la demanda del público", explica Fernanda Robledo, asesora en proyectos gastronómicos. La tendencia sobre los básicos también llegó al armado de las cartas de bares y restaurantes. Para la especialista "los menús deben ser claros y simples, donde el comensal no necesite un explicación previa. Antes se usaban cartas extensas hoy no, en lo posible solo una hoja, donde las opciones sean pocas pero variadas". Y agrega: "Se impone pensar en vegetales y proteínas juntos o separados".

Democratización de los alimentos

El consumidor no está dispuesto a que sus exigencias conviertan a los productos en artículos de lujo, o simplemente reclaman la creación de un "nuevo lujo accesible". Los alimentos también deben estar al alcance de todos los bolsillos y hay empresas que ya están comenzando a innovar en esta línea.

Para finalizar Robledo cuenta que los tiempos también son relevantes: "Lo ideal es plantear una carta lo menos compleja para que se ajuste a los tiempos de los clientes, el cliente que viene a almorzar más allá de comer rico le importa comer rápido, a diferencia de los que vienen a la noche, son más relajados, pero no menos exigentes".

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