Alicia Silverstone: de la estrella teen de los videos de Aerosmith a la mujer que escapó del ideal de belleza impuesto por Hollywood

En los 90 saltó a la fama y se convirtió en ídolo de una generación. Una serie de fracasos en pantalla y burlas sobre su peso hicieron que su carrera se diluyera. Lejos de padecerlo, ella lo disfruta

Alicia Silverstone, la actriz más prometedora de los 90 prefirió alejarse del centro de la escena    (REUTERS/Danny Moloshok)
Alicia Silverstone, la actriz más prometedora de los 90 prefirió alejarse del centro de la escena (REUTERS/Danny Moloshok)

Si llegar a la cima puede ser difícil, permanecer en la cumbre a veces puede resultar imposible. Faltaban cinco años para que el siglo XX se despidiera y Alicia Silverstone tenía todo lo que para algunos es la fórmula de la felicidad: juventud, dinero, fama y belleza. Sin embargo, la muchacha destinada a estrella terminó diluyéndose en una industria que, así como te ensalza, te baja de un plumazo.

Su vida empezó el 4 de octubre de 1976. Creció en San Francisco con su mamá, una bella azafata de Pan Am, su papá, un agente inmobiliario fanático del turf y autor de un libro sobre cómo ganar apuestas, y sus cuatro hermanos. Simpática e indudablemente bonita, su padre le sacó unas fotos y las mandó a una agencia. Las imágenes llegaron a destino y las oportunidades laborales también. Posó para gráficas, pero había que estar quieta y en silencio, y a ella le gustaba jugar y parlotear, así que pasó a la televisión. El trabajo era un juego que alternaba con la escuela y algún viaje gratis a Londres, beneficios de ser hija de una azafata. Entre castings y publicidades se convirtió en una adolescente con una mezcla de candidez y sensualidad, al estilo de la Lolita de Nabokob.

Esa alquimia, explosiva y vendedora, hizo que la convocaran en 1993 para filmar The crush. La película era una especie de Atracción fatal sub 20. Narraba la historia de una adolescente enamorada de un adulto que, rechazada, le hace las mil y unas y termina no muerta en una bañera pero sí internada en un psiquiátrico. El argumento no era gran cosa pero la mostraba sexy y aterradora, lo que atrajo a una gran cantidad de adolescentes, tanto que MTV -en ese momento el oráculo y sueño de millones de chicos y chicas- le otorgó el premio de mejor villana y revelación.

Alicia Silverstone en The Crush (Crédito: Grosby Group)
Alicia Silverstone en The Crush (Crédito: Grosby Group)

Aquella distinción fue mucho más que un reconocimiento. Si en pantalla había demostrado que estaba dispuesta a todo por conseguir su objeto de deseo, en la vida real había demostrado que era de decisiones firmes.

Los productores de The Crush dudaban en darle el protagónico, como tenía 15 años las leyes no le permitían trabajar demasiadas horas. Alicia decidió presentarse a la Justicia y emanciparse de sus padres, lo que le permitiría trabajar como si tuviera 18. Afirmó que vivía sola y aunque no era cierto, el juez le creyó. Así como demostró su determinación para obtener el papel también se plantó ante los productores y se negó a filmar desnuda. Lo aceptaron; al fin de cuentas para ese pseudo thriller erótico podían encontrar una doble de cuerpo pero no a alguien que transmitiera lo que transmitía ella.

En pantalla, Alicia parecía lo que era, una chica normal y corriente, pero que sin posar ni proponérselo emanaba una sensualidad que disparaba fantasías a nivel estratosfera. Entre los que la vieron ese potencial estaba el director Marty Callner, que buscaba la protagonista de Cryin'”, el nuevo video de Aerosmith. En los 90 reinaba ese formato, cada video era una mini película que repetida en continuado por MTV llevaba a bandas de nicho a la masividad.

La pieza se estrenó en 1993 y convirtió a Silverstone en musa del rock y referente para millones de adolescentes. No era para menos. Interpretaba a una chica rebelde que no duda en desmayar de una patada voladora al ladronzuelo que le robó, se hace un piercing en el ombligo -que marcó tendencia- y termina con un fuck you censurado. Sin saberlo era semilla de un futuro que no se veía pero se venía: la revolución de las hijas.

La trilogía de videos protagonizados por Alicia Silverstone marcaron el rock de los 90


El video de cinco minutos se convirtió en un éxito. La popularidad y las ganancias de Aerosmith se dispararon y fueron por más. Después de “Cryin'” vino “Amazing”, en el que junto a Jason London mostraron la relación de una pareja en la realidad virtual, y por último, el explosivo e inolvidable “Crazy”. Con Liv Tayler protagonizan una especie de Thelma y Louise de alto voltaje para adolescentes, donde usaban toda su sensualidad para lograr lo que querían.

Lejos de la mujer objeto pero con todo el power girl, Alicia Silverstone era la actriz del momento. Su pelo rubio, lacio y larguísimo, y su cara mezcla de “odio el mundo pero lo amo” la convirtieron en icono. Había cumplido 20 años y parecía que solo conocía el lado brillante de la vida. Únicamente le molestaba que la encasillaran como la chica de los videos. "Es absurdo. No soy una estrella de video convertida en actriz. Soy una actriz seria que pasó unos días haciendo videos”.

Aunque renegaba, los videos hicieron que Amy Heckerling se fijara en ella. La directora, famosa por haber catapultado carreras de actores como Sean Penn, Jennifer Jason Leighs y Forest Whitaker, estaba en problemas. Le habían encargado una comedia para adolescentes y no encontraba la protagonista. Había rechazado a Gwyneth Paltrow, Reese Whiterspoon y hasta a Angelina Jolie. Preocupada, ejercitaba en su cinta de correr cuando vioCryin'”. “Simplemente me volví loca -contó Heckerling-. Era divertida y hermosa: cualquiera que muestre un atisbo de esa mezcla se convierte en una gran estrella”.

En "Crazy", Silverstone compartió protagonismo con Liv Tyler, la hija de Steven Tyler


Así fue como le llegó el papel de Cher Hamilton en Clueless, que acá se conoció como Ni idea. En julio se cumplen 25 años del estreno de esta comedia que cambió los filmes para adolescentes. La película mostró algo que sería tendencia: espiar en el mundo de los inmensamente ricos para comprobar que eso no significa que sean inmensamente felices. Cher era una chica desprejuiciada, consumista y bastante hueca que, sin embargo, buscaba ser querida y aceptada. Ni idea marcó a una generación que comenzaba a dejar atrás el grunge para preocuparse más por la moda y el estilo. Cher impuso las remeras cortas o puperas, y fue ejemplo del power dressing (vestirse para alcanzar los objetivos).

Alicia Silverstone nunca pudo replicar el suceso de "Ni idea"


Después de Ni idea, Silverstone subió de estrella a megaestrella. Fundó su propia productora y firmó un contrato con Columbia por diez millones de dólares. Entonces, la convocaron para filmar Batman y Robin junto a George Clooney y Chris O’Donnell. Aceptó sin dudar; no sabía que estaba cavándose su propia fosa.

La actriz que marcó una época fue juzgada por la obsesión de la época: la imagen. En 1996 en pleno suceso de Ni idea fue la encargada de entregar un Oscar. Pero su look no gustó y la defenestraron. Una revista publicó que se parecía "más a Babe -el cerdito valiente- que a una baby”m y un diario aseguró que “mucha gente dice que Alicia tiene una buena cabeza sobre sus hombros, pero, aunque suene horrible, es más importante que mantenga un buen cuerpo bajo ellos”. Pero faltaba lo peor.

Durante la filmación de Batman y Robin vivió una de las situaciones más crueles que se recuerden. Aumentó un poco de peso y su traje de Batgirl tuvo que ser modificado. El hecho trascendió y en varios programas la empezaron a llamar “Fat girl”. Es que Hollywood -como cierta parte de la sociedad- te perdona sobredosis y escándalos pero no que dejes de ser sexy. Los comentarios sobre su cuerpo fueron tan malignos que se los pone como ejemplo del fat shaming o acoso por sobrepeso.

La filmación fue un quiebre en su vida. “Fue doloroso pero no me confundieron, yo sabía que no era correcto burlarse de la forma del cuerpo de alguien, eso no es correcto para ningún ser humano -sostuvo-. No es que dije fuck you y salí de ahí como una luchadora, pero sí me fui sabiendo que eso era todo, que no iba a meterme en algo así otra vez".

Alicia Silverstone, George Clooney y  Chris O Donnell en "Batman y Robin", en 1997 (Crédito: Grosby Group)
Alicia Silverstone, George Clooney y Chris O Donnell en "Batman y Robin", en 1997 (Crédito: Grosby Group)

Lejos de querer reinventarse o adaptarse a las exigencias de chica sexy decidió no retirarse de lo que amaba -la actuación-, pero sí de lo que detestaba -la fama-. “Yo era solo una niña de teatro. Nunca quise estar en películas o televisión. No hay apoyo o educación sobre lo que haces cuando de repente te encuentras famosa y joven. Fue demasiado para mí”. Abandonó su estatus de icono y las grandes producciones, aceptó pequeñas participaciones en series y películas, y se dedicó al teatro.

Se casó con Christopher Jarecki y luego de ocho años de novios y 12 de matrimonio, en 2018 se separaron. Son grandes amigos y padres muy presentes de su hijo, Bear Blu.

En los últimos años Silverstone volvió a ser noticia por ser parte de un movimiento de época: el veganismo. “Me di cuenta de que no podía ser amante de los animales comiendo animales. Comer productos de origen vegetal es una de las maneras más efectivas de ayudar a salvar nuestro planeta”. También contó el momento en que se hizo vegana. “Acariciaba la pierna de mi perro cuando pensé que se sentía parecida a las pechugas de pollo que comía. Empecé a preguntarme a qué sabría mi pierna si alguien se la comiera”.

Ferviente defensora de los animales la actriz que se negaba a desnudarse en películas lo hizo para PETA
Ferviente defensora de los animales la actriz que se negaba a desnudarse en películas lo hizo para PETA

Preocupada por el planeta solo utiliza materiales naturales y orgánicos, y compra en tiendas de ropa de segunda mano. En esa línea regaló todo el vestuario que usó en Ni idea.

Su militancia la llevó a ser cuestionada por algunas ideas. Sin mucho sustento científico aseguró que su hijo no manifestaba problemas de comportamiento ni se enfermaba porque era vegano. Publicó un video donde masticaba la comida para luego pasársela boca a boca a Bear Bu, de entonces 11 meses, en un método llamado “premasticación o nutrición por beso”. Afirmó que los tampones causan infertilidad, las vacunas son contraproducentes y los pañales, innecesarios. En los últimos días volvió a asombrar cuando The New York Times reveló que se baña con Bear, que ya cumplió 9.

A los 44 años dice que solo participa en proyectos que la entusiasman o que le parecen divertidos. Por eso pasa de un papel de reparto en un filme de suspenso como El sacrificio del ciervo sagrado, a otro de terror como The Lodge, a una comedia romántica en Cuando ellas quieren o a American Woman, una serie corta. El veganismo le trajo nuevos y redituables emprendimientos. Publicó varios libros de cocina que fueron un suceso y lanzó una línea de vitaminas orgánicas no transgénicas.

Lejos de sus tiempos de estrella, afirma: “Soy como una abuela en mi casa, queriendo ayudar a frenar el cambio climático y criar a mi hijo”.

Para julio, y coincidiendo con los 25 años del estreno de Ni idea, se había previsto su proyección en 700 cines de Estados Unidos, pero la pandemia cambió los planes. Netflix hoy la ofrece en su catálogo. Lindo plan para ver en familia y recordar a esa adorable criatura que en algún momento de su vida cambió el rumbo y eligió ser humana antes que diosa.

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