Denise Richards, la sex symbol de los 90 que perdió su carrera pero se jugó por la vida de su hija adoptiva

La actriz que encandiló a medio planeta en “Juegos salvajes” se casó con Charlie Sheen, se divorció, se arrepintió, se volvió a juntar y a separar. Pero la vida le tenía reservada una gran batalla que logró ganar

Denise Richards (Shutterstock)
Denise Richards (Shutterstock)

La mujer sabe que su matrimonio terminó en desastre. De nada valió amor ni enamoramiento, pasión ni razón. Hubo un momento que sintió que ya no le quedaban palabras para convencer ni lágrimas para derramar. Intentó con todo, no alcanzó con nada. El divorcio ya no era una salida sino el único camino. Pero en ese caos siempre contó con una certeza. Jamás renunciaría a la maternidad. Ya tenía dos hijas biológicas, Lola Rose y Samanta Katherine, pero con el que era su esposo se anotaron en un registro de adopción y hoy, varios años después y divorcio de por medio, la llamaron para decirle que hay una beba esperando por una familia.

La mujer duda acerca de si el futuro le deparará una pareja pero no siente dudas de su futuro y presente como madre. Por eso dice que sí, que será la mamá de esa beba. Cuando la acuna por primera vez dice su nombre con ternura: Eloise. Llama a su hija con el nombre de su abuela. Esa mujer fuerte e incondicional que la acompañó en los momentos más duros y que falleció hace dos años. Esa mujer con una beba en sus brazos es Denise Richards, la sex symbol que enloqueció a medio planeta en Juegos salvajes, la esposa que soportó con paciencia los descalabros de su esposo, Charlie Sheen, hasta que se hartó y se divorció de ese hombre que tanto amó. Esa madre embobada con su pequeña hija no sabe que a ambas les espera una dura batalla…

Como tantas estrellas de Hollywood, la vida de Denise Richards parecía destinada al éxito y la felicidad. El destino la había dotado de eso que algunos consideran una bendición y otros una maldición: era bella casi en la categoría sobrenatural. Dueña de un rostro magnético y de un cuerpo escultural, en los ’90 fue un sex symbol indiscutido. Pronto consiguió un lugar en una agencia de modelos, paso previo a su desembarco en Hollywood. Vinieron algunos papeles menores en series como Lois & Clarque y Melrose Place.

Su primera incursión éxito en el cine fue en Starship Troopers, pero fue en Juegos salvajes donde literalmente encandiló a medio planeta. En ese thriller erótico se besaba en una pileta con Neve Campbell, una escena que aún dos décadas después sigue encabezando los listados de “los mejores besos lésbicos de la historia del cine”. Era 1998 y nadie cuestionaba la atracción que emanaba Denise aunque sus dotes actorales estaban más cerca de los premios Razzie que los Oscar.

Neve Campbell y Denise Richards en la película "Juego de salvajes" (Shutterstock)
Neve Campbell y Denise Richards en la película "Juego de salvajes" (Shutterstock)

Pera si para esa época el rostro de Denise era uno de los más conocidos de Hollywood, entre los actores jóvenes había un rey indiscutible: Charlie Sheen. Venía de protagonizar exitazos como Pelotón y Wall Street, además de participar en algunos capítulos de Friends. Su talento actoral era indiscutido, quizá por eso quedaban en un segundo plano sus escándalos con prostitutas y sus problemas con las drogas.

Y de ese chico malo se enamoró la bella Richards, cuando coincidieron en el rodaje de Good Advice. Quizá pensó que su amor podía salvarlo. Es cierto que en varias entrevistas ella había reconocido que su “punto débil” eran los perros heridos o enfermos y que por eso llegó a cuidar a uno con tres patas, a otro ciego y a otro con cáncer terminal. Pero no es lo mismo una mascota que una persona…

En 2002, Richards y Sheen se casaron. En 2004 nació su hija Samanta, y un año después Lola. En 2005, embarazada de seis meses, Richards anunció su divorcio pero cuando nació la niña la pareja se reconcilió y comenzó una terapia. No funcionó. El 4 de enero de 2006 Richards no solo volvió a pedir el divorcio también solicitó una orden de restricción.

A partir de entonces comenzó una relación donde el actor en varios momentos lucía su descontrol y Richards mostraba su templanza. Como cuando escribió un agresivo mensaje comparando a sus ex: “Brooke M es una estrella de rock muy sexy a quien adoro. D Richards es una vergonzosa pila de m!3$%@ (sic). ¡Feliz día del padre!" La actriz simplemente respondió: “¡Feliz Día del Padre! Pásala bien en México, Charlie. Las niñas están decepcionadas por no poder celebrar este día contigo, pero lo haremos cuando regreses".

Denise Richards con Charlie Sheen (Shutterstock)
Denise Richards con Charlie Sheen (Shutterstock)

En otra ocasión, Sheen se apareció en la casa de sus ex suegros, para celebrar el Día de Acción de Gracias, pero lo hizo acompañado de una prostituta. Richards, lejos de hacer una escena, abrió la puerta con una sonrisa “ya no estaba enamorada de él, así que no me importó”. Sheen le explicó sin sonrojarse que su acompañante se quedaría en el auto mientras cenaban. Entonces, ella hizo de la “sororidad” no una palabra sino un hecho. Sintió pena por la muchacha y la invitó a pasar. A las nenas le dijeron que era una “amiga del papá”.

Después de Sheen, Denise se enamoró de Richie Sambora, guitarrista del grupo de Bon Jovi. El problema es que el músico había estado casado con Heather Locklear, que era… la mejor amiga de Denise. Así que la amistad se rompió pero ellos iniciaron su romance. La relación tuvo idas y vueltas. Es que Sheen no ayudaba mucho con sus declaraciones, como cuando en una entrevista con la revista Rolling Stone aseguró que seguía pensando en su ex mujer: “Ella está estupendamente. ¿Me acostaría con ella? Sí. ¿Y ella? No lo sé”.

Fue entre estas idas y venidas con el guitarrita y las declaraciones picantes de su ex que a la vida de Denise llegó un nuevo y verdadero amor. Uno de esos amores que son para toda la vida y que literalmente cambian tu mundo.

Llegó Eloise, una beba a la que Richards adoptó como madre soltera. Cuando la tuvo en sus brazos no temió encarar su crianza sola. Contaba con su familia, con sus amigos y con Sam que había cumplido siete años y Lola, seis.

Denise Richards y Richie Sambora en el 2006 (Shutterstock)
Denise Richards y Richie Sambora en el 2006 (Shutterstock)

Esa familia de mujeres recibió a la pequeña con amor infinito. La beba se integró sin problemas, pero a los meses su intuición pero también su experiencia de madre le indicó que algo no andaba bien con su pequeña. No mostraba avances en su lenguaje, no caminaba, tampoco lograba sentarse ni contaba con control de esfínteres.

Comenzaron los estudios y un interminable peregrinar por médicos, especialistas, consultas e interconsultas. Recién cuando Eloise cumplió dos años y medios fue diagnosticada con el síndrome del cromosoma 8 recombinante, una enfermedad genética que afecta gravemente al corazón, los genitales, y que causa un fuerte déficit intelectual.

Desolada con el diagnóstico pero no derrotada decidió hacer todo lo que estuviera a su alcance para darle la mejor calidad de vida a su hija. Así inició todos los tratamientos indicados. Puso esfuerzo, garra y corazón y Eloise también puso lo mismo. Así lloró de emoción cuando la pequeña a los dos años logró dar unos pasos. Luego lograron que comenzara a comunicarse.

“Eloise solo puede pronunciar un número pequeño de palabras. Hay algunos momentos en los que aparenta su edad y otros en los que emocionalmente parece que tenga tres años. Ha sido un reto. Aprendo cada día porque realmente no existe una hoja de ruta para un caso como el suyo”, contó en una entrevista donde hizo público el trastorno de su niña. También reconoció que no sabe cómo seguirá su desarrollo: “Cada niño es diferente. No sé si Eloise llegará a hablar alguna vez como una niña normal, pero, como madre, quiero lo mejor para mis hijas y las cuido sin importarme las circunstancias”.

Denise Richards con su hija Eloise en 2015 (Shutterstock)
Denise Richards con su hija Eloise en 2015 (Shutterstock)

Para solventar los tratamientos volvió a trabajar en esas tablas de salvación (o de hundimiento) que son los reality shows. Protagonizó It’s Complicated, donde mostraba cómo era su vida cotidiana. Pero la crítica y la audiencia no las acompañaron y el programa duró una temporada. Luego participó en Dancing with the stars. Los programas mejoraron sus finanzas pero no relanzaron su carrera.

Sin embargo, su corazón solidario siguió intacto. En 2013 se hizo cargo temporalmente de Bob y Max , los gemelos que su ex Sheen tuvo con su tercera esposa y que fueron sacados de su hogar por el consumo de drogas de sus padres.

Mientras intentaba resucitar su tarea y seguía con las terapias de Eloise fue que conoció a Aaron Phypers. El hombre no solo es actor también dirige un centro llamado Quantum, que trabaja con energía cuántica y equilibrio del cuerpo desde un enfoque holístico. Denise llegó al lugar buscando un nuevo tratamiento para su hija y allí se enamoraron.

En 2018 la actriz sorprendió con su casamiento en Malibú. Fue una boda que se mantuvo en secreto, tanto que el diseñador del vestido Mark Zunino tuvo apenas un día para prepararlo, quizá por eso en las redes el modelo fue muy criticado. Con el amor, también le llegó a Denise la oportunidad de protagonizar un segundo reality, Real Housewives of Beverly Hills.

Denise Richards y Aaron Phypers en una fiesta del reality "The Real Housewives Of Beverly Hills" (Shutterstock)
Denise Richards y Aaron Phypers en una fiesta del reality "The Real Housewives Of Beverly Hills" (Shutterstock)

A pesar de los cambios que puedan devenir en su vida, lo que seguirá inalterable es su amor incondicional de madre. Un amor capaz de preservar a sus hijas hasta de su propio padre, sin por eso detestarlo. Un amor capaz de mitigar un síndrome que parece imposible. Seguramente la bella Denise nunca recibirá un Oscar y su calidad como actriz seguirá siendo dudosa, pero como madre se merece todos los premios y eso nadie ni siquiera su conflictivo ex se atreve a cuestionarlo.

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