Florencia Jazmín Peña y Nicolás Occhiato (Foto: Instagram)
Florencia Jazmín Peña y Nicolás Occhiato (Foto: Instagram)

El aislamiento social obligatorio trajo consigo que en varios trabajos se reacomode la manera de llevar adelante las diferentes actividades. El Bailando por un sueño no es ajeno a esto y ante el impedimento de reunir a las parejas para que empiecen a ensayar, la producción del programa que comanda Marcelo Tinelli tuvo que salir a buscar soluciones.

Nicolás Occhiato y Florencia Jazmín Peña, los campeones de la última edición, fueron una de las primeras parejas en poner el funcionamiento el ensayo a distancia junto a Matías, el coreógrafo encargado de armar sus rutinas y movimientos y llevarlo a la práctica sin poder estar junto a ellos.

En una entrevista exclusiva con Teleshow, Flor brinda sus sensaciones al respecto: “Fue todo muy raro, muy novedoso. El hecho de ensayar a distancia, sin las facilidades de poder vincularse en un estudio o en un gimnasio, donde sea, pero juntos. Acá estamos, haciendo todo lo posible, porque el show debe continuar”.

Florencia Jazmín Peña y Nico Occhiato, ensayando a la distancia
Florencia Jazmín Peña y Nico Occhiato, ensayando a la distancia

En segundo lugar, lo más complejo fue organizarse para no perder lo más básico: la coordinación. “Lo primero, para poder organizarnos, Mati mandó videos y después hizo una videollamada con los tres, pero después siguió con Nico, porque le llevó un tiempito más, y yo lo que hice fue aprendérmelo por video, sola, y después hice videollamada con Mati, para corregirme cosas que estaba haciendo mal. No es fácil coordinar de esta manera. Me corrigió cosas de movimientos de izquierda y derecha, eso fue lo más difícil de coordinar al principio. Le ponemos mucha garra a la situación; hicimos tres ochos, que es una partecita muy pequeña de la coreo, pero bueno, lleva un poquito más de tiempo”.

De todas maneras, pensado en el futuro, la bailarina piensa que lo más complejo vendrá después, cuando se encuentren en la pista. De seguir la cuarentena, los participantes bailaran en estudios diferentes, en espejo. “Salir a la pista, respetar la distancia, salir sin haberlo ensayado ni siquiera una vez juntos, va a ser un tema. Sucede que en la pista hay otras dimensiones que las que yo puedo tener un mi monoambiente. De hecho ya me está costando, tengo que correr todo para poder hacerme lugar…y bueno, trasladar eso a otras dimensiones no va a ser sencillo. En este momento que estamos viviendo lo importante es generar risas, y bailando a distancia, con la novedad y todo, va a causar mucha risa me parece”.

En las últimas horas, se habló de un desgaste de la pareja y baile y que a días del inicio del Bailando 2020, la participación de ellos pendía de un hilo: “¡Es todo mentira! ¿De dónde sacaron eso? Somos los últimos campeones y ya nos quieren desestabilizar, ja,ja,ja. Con Nico nos llevamos bárbaro, laburamos juntos todo el verano, sigo en Todo puede pasar, el programa que tiene Nico en Canal 9…escuche que me dicen la malquerida, y nada que ver, nadie me demuestra eso, es bastante imposible que sea verdad que me llamen así. De todas maneras, si a alguien le caigo mal, está bien, uno no le puede agradar a todo el mundo, lo importante es que seguiré siendo quien soy, con mi energía positiva, porque estoy muy feliz de mi trabajo, de lo que se genera con la gente en mi Instagram @florjazminp”.

Por otro lado, y pasando a su costado más sentimental, cuenta como es la convivencia con ¿su novia? Magalí Tajes. “Nos agarró la cuarentena juntas y decidimos que siga así, para ver qué onda, y para no pasarla en soledad. Nos divertimos muchísimo. Ella es escritora, está trabajando en su tercer libro…ella viene de cuatro meses viajando antes del coronavirus y se iba ir de vuelta para meterse en este tercer libro, pero por todo esto no se pudo ir. No somos novias, no tenemos ese título, pero nos llevamos re bien y nos queremos un montón. La verdad es que nos estamos llevando re bien…en la época en la éramos novias trabajábamos mucho las dos, casi no teníamos tiempo, pero con el coronovirus se generó este tiempo que nunca habíamos tenido”.

Mucho más distendida, con el humor que la caracteriza, le puso su ingenio a la pregunta sobre qué es lo más difícil: ¿Bailar con Occhianto, reconocido pata dura, o la convivencia? “Lo más difícil es entrenar todo lo que tengo que entrenar para ponerme en forma y llegar en optimas condiciones al Bailando, sola, en casa, sin un entrenador, sin poder ir al gimnasio. Mi cuerpo es mi herramienta de trabajo y lo tengo que cuidar”.

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