Román, en su entrevista íntima con Teleshow

Después de haber probado con el fútbol en la adolescencia y con el reggae en sus comienzos en la música (inspirado en el Bahiano, de Los Pericos), Román Sívori finalmente encontró su norte. Y lo hizo con la canción "Brújula de amor", justamente, el hit que lo lanzó a la fama como líder del grupo Román El Original. Allí donde el cantante fusionó el ritmo nacido con Jamaica con la cumbia,  y que lo llevó a dar 13 shows por noche.

De aquel tema -y ese acercamiento a lo popular- han pasado varios años. Y Sívori ya es otro, por lo que se escucha, cuando habla de su hija, por ejemplo, y por lo que se ve, como lo explicará en esta nota con Teleshow.

—Eras casi jugador de fútbol y de repente te volcaste a la música.

Sí, sí, de chico me gustaba jugar mucho al fútbol. Jugué en varios lugares, pero no se me dio. Por ahí no tenía las condiciones. O por ahí otros tenían un representante y yo no. Igual mejor que no se me dio porque se ve que lo mío era la música.

"Brújula de amor", de Román El Original (Video: YouTube)

¿Cuándo te diste cuenta de eso?

De casualidad. Yo trabajaba en una radio zonal de cumbia: era el conductor y el productor del programa, todo. Yo escuchaba a los grupos, y trajeron una banda, Chajá. "¿Te animás a tocar?", me dijeron. "Sí, obvio", Muy caradura. Me gustaban mucho Los Pericos, el Bahiano, y yo lo copiaba al momento de cantar. Probé cantando en una banda de cumbia reggae que se llamaba Ben Laden. Hasta que una persona me hace la propuesta para armar algo nuevo: tenía una maqueta de lo que hoy es El Original. "Mirá, tengo esta idea", me dijo. "No, perdóname, pero no los puedo dejar tirados  a los chicos de Ben Laden". Pero no apareció trabajo, se desarmó la banda, y llamé a esta persona: "Che, se terminó lo que tenía, ¿querés que probemos eso?". "Bueno, dale". Probamos con mi voz, me gustó, a ellos les gustó, y a partir de ahí empezamos a idear lo que fue El Original.

¿Ahí estabas seguro de que querías dedicar tu vida a la música?

—Yo tenía 19 años: quería ganar un poco de plata para comprarme mi pilchita, ¿no? Y ganar mujeres. A esa edad uno piensa en otras cosas.

¿Y te funcionó?

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¿En algún momento te la llegaste a creer?

Sí, sí… Me creía que era lindo porque estaba en la tele. Es lo que le pasa a más de uno… Pero lo importante es que me di cuenta a tiempo y me bajé de ese caballo.

—De lo contrario, ¿qué hubiese pasado?

—Sino, la gente te empieza a abandonar, no te sigue: por más fanatismo que tenga, si te vienen a pedir un autógrafo o una foto, si vos le decís que no esa persona ya no te sigue más.

¿Les decías que no?

Sí. Salía con mi novia o con amigos a un shopping o adonde fuera, y era: "¡Ay, Román!". Me ponía nervioso, no sabía cómo manejarlo… Pero por ahí pasaba una señora por atrás y decía: "¿Y este quién es?", y eso era lo que a mí me hacía sentir mal

—Y no ser el centro de atención cuando estás en un grupo compartiendo otras cosas.

—¡Claro! Exacto.

Román en los estudios de Infobae (Foto: Santiago Saferstein)
Román en los estudios de Infobae (Foto: Santiago Saferstein)

—¿Cómo lo vivía tu familia?

—Soy hijo de madre soltera, a mi me crió mi mamá y mis abuelos. Y al principio de esto yo vivía con ellos, y tenían miedo por lo que es la noche y demás. Pero gracias a Dios siempre fui una persona que se supo manejar en ese sentido: sé cuándo decir que no, sé cuándo decir que sí. Mis abuelos están súper orgullosos, mi mamá también. Y hoy ya tengo mi familia formada con mi mujer y mi hija. Mi hija me hace reír porque por ahí vamos a algún lado juntos y alguien me dice: "¿Vos sos Román, El Original?", porque yo cambié mucho, y mi hija les responde: "Sí, sí, él es Román, el cantante".

¿Te cambió mucho la paternidad?

— Sí. Mi hija me cambió en muchos aspectos en cómo manejar mi vida. Era una persona que vivía prácticamente de noche porque mi trabajo es nocturno por los shows en los boliches; además, estaba acostumbrado a grabar de noche. Dormía hasta las 5, 6 de la tarde todos los días; y hoy me levanto a las 6 y media de la mañana todos los días, me acuesto más o menos temprano.

¿Podes hacer las dos cosas?

Sí. Suelo trabajo desde el miércoles hasta el domingo, entonces el ultimo día que trabajo llego a casa y no me acuesto: como el asado del mediodía del domingo, sigo de largo y a la noche me acuesto tempranito para ya el lunes arrancar temprano. Me manejo de esa forma porque sino mi esposa y tu hija casi no te ven.

¿En algún momento te cansaste de esta profesión y pensaste dedicarte a otra cosa?

Mirá, me ha pasado en un momento que me sentía desorientado cuando me sentaba a grabar algo nuevo y no me salía nada. Y llegué a decir: "Ya está, hasta acá llegué". Si no tengo ideas, si no me sale nada…

Qué duro estar tanto tiempo así, con el papel en blanco.

—Es muy duro. Pero tengo compañeros, amigos, mi mujer que siempre me acompañan y me apoyan. "Si esto es lo que te gusta, ¿qué vas a hacer?", me decía. Entonces cuando me pasan esas cosas prefiero tomarme unas vacaciones, un tiempito. Reseteo y vuelvo más enchufado.

Y otra cosa interesante es tu cambio de look. ¿En qué momento decidiste usar tatuajes, el pelo recogido? 

Cuando arranqué yo era súper flaquito. Después tuve una época en la que engordé bastante porque entre viaje y viaje comía comida chatarra, no dormía bien. Además, he tenido varios colores en la cabeza. Y tuve barba, después me la saqué. Hasta que dije: "Ya pasaron los años, tengo que hacer algo para empezar a verme mejor". Primero lo hice para verme mejor para los demás, estéticamente, digamos. Pero ya hace cinco años que entreno, y ahora es un estilo de vida para mí. 

Pero antes, ¿cómo querías que te vieran?

—Mejor físicamente, porque así como las personas que te van a ver te siguen por tu música, hay muchos que te siguen por tu imagen. Y yo sentía que me faltaba imagen.

¿Estabas dejado?

Sí, estaba bastante dejado.

El antes y el después de Román El Original
El antes y el después de Román El Original

—¿Te mirabas al espejo y no te gustabas? ¿Te sentías inseguro?

Sí. El primer día que empecé a entrenar me saqué una foto en el vestidor de casa. Hoy la miro y digo: "No, no puede ser…". Vos me veías vestido y parecía flaco, pero me sacaba la ropa y tenía unos flotadores así, una panza así, no tenía pecho, tenía los hombros caídos, era medio caderón… Era otra cosa, totalmente distinta.

¿Te llegaste a obsesionar?

No, obsesión no, porque si no tengo ganas no voy a entrenar. Por ahí se obsesiona un poquito cuando está llegando el verano porque se quiere ver un poco mejor, pero no lo siento como una obsesión: hago doble turno de entrenamiento, hago seis comidas por día, ando con las viandas, pero lo hago porque me gusta, no porque sea una obligación sino porque yo me quiero ver mejor. Ir al gimnasio es como una terapia para mí.

¿Y las mujeres se te acercan más con este nuevo look?

Sí, sí, sí, bastante. Igualmente así como estaba, que yo me veía como deforme, en ese momento igualmente ganaba bien

—Llegó un día en que hiciste 13 shows en una noche y te desmayaste.

Sí. Arrancamos a las 20 horas porque era época de verano, de carnavales, y el último show, me acuerdo perfecto, era a las 8 de la mañana en Temperley. Terminé el show, me senté en la camioneta y yo digo me desmayé porque me quedé dormido: no daba más.

13 shows en una noche, ¡Dios mío!

Y hubo una época antes de lo de Cromañón que había muchísimos más boliches, y se llegaron a hacer 40, 45 shows por fin de semana.

¿Y cómo tenías tanta energía? ¿Tomabas algo?

No, tenía 19, 20 añosNo me cansaba, ahí podía estar sin dormir. A veces hacíamos 9, 10, 11 shows el viernes y al otro día, al mediodía, teníamos que estar en América para hacer Pasión de Sábado y en ese momento me la bancaba. Hoy, por ahí hago 5, 6 shows y no doy más, no me da la garganta. Y por más que entrene, no me da el físico, me siento cansado. Y como hoy tengo a mi hija también pienso en los riesgos, porque para hacer 13 shows, imaginate que…

La camioneta tenía que ir rapidísimo.

La velocidad. Y no respetás semáforos, no se respeta nada. Es algo complicado. Pero bueno, estamos bien, gracias a Dios estamos bien.