"El arte fue siempre la posibilidad de construirme como una mujer feliz", cuenta Luisa Kuliok, que a los cinco años se acercó al teatro. "Nosotros venimos de una familia humilde, y hay algo en el mundo del arte que te permite que lo que parece imposible, sea posible", reflexiona la actriz, quien en la tercera temporada de la obra Juegos de amor y de guerra, dirigida por Oscar Barney Finn, interpreta a una mujer de la oligarquía que no tiene límites. "Nos gusta mucho contar esta historia que está basada en un hecho real", explica Luisa..

Luisa Kuliok en “Juegos de amor y de guerra”
Luisa Kuliok en “Juegos de amor y de guerra”

"Hemos acordado, junto con el Centro Cultural de la Cooperación, que las entradas sean lo más accesibles posible", destaca al explicar que las familias, por la crisis económica, tienden a suspender los gastos vinculados al esparcimiento. "Hoy, es lo lógico, con el costo de los medicamentos y de la comida, con la cantidad de despidos, con las pocas posibilidades laborales, con una apertura indiscriminada para los productos del exterior que ha hecho que tantas pymes cierren… -sostiene Kuliok-. Es muy doloroso ir caminando por las calles y ver, como uno ve, los negocios cerrados. Agradezco muy profundamente a la gente que puede hacer ese sacrificio de pagar una entrada de teatro. Pasa a ser como suntuoso cuando en realidad sin la cultura y sin una formación que alimente al alma, que a uno lo haga sentir y reflexionar, no tenemos posibilidad de evolucionar como pueblo".

—Un sector de la sociedad cuestiona por qué si no tenemos hospitales en condiciones y con los indices de pobreza que existen en el país, vamos a invertir en cultura.

—Siempre va a haber un sector de la sociedad que cuestione. Muchas veces aquellas cosas que por ahí ellos pueden pagar, es donde no quieren la inclusión de otros, que también puedan participar. En algunos estratos de nuestra sociedad, de nuestra comunidad, intentan que no haya movilidad social. Ese es uno de los grandes problemas que tenemos. Acá hay una confusión donde parece que uno llega a lo que llega, solo, y uno nunca llega solo a lo que llega. Tiene que haber desde el Estado una posibilidad, que dé las leyes y que dé los cuidados. Para eso elegimos a nuestros representantes: ellos deben darnos el caldo de cultivo para que nosotros crezcamos. Acá hubo una confusión respecto a que todos los cambios a favor que sí han habido en los años anteriores, con el otro gobierno, han sido porque ha habido una contención. Podés estar más de acuerdo con algunas cosas, con otras, pero había una ocupación en la inclusión. Quiero un país donde entremos todos, donde todos podamos comer, trabajar, soñar.

—¿La querés a Cristina Kirchner candidata?

—Sí, ojalá… ojalá ella quiera. Pero bueno, sabemos los riesgos también de que se postule (risas).

—¿A qué te referís?

—Y… los riesgos, porque no sabemos qué va a pasar si se postula. Tenemos ejemplos cercanos en Brasil. Necesitamos un país amparado por leyes que se cumplan, que se hagan los debidos procesos judiciales.

—Hablemos de tu carrera. ¿Cuál es el personaje que la gente más te recuerda?

—(Risas) Que linda pregunta. La extraña dama. La monja, sí.

—¿Te gustó ser monja?

—Se había ido Jeanette Rodríguez, y Omar Romay, el hijo de Alejandro, me llama por teléfono y me dice: "Tengo que hablar con vos, vení esta tarde". No me conocía. "¿Por qué?", le digo. "Si querés saberlo, vení". Me contó tres escenas, y yo le dije: "Esto es una historia extraordinaria, esto va a ser un gran éxito". No imaginé tanto. No fue un éxito, fue un fenómeno.

—¿Fue un cambio para vos? ¿Hubo un antes y un después?

—Acá me había ido maravilloso, pero fue pasar las fronteras.

—¿Y no dudaste? ¿Aceptaste inmediatamente?

—Sí, no dudé, de eso no dudé. Pero había que arreglar el cachet. No cerraba porque me querían pagar muy poquito, menos de la mitad de lo que era mi cachet en Canal 9. Y yo sabía que a Jeanette le iban a pagar la fortuna que le correspondía porque tenía todo un mercado afuera.

Luisa Kuliok junto al Colectivo de actrices militando por la legalización del aborto
Luisa Kuliok junto al Colectivo de actrices militando por la legalización del aborto

—¿Era poco lo que te querían pagar por La extraña dama?

—Menos, que fue lo que me pagaron. Rápidamente, te cuento cómo se dieron los sucesos. Yo había amamantado a mi hijo hasta los 10 meses. Y luego empecé a hacer un curso los sábados para poner todo en caja. Luis Agustoni, que había sido maestro mío en seminarios, me dice a la salida: "Luisa, ¿podemos tomar un café?". "Claro, sí claro". Se sienta frente a mí, me mira y me dice: "Sos una mujer hermosa". Yo, chocha, le dije: "Ay, muchas gracias, gracias…". Dice: "Esas canas te quedan muy mal". "Todos me dicen que me quedan preciosas". "Te mienten". (Risas). Salí de ahí y de inmediato llamé a mi peinador: "Escuchame una cosa, mirá lo que me dijeron, ¿qué hago? ¡¿Por qué no me dijiste?!". "El miércoles voy a tu casa y te tiño". El lunes a la mañana me llama un director muy querido por mí, de Canal 9, y me dice: "Luisa, te va a llamar Omar Romay porque se fue Jeanette Rodríguez y quiere que lo hagas vos". Lunes a la tarde me llama Omar, con lo que ya te conté: "Si querés saber, vení".

—Y vas.

—Voy el martes, quedo enamorada, dispuesta a hacerlo, y había que arreglar efectivamente ahí el cachet. El miércoles viene mi amigo a teñirme y mi representante estaba hablando y no cerraba. Me llama por teléfono, yo estaba con los pelos metidos en esas cofias, cinco pelos me había sacado para teñirme, y me dice: "Luisa, no arreglamos. No te quieren pagar lo que es tu cachet. No te lo van a pagar. Y dice que se va a buscar una actriz a España". Y le digo: "¡Que se vaya! ¿Por qué tengo que ganar menos de la mitad? No entiendo eso. No lo voy a hacer". Mirá lo que es la vida… Como yo tenía eso (por la cofia) puesto en la cabeza y esos pelitos por acá, y tenía una toalla blanca, entonces le digo al peinador: "Esperá, esperá que me quiero ver en el espejo. Nunca me vi con una cosa así en la cabeza". Entonces voy al espejo y veo a la monja. Porque esto era como un rastrillo y la toalla blanca. Vuelvo, llamo a mi representante y le digo: "Cerrá lo que sea porque yo soy la monja, tengo que hacer ese personaje". Muy fuerte.

—Y te pagaron la mitad de lo que era tu cachet.

—Sí, sí, menos… Me parecía una injusticia atroz.

—Interpretaste a una monja. ¿Cómo ves al papa Francisco?

—Es un Papa que ha tomado una actitud de ruptura en muchas cosas, frente a la Justicia, frente a los países y a los lugares que realmente están en situación de pobreza, de miseria. Esto de tierra, techo y trabajo a mí me parece esencial, y esa es la lucha que él ha tenido. Incluso con su postura respecto a  Milagro Sala. Yo aplaudo todo eso porque estoy en la misma línea. Pero estoy en contra de toda la parte ortodoxa, que tiene que ver con lo religioso y que nos desconoce como personas para poder elegir nuestra sexualidad y considerarnos seres humanos, personas humanas. La postura que sigue teniendo frente al aborto seguro y gratuito a mí me parece muy dolorosa, y sin duda equivocada. Todas las religiones también tienen que aprender a hacer su camino de transformación porque la fe es algo muy íntimo y la institución se transforma en censora. Las iglesias tienen que hacer ese camino, porque si no nos están matando. No pueden compararnos con genocidas porque queremos el aborto legal, seguro y gratuito.

Luisa Kuliok acompañando la militancia feminista
Luisa Kuliok acompañando la militancia feminista

—Le has puesto mucho el cuerpo al tema.

—Sí, le he puesto el cuerpo, se lo sigo poniendo. Formo parte de Actrices Argentinas. Es un grupo multipartidario que no tiene ninguna tendencia política.

—A veces son criticadas por eso.

—Como si fuéramos todas…

—Como si todo el movimiento fuera kirchnerista.

—A mí no me asustan las críticas porque cuando uno mueve estructuras tan grandes, como está haciendo el movimiento de mujeres, se pagan precios muy caros. Creo que el único límite es el daño al otro. No hay más límites que eso.

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