"Vine por cuatro meses, pero me atrapó la escuela actoral", asegura Daniel Pacheco, el colombiano que interpreta a James en El Marginal. Debutó como actor a los 24 años en Bogotá y en 2010 se animó a probar suerte en Argentina.

(Crédito: Santiago Saferstein)
(Crédito: Santiago Saferstein)

"De repente, me encontré muy cómodo y contento, terminaba un curso y arrancaba otro", agrega quien fue convocado para ser parte de la ficción de Underground en la que forma parte de la banda de los hermanos Diosito (Nicolás Furtado) y Mario Borges (Claudio Rissi).

Un día, regresando a su casa, descubrió que tenía 400 pesos en el bolsillo y que quería vivir la experiencia del encierro. "Había estado en el penal de Devoto, pero no había podido entrar y me quedé en los alrededores sintiendo la energía de los que visitaban a los reclusos. Pero, me faltaba vivir la experiencia del encierro", explica el actor de 35 años que en la ficción utiliza un short de Boca, club del cual es hincha en Argentina y motivo que le valió una invitación a la cancha para ver un partido desde la tribuna junto a La 12.

—¿Cómo se te ocurrió encerrarte en tu casa el mes previo a empezar a grabar El Marginal?

—Sentía que tenía algo en deuda con el personaje. Que faltaba algo de la piel de James. Venía con una preparación de tres meses y dije: 'Hay algo que el cuerpo tiene que registrar del encierro'. Así que cuando volví a mi casa, vi que tenía 400 pesos en el bolsillo, pensé en qué cosas necesitaba urgente además de lo que ya tenía y compré unas latas de atún, mucho arroz, algunas verduras y líquido. Duré 27 días y me sirvió bastante. El cuerpo registró cierta incomodidad. Ese registro corporal me dio una buena sensación y me permitió interpretar mejor a James.

—Durante ese tiempo, ¿recibiste visitas o estuviste totalmente incomunicado?

—No, las personas que me conocen saben que estaba enfocado a preparar el personaje y que cuando tengo una propuesta actoral me lo tomo en serio. Entonces, me lo respetaron y sabían que no contaban conmigo para alguna salida por un par de días.

—La última semana achicaste el encierro y estuviste solo en tu cuarto…

—Los días previos me permití ver televisión, utilizar la cocina, hice mucho ejercicio, preparé el léxico de James, que es muy especial y lo tuve que elaborar. Y la última semana necesitaba un poco más de encierro así que me pasé al cuarto y obviamente salía al baño, pero no vi televisión ni nada. Y bueno, sobrevivimos.

—¿Cómo manejaste el hecho de no ver a nadie esos días?

—Me permití seguir en contacto telefónico, así que estaba atento a lo que pasaba. Pero no le había contado a nadie de la producción de Underground. Solo estaba atento a la fecha de comienzo de grabación por si había algún cambio pero ya la tenía. Aproveché que faltaba un mes para eso, quería estar preparado.

(Video: Teleshow)

—¿Te alcanzó lo que habías comprado?

—La última semana me quedé corto de agua. Tuve que hervir para tomar agua potable. La proteína de carne también se me agotó. Entonces, tuve que sortear entre verduras, mucho arroz, y los carbohidratos que tenía a mano. También estuvo bueno porque aprendí a cocinar un montón de cosas con los recursos que tenía.

—¿Conocías la cárcel de Caseros? ¿Qué sensación tuviste al grabar ahí?

—No la conocía. Investigué mucho porque sabía que ahí se había grabado Tumberos, pero nunca había ido. Actoralmente nos sirvió bastante porque estás en un lugar real con una energía latente. Más allá de que la gente estuvo encerrada hace muchos años, la energía está ahí, en los barrotes, en las paredes… Nosotros utilizamos tres o cuatro pabellones, pero está todo el resto y lo podíamos visitar, indagar, caminar. Hay fotos, leyendas escritas… La verdad, fue algo positivo actoralmente porque era mucho más fácil. No es un estudio, es un lugar real en el que se respira cárcel, algo sórdido, oscuro. No más agarrar los barrotes, ya te generaba algo especial.

—Cuando terminaron las primeras grabaciones, todavía no estaba confirmado que habría otra temporada. ¿Fue fácil dejar a James en la cárcel y despegarte del personaje?

—La preparación actoral siempre va en función de saber abandonar un personaje y alejarnos en el momento que se requiera. De hecho, le hicimos una especie de ritual el último día de grabación con los compañeros con los que compartimos el mismo pensamiento. Sabíamos que el producto era bueno y nos encargamos de despedirlo y dejarlo ahí. "Bueno, loco. Quedate ahí que nos vamos a volver a ver", lo despedimos y esa energía quedó ahí.

—¿Cómo fue ese ritual?

—Estábamos algunos de los chicos. Fueron tres meses de grabación muy intensos. Terminamos un 23 de diciembre a las 7 de la mañana después de haber grabado durante toda la madrugada y estábamos muy cansados. Fue una gran experiencia con todos mis compañeros, los técnicos, la producción. De hecho los viernes hacíamos asado en el patio. A las siete y media, cuando ya estaban levantando todo, algunos nos fuimos al pabellón de los Borges (ndr: banda liderada por los hermanos Marito y Diosito, interpretados por Claudio Rissi y Nicolás Furtado), yo me quité los accesorios, una remera de James que no la devolví a la gente de vestuario, e hicimos una despedida al personaje. Yo aprendí mucho de él, sabíamos que el producto iba a funcionar, le teníamos fe. "Loco, nos vemos luego. Quedate acá, hacé de las tuyas. Nos vemos pronto". Y dos años después, lo fui a buscar.

—¿Y cómo fue ese reencuentro?

—Fue bastante bueno porque como pasaron tres años y la historia de la segunda temporada me daba un poco más de libertad en cuanto a que James contaba una historia de cómo conoció al clan Borges. No está bajo la sombra de Diosito ni de Mario, sino que había generado su propia movida previa. Entonces, estaba un poco más colombiano y yo le hice una historia en cuanto al tiempo que llevaba porque había caído. Pensé que iba a ser un poco más complicado retomar los apuntes pero ni bien entré, calcé la ropa y ya volvió: estaba James esperándome.

(Video: Teleshow)

Nico Furtado contó que cada tanto se pone la dentadura de Diosito y habla frente al espejo como él para asegurarse de que no se fue y sigue ahí. ¿Vos cómo mantenés vivo a James? (ndr: a fines de febrero, principios de marzo, comienza la grabación de El Marginal 3)

—Cuando terminamos de grabar la segunda hice el ritual, que no podía faltar con otra remera, que igual no llegué a usar. La personalidad de James va mucho con los accesorios: (collares, anillos, pulseras) y todo eso me lo quedé yo. Lo tengo en un lugar especial de mi casa y cada tanto le hecho un ojito y lo veo súper ansioso.

—¿Qué podés adelantar de El Marginal 3?

—Está buena la propuesta tanto para toda la serie como para el personaje. Va a ser muy movido. Van a estar los personajes que estuvieron en la segunda temporada y también van a explicar muchas cosas de lo que pasó en la primera.

Una tumba para tres

Daniel Pacheco se prepara para comenzar el rodaje de Una tumba para tres, película que protagonizará junto a Diego Cremonesi (El Cuis, en El Marginal) y Gerardo Romano (Antín). El actor la describe como un largometraje de acción, humor negro y dinámico. "Cuenta la historia de tres personajes especiales que tienen una misión que les encomienda el capo del conurbano bonaerense", adelanta quien en febrero volverá a la cárcel de Caseros a buscar la ropa y los accesorios de James para comenzar las grabaciones de El Marginal 3.

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