Emily Blunt se ha convertido en una de las actrices más cotizadas de su generación. A fuerza de enormes trabajos en películas de todo tipo de géneros, la intérprete ha logrado el beneplácito de la crítica y el amor del público.

Tras el enorme éxito de Un lugar en silencio, el thriller en el que compartió pantalla con su esposo John Krasinski, la británica se ha anotado otro desafío: encarnar a Mary Poppins, el clásico personaje compuesto en 1964 por Julie Andrews en una secuela dirigida por Rob Marshall.

En Los Ángeles, antes del estreno de El regreso de Mary Poppins, Blunt nos recibió a solas para hablarnos del filme.

—Emily, ¿recordás la primera vez que viste la clásica película con Julie Andrews?
—Sí, me acuerdo. Creo que tenía como cinco o seis años y me deslumbró. Creo que a todos les pasó, esta película es tan icónica, generó un impacto tal en las personas… Es una de las primeras películas que vi.

—¿Cuáles fueron tus primeros sentimientos cuando te llamaron para interpretar a este personaje, Mary Poppins?
—Un poco de miedo, pero a su vez emocionada, porque ella es un personaje tan extraordinario. Sentí una combinación de miedo y entusiasmo.

—¿Cuál es la parte más difícil de trabajar en una película de este tipo y de crear a este personaje tan icónico, Mary Poppins?
—Inicialmente para mí fue pensar en cómo crear mi propia versión de ella. Todos queremos honrar a la original, pero este es el siguiente capítulo y va a ser mi parte en Mary Poppins. Y no quería solo impresionar a Julie Andrews, quería hacer algo nuevo, así que recurrí a los libros que fueron una fuente de gran ayuda. Y no es que solo interpretás a Mary Poppins, tenés que cantar, tenés que bailar, es el universo completo de estar en un musical que es tan fantástico y emocionante. Y no es un musical de hoy, moderno, es uno que honra a otro. Tenía que lograr captar el estilo. Un desafío enorme para Rob Marshall encontrar esa fina línea entre honrar y ser suficientemente valiente como para hacer algo nuevo.

—¿Cómo fue trabajar con una leyenda como Dick van Dyke?
—Mi Dios… Increíble. Es tan brillante y útil. Cálido y divertido. Es genial.

—Contanos acerca de la experiencia con las secuencias de personajes animados, ¿fue difícil?
—Sí, eso fue lo primero que filmamos porque era todo dibujado a mano. Entonces los animadores necesitaban ese material lo antes posible porque les iba a llevar un año o algo así para crear esas secuencias. Así que filmamos con una pantalla verde y tenés que reaccionar a algo del tamaño de una pelota de tenis que después se va a transformar en un elefante. Ese tipo de cosas son bizarras.

—Luego de hacer la película, ¿cuál pensás es el secreto de Mary Poppins y de este tipo de personajes, por qué la gente ama la historia?
—Creo que por la importancia de la magia, la importancia de la alegría, la importancia del optimismo. Muchas de los que vieron la película me dijeron que entraron como adultos y salieron como niños. Pudieron redescubrir a ese niño que se maravilla al ver una película como esta.

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