“Risas y mucho amor”, escribió Sabrina Rojas junto a un video en el que se resumían los mejores momentos del cumpleaños número 7 de su hijo Fausto. Y en él podía verse que, además del padre del niño, Luciano Castro, y la otra hija de la ex pareja, Esperanza, estaban el Tucu López y Flor Vigna. A esta altura de las circunstancias, no es ninguna novedad que la actriz, que rearmó su vida sentimental con el locutor, y el galán, que hizo lo propio con la actual cantante, han logrado ensamblar a la perfección la familia. Sin embargo, no deja de llamar positivamente la atención el hecho de que todos se diviertan tanto cada vez que están juntos. Y que los niños se muestren tan a gusto con eso.
En otro posteo, Sabrina había escrito junto a otras postales de la fiesta infantil, en la que no faltó la torta temática ni los juegos: “Festejamos el cumple de mi bebote y como siempre todas estas personas que hacen magia, cada uno en su rubro, fue posible un cumple hermoso”.
Hace poco, Rojas y el Tucu habían protagonizado un momento desopilante al recibir al elenco de Desnudos en el living de Emparejados (América). Es que al locutor no se lo ocurrió mejor idea que proponerle a su novia que intentara identificarlo a él, su actual pareja, entre todos sus colegas y con solo tocarle las manos, un desafío que se ve en la obra del Metropólitan Sura que la actriz hace junto a Esteban Lamothe, Brenda Gandini, Gonzalo Herdia, Luciano Cáceres y Mey Scápola .

“Si no te reconozco que no haya quilom...”, fue lo que le dijo la ex de Castro, que no dudó en aceptar el desafío. Pero el asunto no terminó tal como ella hubiera deseado. Con los ojos vendados, la actriz comenzó a tocar las manos de sus compañeros. Y, cuando llegó a las del locutor, exclamó asombrada: “Acá hay dos manos distintas, me parece. ¿No? Hay dos manos que no tienen el mismo tamaño”. En ese momento, el Tucu comenzó a mirarse las extremidades con cara de espanto. Y Gandini, para ponerle u poco de pimienta al juego, señaló: “Puede ser, estás tocando dos manos distintas”.
La cuestión es que Rojas siguió tocando una y otra vez las manos de los cuatro hombres que tenía frente a ella. Hasta que, en un momento, se detuvo segura frente a Heredia y aseguró mientras amagaba con ponerse de rodillas: “Ya está. Lo estoy haciendo en serio, no estoy espiando. Se la pego me caso, mi amor, me caso...”. Pero la realidad es que, al quitarse la venda de los ojos, Sabrina se encontró con Gonzalo, sonriendo de manera socarrona, y con el Tucu detrás suyo con cara de circunstancias.
“No solamente no me reconoció, sino que además agarraste mis manos y me dijiste que había dos manos distintas. ¿Qué tengo?”, dijo el locutor decepcionado. Y Rojas no dudó en responderle: “Tenés una mano más grande que la otra”. “Por eso es recomendable que no lo jueguen en sus casas”, dijo entonces Cáceres a modo de remate. Cabe señalar que, tras ese blooper, López sí reconoció a Sabrina entre sus colegas.
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