Oscar Jaenada, en diálogo con Teleshow

"En la mayoría de los casos rozo la obsesión… -reconoce Oscar Jaeanada-. A veces me rayo mucho y pagó consecuencias por ello". Porque lo que uno observa en pantalla -esto es: las brillantes interpretaciones de este catalán de 43 años a lo largo de su carrera- tiene muchas horas de preparación detrás de la composición. Y un riesgo claro: cruzar los límites.

Jaenada cierra un gran 2018, en gran parte por su Luisito Rey en Luis Miguel, la serie. Pero también por su llegada a Hollywood: filmó un papel en Rambo V, junto a Sylvester Stallone, aunque su rol ahí es casi un secreto de estado.

Distendido, desde su casa en el País Vasco, Oscar conversó con Teleshow. Con una sencillez que sorprende, cuenta cómo hace para crear sus distintos personajes, pero también habla del pánico al avión en sus inicios, aunque hoy no puede viajar sin llevar su licuadora en la valija. Excéntrico, dedicado, exigente y de una sensibilidad extrema, Jaenada sabe que ya no es uno más. Aunque no se lo adjudica al talento, sino más bien al esfuerzo.

—Todas las mañanas acostumbrás a subir en tu cuenta de Instagram imágenes de jugos de fruta muy coloridos… Curiosidad: ¿de qué son?

—¡Si! (ríe). Depende de la estación del tiempo. Lo que siempre lleva es manzana, jengibre, zanahoria, uva y limón. Luego varío usando naranja o sandía.

—¿Solo eso desayunás?

—El jugo, más una tostada con aceite de oliva virgen.

—¿Cómo sigue tu carrera después de Luis Rey?

—Muy tranquilo: vivo muy ajeno a todo eso. (La serie) se trabajó, se promocionó, y luego ha resultado muy bien. Muy contento por el resultado y por los mensajes que recibo, pero ya pensando en el siguiente proyecto. Acabo de rodar con Sylvester Stallone Rambo V. Y bueno, ya meterse en otro mundo, en otro universo, en otros pies…

—¿Cómo manejás el proceso de creación y el de cierre de cada personaje? Por ejemplo, terminó Luis Rey… ¿y terminó?

—La creación es lo más complicado de estos personajes: requieren de mucho estudio, por eso de no pertenecer siquiera a tu misma región. Tiene un acento diferente, un idioma diferente. Se requiere de mucha concentración. Alejarte de todo lo tuyo, empapándote de otros gestos, de otra manera de caminar… Y el acabar el personaje depende según la comunión que se haya establecido entre el actor y el personaje que se ha interpretado. A veces pasa como el viento, y a veces, como me ha pasado con varios personajes, uno se pone sus zapatos con una alegría especial, pero con una pena única, difícil de explicar.

Jaenada en una escena de “Luis Miguel, la serie”, donde interpretó magistralmente a Luis Rey, el controversial padre del cantante (aquí, Diego Boneta)
Jaenada en una escena de “Luis Miguel, la serie”, donde interpretó magistralmente a Luis Rey, el controversial padre del cantante (aquí, Diego Boneta)

—¿En qué personaje sentiste que te calzaste mejor sus zapatos?

—Hay cuatro o cinco de los cuales uno está muy orgulloso, aunque si vuelvo a ver esos trabajos cambiaría esto, cambiaria lo otro. En el tiempo que lo hice me pareció muy arriesgado por mi parte o muy estudiados ciertos gestos que a la larga me han dado muchas satisfacciones, desde Camarón de la Isla a Cantinflas.

—¿Sos consciente de tu talento como actor?

—Lo que me doy cuenta es que le dedico muchísimo tiempo a esto. Cuelgo los guiones de los personajes por interpretar en el comedor de mi casa, que quizás raya la obsesión, según afirman ciertos compañeros. No siento que sea fruto de un talento especial: creo en el trabajo duro y en el sacrificio.

—¿Qué fue lo más obsesivo que hiciste?

—Recuerdo que con Cantinflas, por ejemplo, estropeé cuatro reproductores de DVD porque estaban las 24 horas en mi apartamento del D.F. sonando una y otra vez las películas de Mario Moreno, porque quería que fuera así: quería dormir con ese tono de Cantinflas pegado a mi cama. Con Camarón de la Isla me pasó algo parecido: al no saber qué canciones al final tiene la película, al momento de mi preparación me las preparé todas y todas al milímetro; son más de 100. Eso sorprendió mucho a los productores y al director. A veces me rayo mucho. Creo que es lo que hay que hacer para esta profesión. Y por ello, se pagan consecuencias.

El actor español interpretando al reconocido comediante mexicano Cantinflas
El actor español interpretando al reconocido comediante mexicano Cantinflas

Hablabas de Rambo V. ¿Qué vas a hacer?

—Te puedo contar poco porque firmé una cláusula de confidencialidad, esto que hacen los norteamericanos hollywoodenses… Pero formo parte del eje maligno que rodea un poco a John Rambo en una de sus visitas a México.

—¿Cómo vive Oscar el fin de año? ¿Cuál es tu balance en lo personal? ¿Y en lo laboral?

—Aquí se vive de una manera más hogareña: estamos todos con más frío, más cerca del fuego, más familiar. Creo que aquí lo vivimos más en casa. Quizás si fuera allí (en Argentina), pues no dudaría en salir a las calles en Navidad y celebrarlo con todo el veranito. No siempre me encuentra aquí; esta vez me toca, y contento de poder estar con los míos estas navidades.

Oscar Jaenada, con Teleshow

—¿Cómo manejas tu look? En cada evento social se te ve siempre distinto, con el toque Jaenada.

—Me gustan los trapitos, y tengo la suerte de conocer a muchos artistas de la tela en todos los medios… Les ayudas, te ayudan. Te recomiendan unas ciertas prendas que encajan en tu estilo, y poco a poco te das cuenta de que esas personas son de los mejores estilistas que hay.

—¿Te gusta asistir a eventos sociales?

—Suelen ser compromisos. las mayorías de las veces. A uno le gusta salir con su gente, con sus amigos, con gente que hace tiempo que no ve mucho, y suelo aprovechar esas pocas salidas nocturnas que me permito para estar con ellos. Pero cuando hay que ir a eventos, hay que ir…

—¿Cómo vivís los viajes?

—De lo más normal. Los primeros trabajos, hace ya más de 10 años, los rechacé por mi fobia al avión. Siempre he sido un tío de estaciones de tren, de bicicleta, de motocicleta, y el avión nunca ha ido conmigo. Pero al final este mundo te mete donde te tiene que meter, y cambian las estaciones de tren por los aeropuertos. Y no me queda nada más que estar agradecido, porque es así: al final tienes que coger ese miedo y, como siempre en la vida, enfrentarse a él y vencerlo.

—¿Qué es lo que no puede faltar en tu valija cuando viajás?

—La licuadora.

—¡¿La licuadora?!

—¡¡¡Sí!!! Muy difícil de encontrar por el mundo licuadoras (para sus desayunos). También llevo la tabla de acuarelas y algunas prendas. Me gusta mucho llevarme los trapos, y suelo comprar muchas cosas de los mercadillos de allí donde voy.

A ningún actor ni actriz le gusta rodar escenas de sexo, pero hay que hacerlo

—¿Qué opinás sobre el rol que han tomado las mujeres en la sociedad actual, y por ejemplo, el movimiento Me Too?

—Siempre estaré a favor de la igualdad, y está claro que estamos muy lejos de eso. Sin dudas hay que apoyar lo que sea, y ayudar para que esto sea algo normal. Hace falta reivindicar ciertas cosas. Hay que ser conscientes de que no puede ser que en el gobierno nunca haya paridad, que siempre sea el hombre quien ostente los sitios de mando. Esto no puede ser, de ninguna manera.

—Hoy, ¿ves a las mujeres un poquito más osadas?

—No, veo a la sociedad más avanzada. Y eso es bueno porque pondrá las cosas en su sitio. Pues, lo veo como tiene que ser.

—¿Cómo maneja Oscar Jaenada las escenas de sexo? ¿Alguna vez te sentiste incómodo o tuviste algún inconveniente con alguna actriz?

—No, pero sería totalmente entendible por ambas partes, ya sea actrices, actores. Estar en una cama homosexual, heterosexual, o lo que sea, es incómodo. Siempre se intenta llegar a una confianza mínima para poder hacer ciertas cosas. Hasta un simple roce de piel hay que hablarlo mucho. A ningún actor, ni actriz le gusta rodar estas escenas, pero hay que hacerlo, y de la manera más delicada y profesional que se pueda. Nunca me sentí mal, ni creo que mis compañeras o compañeros se hayan sentido mal.

—¿Alguna vez te acosaron sexualmente?

—Creo que el acoso de un hombre es muy distinto al acoso de una mujer; en este caso, en una industria machista, entonces, el acoso al hombre es un poco irreal. A veces he sufrido algo parecido al acoso de una mujer, que se muestra muy efusiva tal vez; y punto, no le doy más importancia. Siento que es un tema serio como para que yo me haya sentido así.

—¿Qué cosas te sacan de las casillas?

—En lo profesional, la falta de puntualidad: suelo ser muy puntual en todos mis quehaceres y creo que el respeto por el trabajo se muestra primitivamente con la puntualidad. Y en mi vida personal, lo que no soporta todo el mundo: la injusticia, la mentira, esas cosas.

—Si tuvieras la posibilidad de elegir un superpoder. ¿cuál sería?

El poder ver dentro de los melones sin tener que picar. Pues supongo la ubicuidad, el poder decir: "Quiero estar allí", y poder estar allí.

—¿Qué te gusta hacer cuando no trabajás?

—Pasear por el monte. Creo que debo formar parte de la montaña. El silencio, el poco contacto con el humano: disfruto así, cuando no estoy trabajando, con el ermitañismo, con encerrarme. Estar un poco ajeno de las cámaras, los viajes, las fotos, las entrevistas, el trabajo; intentar irme al otro lado.

Jaenada, en uno de sus breves pero valorados descansos
Jaenada, en uno de sus breves pero valorados descansos

—¿Qué se viene en 2019?

—La cosa va muy bien: ya estoy con el estudio de mi nuevo papel, con la lectura (del guión). El año que viene empezamos a rodar. Poco te puedo contar hasta que también me den luz verde para todo esto, pero es un personaje que requiere de mucho trabajo, mucha dedicación y mucha historia.

—¿Vacaciones?

—Ahora mismo, cuando no trabajo… los términos "fin de semana" o "vacaciones" no los utilizo ya desde que empecé mi carrera… A lo mejor es un martes o un miércoles los días que tienes libres para escaparte a Francia y comprar unos quesos.

—¿Tu mayor esperanza?

Vencer la estupidez humana. Vencer a todos esos estúpidos que coronan y reinan nuestro mundo.

—¿Una película?

—Soy un admirador absoluto de (Stanley) Kubrick, de todo lo que hizo: me sería muy difícil elegir una (película suya).

—¿Tu comida preferida?

—Lubina al horno.

—¿Un gran proyecto en lo personal?

—Hablar chino.

—¿Tres deseos para el año que bien?

—Trabajar, descansar y que todo siga igual

—¿Tú próximo personaje será bueno o villano?

—Hay mucha controversia con esto porque… es un malo bueno.

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