En Argentina, robot aprende a abrir puertas viendo videos tutoriales

El sistema alcanzó una efectividad del 84 por ciento con un tiempo promedio de apertura de 19 segundos

Un robot humanoide blanco y gris toca la cerradura de una puerta oscura situada junto a un panel numérico y una cámara.
Un robot autónomo realiza pruebas en Parque Patricios para abrir puertas sin planos previos ni operadores. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un robot capaz de abrir puertas que nunca vio antes funciona en pruebas dentro del Distrito Tecnológico de Parque Patricios, en Buenos Aires. No lo guía ningún operador humano ni tiene cargado un plano de cada acceso: aprendió observando más de mil videos de manijas, pestillos y giros.

La máquina, equipada con ruedas y un brazo de seis grados de libertad, logró en una de sus pruebas abrir una puerta metálica a los 22 centímetros de desplazamiento tras varios intentos fallidos, según informó Diario22.

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Qué significa que un robot “aprenda” de videos y no de instrucciones

Un robot logra abrir puertas desconocidas entrenándose exclusivamente con grabaciones, sin planos ni control remoto previo. El sistema identifica patrones de manijas, alturas y resistencias a partir de lo observado, y aplica esas reglas a situaciones nuevas con una efectividad del 84% en las pruebas realizadas en la ciudad.

Esa cifra surgió al exponer el robot a 14 puertas inéditas en tres edificios de Retiro, Balvanera y Núñez: madera con marco viejo, chapa cortafuego, vidrio con herrajes cromados y aluminio negro. De 56 intentos, el tiempo promedio de apertura fue de 19 segundos desde el primer fotograma captado.

Un robot blanco observa una computadora portátil con seis recuadros en pantalla que muestran cerraduras metálicas y herramientas.
Las perillas redondas sin palanca y las superficies reflectantes concentraron las fallas del mecanismo durante los ensayos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las fallas se concentraron en dos escenarios puntuales: perillas redondas sin palanca, donde el mecanismo de agarre no encuentra puntos de apoyo claros, y superficies muy reflectantes, que distorsionan la lectura de las cámaras.

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La base de datos detrás del aprendizaje

Para llegar a ese nivel de generalización, el equipo filmó 1.280 clips de entre 8 y 30 segundos en cuatro edificios porteños: oficinas en Almagro, un centro médico en Once, un consorcio en Caballito y un cowork en Microcentro. De 64 horas de grabación bruta, quedaron 9 horas útiles tras el proceso de depuración.

El etiquetado de esos videos no requirió trabajo manual. El sistema usó señales propias de la grabación: flujo óptico en la zona de la manija, variación de ángulos de giro y un “clic” detectado por micrófono en el momento exacto en que el pestillo libera. Con esa información armó pares de causa y efecto que se tradujeron en un objetivo simple: puerta abierta o no abierta.

Cómo decide el robot en fracciones de segundo

Una vez entrenado, el funcionamiento en tiempo real combina dos cámaras RGB y una cámara de profundidad que procesan imagen a 30 fotogramas por segundo. Con eso, el sistema calcula dónde ubicar el agarre con un margen de 12 centímetros respecto del borde de la manija, y ajusta la fuerza de giro según la resistencia que detecta.

Un brazo mecánico perfora un teclado numérico con desprendimiento de chispas junto a una puerta metálica y una alarma roja encendida.
Dos cámaras RGB y un sensor de profundidad procesan imágenes a 30 fotogramas por segundo para guiar el brazo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“La clave no es ver la manija, sino anticipar la fricción. Retrocede 5 milímetros si el pestillo no cede y vuelve a intentar en un ángulo más bajo”, señaló Lucía Herrera, de 34 años, coordinadora del proyecto.

Todo ese ciclo se completa en 340 milisegundos en promedio. La mejora en la precisión llegó de la mano de tres ajustes puntuales: microgiros progresivos de 5 en 5 grados antes de forzar la apertura, un filtro que descarta reflejos que desviaban el punto de agarre entre 2 y 4 centímetros, y una memoria corta de 2,4 segundos que evita repetir errores de aproximación recientes. Con esos cambios, los daños sobre las puertas bajaron a cero en 112 interacciones consecutivas.

Cuánto cuesta y qué resguardos tiene el sistema

El hardware detrás del robot ronda los 6.600 dólares: la plataforma móvil cuesta cerca de 1.800 dólares, el brazo 3.200, las cámaras y el profundímetro 600, y la computadora de a bordo 1.000. El conjunto pesa 13,5 kilos y su batería de 220 Wh rinde 2,8 horas de pruebas con video activo.

Ilustración de un robot gris que escribe en un escritorio frente a una computadora, una taza y un globo terráqueo.
El protocolo de prueba establece un tope de fuerza de 20 newtons y requiere la presencia de tres supervisores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las pruebas no estuvieron libres de incidentes menores. En la primera semana se registraron tres marcas leves sobre las puertas, antes de que los ajustes en la política de exploración redujeran ese número a cero. También debieron reemplazarse dos pestillos dañados, a 14.000 pesos cada uno.

Para evitar roturas, el sistema opera con un tope de fuerza de 20 newtons y un toque exploratorio inicial de apenas 2 newtons antes de intentar el giro completo. Si no obtiene respuesta, el brazo se repliega 10 milímetros y recalcula la maniobra. El protocolo de prueba, además, exige la presencia de tres personas: una que opera el panel de control, otra que observa la puerta y una tercera que registra los tiempos de cada intento.

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