Viaje al interior de la pasión en las tribunas durante un partido de la Copa de Alemania: el show de los fanáticos en Bayern Múnich-Magdeburgo

El Allianz Arena tuvo una colorida presencia de la multitudinaria afición del equipo que milita en la Segunda División a pesar de la goleada que sufrieron

Grabación desde la grada durante un encuentro de fútbol disputado en el estadio Allianz Arena en Alemania. En las imágenes se observa el campo de juego, las tribunas repletas de aficionados y los sectores ocupados por las hinchadas del FC Bayern de Múnich y del 1. FC Magdeburg, quienes exhiben pancartas y banderas rojas y azules bajo la iluminación del recinto deportivo.

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(Desde Múnich, Alemania) Un partido con las dos hinchadas tiene un distintivo incomparable. Si el cruce entre locales y visitantes en el fútbol argentino sucede de manera efímera, en Alemania hay una cátedra todos los encuentros. Bayern Múnich goleó 6-1 al Magdeburgo por la segunda ronda de la Copa de Alemania, pero el duelo contó con un apasionante choque aparte en las tribunas y reflejó cómo se vive un choque en el país. Cada uno con sus tradiciones y sus formas, el fervor de los aficionados alemanes tiene tonos de la pasión albiceleste.

La imponente infraestructura de un Allianz Arena teñido de color rojo no fue suficiente para intimidar a la marea azul que acaparó los flashes con un ruido ensordecedor a lo largo de los 90 minutos. El portal local Sky Sports afirmó que, con cerca de 13 mil espectadores, es “una de las mayores asistencias visitantes al Allianz en los últimos años”. Y su acalorado aliento se hizo sentir, al punto de lograr opacar a los más de 50 mil hinchas locales en reiteradas ocasiones.

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Tal vez por su ubicación aislada del centro de la ciudad y entre diferentes autopistas, la famosa previa fuera del estadio no existe en Alemania, una de las grandes diferencias con el fútbol argentino. Sin embargo, desde los minutos previos al pitido inicial se vive una auténtica batalla entre las tribunas. Como si fuera una sinfonía perfectamente aceitada, el grito al unísono es un espectáculo impactante.

Los 13 mil hinchas del Magdeburgo fueron liderados por un hincha con megáfono que marcaba el tempo e iniciaba las canciones, que eran acompañadas por solo tres bombos y cuatro banderas gigantes de palo. A pesar de la fría noche en Múnich que estaba por debajo de los cuatro grados, más de una docena disfrutaba del espectáculo sin camiseta. En medio de esto jugaban su partido con los futbolistas rivales, quienes se llevaban un silbido aturdidor cada vez que se acercaban a la esquina en la que estaba el grueso de los fanáticos visitantes.

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La llamativa celebración de los goles de los hinchas del Bayern Múnich

La multitud del Bayern no se quedó al margen e hizo sentir el rigor del Allianz Arena. Con decenas de banderas, la Schickeria München comandó un concierto para contrarrestar el aliento rival. Allí, los líderes con el megáfono tienen su propia plataforma para dirigir la orquesta, un sitio en el que tradicionalmente se suben los futbolistas a la hora de festejar un título.

Más allá de que el ritmo y la tonada son únicas, con elementos como las históricas bufandas que forman coreografías únicas, varias canciones guardan paralelismo en el tono con las que se escuchan en tierras albicelestes. Incluso, los fanáticos de ambos elencos conviven en paz en las mismas tribunas. Pese a que Magdeburgo tenía su sector en una esquina, sus hinchas se encontraban desperdigados por todo el estadio y, en el 1-1 parcial, gritaron fervientemente contra sus rivales. Y en ningún momento se levantó la temperatura entre ellos. Las sanciones judiciales en caso de algún trifulca, aclaran los conocedores, son duras y nadie quiere someterse a eso.

Exceptuando la cabeza de ultras locales y el sector de visitantes, el resto del estadio disfruta del show en sus asientos y se levantan a gritar en esporádicas oportunidades. Una de estas llegó con el “remo vikingo” que generó furor en el Mundial 2026 de la mano de Noruega. Sin embargo, gran parte de las iniciativas eran opacadas de inmediato por la marea azul en una de las esquinas.

Los goles locales en el Allianz Arena cuenta con una estructura particular. Luego del eufórico grito de gol o “Ja” (“sí”), los hinchas del Bayern comienzan a revolear sus bufandas mientras en los parlantes suena la canción de la caricatura Pedro Picapiedra y el “¡Yabba Dabba Doo!”. Tras esto, comienza un intercambio con la voz oficial del estadio que mantiene a los aficionados levantados: se nombra al autor del tanto en tres oportunidades, se ríen del rival por el resultado y se agradecen mutuamente para concluir la celebración.

El impactante marco del Allianz Arena en el duelo entre el Bayern y el Magdeburgo (REUTERS/Kai Pfaffenbach)
El impactante marco del Allianz Arena en el duelo entre el Bayern y el Magdeburgo (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

Una de las particularidades de la mezcla entre las hinchadas de los dos equipos ocurrió en el entretiempo. En un recinto que está diseñado con extensos anillos que unen a todas las gradas, los aficionados de ambos elencos comparten el mismo lugar para comprar comida o, incluso, hacer fila para el baño. Al punto de que es común ver camisetas intercaladas en las hileras.

Tanto es así que las tribunas se vaciaron más de un 50% durante los 15 minutos de descanso, con una multitud fuera de su asiento para comprar. La estrella principal es el vaso de litro de cerveza cuesta 10,90 euros (casi 18 mil pesos argentinos), mientras que el medio litro de gaseosa está €4,90 (aproximadamente $8500). La comida más clásica en el fútbol alemán es el tradicional “Hot Dog”, que sale €6 (aproximadamente 10 mil de la moneda argentina).

Pese a que la multitud se descomprime rápidamente y las filas avanzan de forma fugaz, el Allianz Arena cuenta con una capacidad para 75 mil personas, por lo que el lapso del entretiempo no siempre es suficiente. Sin embargo, la rigurosidad del personal de seguridad es impenetrable: todos los aficionados deben volver a mostrar sus entradas para regresar a su asiento. El duelo contra el Magdeburgo contó con la particularidad de que los Bávaros se encontraron con un penal antes de los cinco minutos del complemento, el cual Michael Olise se encargó de cambiarlo por gol con una sutil definición de picada.

Al margen del espectáculo en las tribunas, en el césped hubo una reñida lucha entre el equipo de segunda división y el Bayern. Hasta el mencionado tanto del francés, el enfrentamiento estaba 2-1 a favor del elenco local (Olise e Ismael Saibari), con un Magdeburgo que convirtió de la mano de Mateusz Zukowski y estrelló un tiro el poste que hubiera sido el empate parcial.

Finalmente, el perfecto ordenamiento de la visita se esfumó en el complemento y Bayern Múnich liquidó el choque 6-1 por las conversiones de Alphonso Davies, Nathaniel Brown y David Daiber. Harry Kane centró los flashes por su flamante conquista del Balón de Oro y, pese a que calentó en el costado grande parte del complemento, la abultada diferencia en el resultado lo dejó marginado del duelo.

A pesar del adverso resultado, los Blau-Weißen continuaron tiñendo de azul un Allianz Arena que estaba iluminado de rojo. Hasta el último minuto continuaron alentando a su equipo que era vapuleado por el Bayern y reflejaron fielmente cómo se vive un partido de fútbol en un estadio alemán.

La imagen del Allianz Arena (Foto: Reuters/Kai Pfaffenbach)
La imagen del Allianz Arena (Foto: Reuters/Kai Pfaffenbach)

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