10 dispositivos y accesorios que puedes conectar en el puerto USB del celular, más allá del cargador

Una opción es generar carga inversa para otro celular o accesorio

Dos manos sostienen un mando negro acoplado a un teléfono móvil que muestra en pantalla un automóvil rojo sobre una pista de carreras.
El puerto USB-C permite conectar periféricos como teclados, ratones y mandos de videojuegos al teléfono móvil. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El puerto USB-C de un teléfono tiene funciones que van mucho más allá de la carga de batería. Teclados, discos externos, cámaras y hasta redes por cable pueden pasar por ese mismo conector y mejorar el uso del celular.

La razón está en el propio diseño del USB-C: a diferencia de conectores anteriores, no se limita a transmitir electricidad, sino también datos, audio y video, e incluso puede alimentar otros dispositivos. Esa versatilidad explica por qué un mismo puerto admite usos tan distintos entre sí.

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Dispositivos que se pueden conectar al puerto USB del celular

  • Periféricos: teclados, ratones y mandos

Casi cualquier teclado o mouse USB puede conectarse a un teléfono mediante el cable o adaptador correcto.

Los mandos de videojuegos siguen la misma lógica. El DualSense de PlayStation se conecta de forma directa gracias a su propio puerto USB-C, mientras que soluciones como el Backbone Pro sujetan el teléfono y permiten jugar con carga simultánea si se usa un hub con esa función. La limitación habitual es que, sin un accesorio adicional, no se puede cargar el equipo y usar el mando al mismo tiempo.

Los hubs USB-C amplían estas posibilidades al sumar varios puertos en un mismo cable. Prácticamente cualquier hub funciona con un teléfono, y los modelos con paso de energía permiten cargar el equipo mientras se usan otros periféricos conectados.

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Un teléfono móvil con pantalla apagada conectado a un teclado negro mediante un cable y un adaptador sobre una superficie de madera.
Los concentradores USB-C admiten el uso simultáneo de varios accesorios y mantienen la alimentación eléctrica del equipo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Almacenamiento externo y lectores de tarjetas

Los teléfonos pueden leer y escribir en unidades externas como pendrives, discos duros y unidades de estado sólido, siempre que el dispositivo use un sistema de archivos compatible, entre ellos exFAT o FAT32. Las particiones en NTFS, propias de Windows, no son reconocidas.

Algunos modelos de iPhone permiten además grabar video en 4K a altas tasas de bits directamente sobre una unidad SSD conectada por USB-C, siempre que el cable admita velocidades de transferencia de 10Gbit/s y la unidad alcance los 220MB/s o 440MB/s según la resolución elegida. Para creadores de contenido y periodistas, esto evita depender del almacenamiento interno del equipo.

Los lectores de tarjetas SD y microSD funcionan de forma similar y suelen venir integrados en muchos hubs. El teléfono reconoce la tarjeta en cuanto detecta contenido en ella, y permite tanto gestionar archivos como importar fotografías directamente a la galería.

Un teléfono móvil conectado por cable a un disco de almacenamiento externo sobre una mesa de madera junto a un vaso de café.
Los teléfonos celulares leen unidades de almacenamiento externo con sistemas de archivos exFAT y FAT32. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cámaras digitales también pueden conectarse como si fueran una unidad de almacenamiento más. En pruebas con una cámara Sony, el equipo debió adaptarse de micro USB a USB-C y mantenerse encendido para que el teléfono lo reconociera como dispositivo de transferencia.

  • Pantallas externas y proyección de video

Muchos teléfonos pueden enviar su señal de pantalla a monitores, televisores o proyectores mediante un cable o adaptador compatible, gracias a una función que transporta video por el mismo puerto de carga. En la mayoría de los casos, el dispositivo detecta la conexión y comienza a reflejar la pantalla de forma automática.

El resultado no reemplaza a un escritorio completo: el teléfono suele mostrar una réplica vertical de lo que aparece en su pantalla, salvo en modelos que incorporan un modo de escritorio, como el de Samsung, capaz de abrir varias ventanas y redimensionar aplicaciones como si fuera una computadora.

Teléfono móvil conectado por un cable negro en espiral a una pantalla externa que reproduce la misma fotografía sobre un escritorio.
La conexión USB-C proyecta la imagen del dispositivo en monitores externos y habilita modos con formato de escritorio. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Auriculares, DAC y micrófonos

La desaparición de la entrada de 3,5 milímetros impulsó el uso de adaptadores con conversor digital-analógico, o DAC, que mejoran la calidad de sonido respecto a los componentes internos del teléfono. También existen auriculares y audífonos USB que se conectan de forma directa, sin necesidad de adaptador.

Los micrófonos USB siguen un comportamiento similar. En pruebas con un modelo Samson conectado mediante un adaptador a USB-C, el dispositivo fue reconocido de inmediato y el sistema ofreció activarlo como entrada de audio principal.

  • Conexión a internet y carga entre dispositivos

Un adaptador USB-C a Ethernet permite conectar el teléfono a una red por cable, con menor latencia e interferencias que el Wi-Fi. En una prueba, el equipo mantuvo la navegación incluso en modo avión, y el sistema priorizó automáticamente la conexión por cable sobre la inalámbrica.

Un teléfono móvil conectado a un cable azul mediante un adaptador gris sobre una mesa de madera clara.
Un adaptador de USB-C a Ethernet enlaza el teléfono móvil a redes de internet por cable con menor latencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por último, el mismo puerto permite la carga inversa: el teléfono puede ceder energía a auriculares inalámbricos, relojes inteligentes u otro celular compatible. No está pensada para una carga completa, ya que agota rápido la batería propia, pero resulta útil para sumar minutos de autonomía a un accesorio sin enchufe cerca.

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